Los planes de Estados Unidos para realizar una acción militar contra Siria enfrentan hoy nuevos escollos, a pesar de las presiones del presidente Barack Obama y su equipo para lograr apoyo nacional e internacional.

En el Congreso, que reinicia sus sesiones el lunes, el mandatario enfrenta el mayor desafío, en particular en el Senado, donde solo 23 de sus 100 integrantes apoyan la medida, entre ellos 16 demócratas y siete republicanos, mientras alrededor de 50 senadores se mantienen indecisos y otros 16 se manifiestan en contra.

En la Cámara de Representantes 225 de sus 435 integrantes han dicho que rechazan la medida o se inclinan en esa dirección, solo 25 la aprueban y 185 permanecen indecisos, de acuerdo con una pesquisa realizada por el diario The Washington Post.

Harry Reid, el líder de la mayoría demócrata en el Senado estadounidense, pretende convocar una votación sobre el tema en el plenario de ese cuerpo legislativo para el miércoles 11 de septiembre.

En su mensaje semanal a través de la radio e Internet Obama reiteró este sábado sus intenciones de lanzar un ataque militar contra Siria, insistió en que el Congreso autorice el uso de la fuerza contra ese país a pesar de que reconoció que el pueblo estadounidense está cansado después de una década de guerras.

Entretanto, continúan las expresiones de rechazo contra la guerra con el fin de influir en los congresistas desde sus respectivos distritos, mientras activistas que se oponen a la agresión tienen previsto realizar hoy manifestaciones pacifistas frente a la Casa Blanca y en áreas céntricas de la ciudad de Nueva York.

Según las encuestas más recientes, más de 60 por ciento de los estadounidenses rechaza la idea de una eventual acción militar contra el país árabe.

Sin embargo, una pesquisa reciente del Comité de Campaña por un Cambio Progresista, organización de tendencia demócrata, mostró que 73 por ciento de los ciudadanos se oponen a una acción militar contra Siria.

En el plano militar, un artículo del diario Stars and Stripes señala este sábado que la demora del Congreso en aprobar los ataques propuestos por Obama permiten al Gobierno sirio enmascarar sus tropas y equipos a pesar de las crecientes medidas de espionaje desarrolladas por el Pentágono para detectar esos movimientos.

Dicha dilación también otorga al presidente Bashar Al Assad una considerable ventaja psicológica en el manejo de la situación interna, asegura el texto.

En cuanto al tema de las armas químicas, una docena de exoficiales de alto nivel de los servicios de inteligencia de Estados Unidos enviaron una carta a Obama en la que aseguran que fueron las bandas armadas antigubernamentales y no el Ejército sirio quienes utilizaron sustancias tóxicas contra la población civil el 21 de agosto pasado.

Los exfuncionarios acusan al actual director de la CIA, John Brennan, de perpetrar un nuevo fraude similar al de la agresión contra Irak, con el fin de convencer al Congreso, la prensa y el público de la supuesta necesidad de una acción militar contra Siria.

En la arena internacional, durante un encuentro con el secretario de Estado, John Kerry, los cancilleres de la Unión Europea (UE) respaldaron hoy en Vilna, Lituania, a Estados Unidos en su intención de acusar a esa nación árabe por el presunto uso de armas químicas.

Tras la reunión semestral de los titulares de Relaciones Exteriores del grupo de los 28, la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, aseguró: "queremos una respuesta clara y contundente".

Por otra parte, el Representante Permanente de Siria ante Naciones Unidas, Bashar al-Jaafari, dijo hoy que su país no ha declarado ni declarará la guerra contra nadie, pero se defenderá de cualquier agresión si resulta atacado.