Transcurridas cuatro décadas del golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende, el principal desafío de las fuerzas de izquierda en Chile es preservar la unidad contra el neoliberalismo, consideró un exministro del gobierno de la Unidad Popular.

En declaraciones a Prensa Latina, el extitular de Salud del gabinete de Allende, Juan Carlos Concha, aseguró que los objetivos históricos por los que luchó el mandatario se mantienen vivos en sus seguidores.

"Esa es nuestra expectativa, digamos, el comienzo del camino de las alamedas que se abren, donde al final están nuestros objetivos históricos, una salud igual para todos, y una sociedad más justa y más humana, es decir una sociedad socialista", exclamó.

Concha reconoció que aún queda un camino largo por recorrer, y prometió que en los próximos cuatro años las fuerzas nucleadas alrededor de la candidata presidencial Michelle Bachelet se dedicarán a avanzar en ese sentido.

Seguro del triunfo de Bachelet en los comicios de noviembre próximo, el exministro señaló que no fue en vano el sacrificio de Allende, quien se inmoló el 11 de septiembre de 1973 mientras el Palacio de la Moneda era bombardeado por las fuerzas golpistas.

El extitular precisó que el gobierno de la Unidad Popular se debe ver como la culminación del proceso de lucha por la democratización y el socialismo, iniciado por los trabajadores del salitre.

En ese sentido, insistió en que no fue una casualidad histórica, pues sus raíces se pueden hallar en las luchas de liberación del pueblo indígena mapuche y en las batallas contra el colonialismo español, entre otros antecedentes.

Concha consideró que la dictadura de Augusto Pinochet y la consiguiente entronización del neoliberalismo intentaron destruir la obra democrática del gobierno de la Unidad Popular.

El extitular precisó que de las 40 medidas puestas en práctica de manera inmediata por Allende, 12 estaban relacionadas con la salud pública.

Ejemplo de ello puso que en el país, antes del triunfo de la Unidad Popular se graduaban anualmente unos 250 médicos, y que a partir de 1971 se elevó a 800 cada año, al abrirse la posibilidad para que muchas personas pudieran estudiar medicina.

Asimismo, destacó que en seis meses se logró poner fin a la desnutrición infantil intrahospitalaria.

A las maniobras de los golpistas, a la derecha y al capital financiero atribuyó las regresiones que se han producido en materia de atención de salud, el saqueo de las riquezas del país y la expropiación de los salarios de los trabajadores.

El exministro añadió que Chile en materia de salud recibió la ayuda de muchas naciones, pero que especial mención merece el apoyo de Cuba, fundamentalmente en la formación de médicos antaño, y en la actualidad con la Escuela Latinoamericana de Medicina en la isla.