Hace 41 años doña María Aquilina Sánchez, era una niña de 12 años que con canasto en mano ofrecía en las comunidades rurales de Yalagüina, Somoto y Ocotal, las rosquillas que su madre elaboraba en un rústico y humilde horno.

En esa época a la pequeña María Aquilina le tocaba caminar largas distancias para poder vender las sabrosas rosquillas que hoy día las puede encontrar en cadenas de supermercados y tiendas de conveniencia bajo la marca de "Rosquillas Jazmina".

Esa niña que ahora tiene 53 años luchó duro, muchas veces llegó a su casa asoleada o mojada con su canasto lleno de bolsas de rosquillas, sin embargo nunca perdió la fe y la visión que heredó de su madre que siempre le animaba a no rendirse.

Cuenta doña María Aquilina que su madre siempre le decía: "mañana con la esperanza en Dios vamos a vender todas las rosquillas". Eso nunca se le olvidó y tampoco que fue su madre Felipa Carrasco, quien le animó a participar como estudiante de la Cruzada Nacional de Alfabetización que la Revolución Sandinista emprendió en 1982.

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"Yo aprendí a leer y escribir gracias a la Revolución Sandinista, mi madre me llevó donde los brigadistas de la Alfabetización y así yo aprendí. Yo quería al menos poder escribir mi nombre", cuenta doña María Alquilina.

Ella es una típica mujer de campo que luchó mucho para ahora poder disfrutar de los frutos de su trabajo, atrás quedó su niñez llena de carencia para convertirse en una mujer emprendedora que está sacando adelante una marca de rosquillas somoteñas que poco a poco está conquistando el mercado nacional.

"Mi madre me enseñó a hacer rosquillas, me iba a vender a las comunidades, a Ocotal, a Jalapa, a muchos lugares y en ese proceso agradezco a Dios y a la Revolución Sandinista que me enseñó a leer y escribir cuando tenía 12 años", dice doña María.

Rosquillas Jazmina ahora tiene su propia marca, su propio registro sanitario y se comercializa en muchos puntos del país, principalmente en supermercados La Colonia, PriceSmart, Super Express, Am/Pm, y otros negocios ubicados en los municipios del norte.

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En todo este proceso de crecimiento y registro de marca, Rosquillas Jazmina ha contado con el asesoramiento y acompañamiento del Ministerio de Economía Familiar, del Instituto Nicaragüense de Turismo, y de los gobiernos locales de Madriz que han respaldado con capacitaciones y transferencia de tecnología.

Este negocio elabora las tradicionales rosquillas somoteñas, viejitas, rosquetes, empanaditas, cosa de horno y bizcotelas. Además cuenta con una estancia de café room donde los turistas pueden llegar, tomar su café y degustar con su rosquilla preferidas. Pueden hasta conocer el proceso de elaboración de las rosquillas.

Crecer para exportar a Centroamérica

Hoy Rosquillas Jazmina como pequeña empresa da empleo a más de 20 personas, en su mayoría mujeres madres solteras que trabajan para ayudar a que el negocio crezca.

En este proceso doña María Aquilina es respaldada por su hija Julissa Valdivia Sánchez, una joven que al contar la historia de su mamá y de Rosquillas Jazmina, en su rostro se dibuja una sonrisa y sus ojos brillan como señal de profundo orgullo.

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"Me siento alegre y orgullosa de ella, porque ella para mí representa una mujer luchadora, representa un ejemplo de una mujer que pudo demostrar que todo se puede si se lo proponen y tiene fe y perseverancia, si sabe utilizar y aprovechar las oportunidades que nos brinda el gobierno", dice Julissa.

Agregó que su madre María Aquilina ha sufrido, pero se pudo levantar para construir su pequeña empresa, aprovechando cada oportunidad que le ha dado el gobierno con su estrategia de economía creativa.

"El gobierno por medio del MIFIC, del MEFCCA nos ha apoyado y todas las capacitaciones nos han servido para visualizar nuestro emprendimiento, para formalizarlo y crecer como empresa. El gobierno para nosotros ha sido de mucha importancia y nos ha dado esa oportunidad que nadie nos ha brindado, nos ha dado ese empujón que necesitamos para poder desarrollarnos como emprendimiento", dijo Julissa.

Derribando barreras para lograr victorias, Rosquilla Jazmina se ha construido en 41 años, el camino ha sido duro y difícil, pero tanto doña María Aquilina como su hija han logrado derribar cada barrera que la vida le ha puesto, ahora tienen la meta que su producto siga conquistando el mercado nacional para que en un futuro cercano expandir sus ventas a Centroamérica, ahí están puesto sus esfuerzos.

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"Mi madre es un ejemplo para todos los emprendedores, es un ejemplo para mi, para la comunidad porque ella empezó vendiendo en un canasto, muchas veces tocó puertas y quizás nadie le compraba, pero eso no lo vio como un obstáculo, más bien eso la motivó a no darse por vencida y aunque somos un pequeño negocio que tenemos barrera, sabemos que las vamos a vencer", afirma Julissa.

Rosquillas Jazmina es un vivo ejemplo que creyendo en tu idea, trabajando todos los días y aprovechando las oportunidades que ofrece la estrategia de economía creativa que impulsa el Gobierno Sandinista, podes materializar el sueño de constituirse en una pequeña empresa que también puede crecer y fortalecerse como lo está haciendo doña María Aquilina y su hija Julissa Valdivia Sánchez.

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