El Ejército fue desplegado en varias aldeas del norte de India después de que se confirmara la muerte de al menos 23 personas en diferentes actos de violencia ocurridos durante el fin de semana.

Unas "23 personas murieron, según las últimas informaciones. El Ejército se encuentra en el lugar y la situación ha sido controlada", declaró un responsable del ministerio del Interior que pidió el anonimato.

La zona más afectada es el distrito de Muzaffarnagar, en el estado de Uttar Pradesh, ubicada a unos 100 km al norte de Nueva Delhi, reseñó AFP.

La violencia se desató el sábado cuando miles de campesinos hindúes pidieron justicia después de la difusión de un vídeo que mostró la muerte de tres hombres que denunciaban el hostigamiento sufrido por una mujer en Kawal, una localidad del estado de Uttar Pradesh (UP).

Sin embargo, el secretario del ministerio de Interior, Kamal Saxena, señaló que el vídeo, retirado ya de la red, es de hace dos años y no es seguro que se filmara en UP.

Agregó que el Gobierno ha enviado refuerzos policiales a la zona de la masacre, donde desde hace dos días rige el toque de queda.

La masacre de Muzaffarnagar es el último de los episodios de violencia interreligiosa, principalmente protagonizados por las comunidades hindú y musulmana desde que en 1947 India accediera a la independencia.

Compuesta por 160 millones de personas, cerca alrededor del 13 por ciento de la población total, la comunidad musulmana es la primera minoría de la India pero solo ocupa un cinco por ciento de los cargos de la administración pública, controlada de manera apabullante por la mayoría hindú.

La mayor matanza registrada entre ambas comunidades en las últimas décadas fue hace 11 años y tuvo como escenario el estado de Gujarat, en el oeste del país y donde en 2002 murieron al menos un millar de personas, en su mayoría musulmanes.

Según algunos testigos, la masacre tuvo lugar ante la pasividad de las fuerzas de orden locales, controladas por el poder regional, de tinte nacionalista hindú.