Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando y Bravo, celebró en el auditorio de la Universidad Católica de Nicaragua (UNICA) una misa en la que llamó a los pueblos del mundo a promover la Paz y la Solidaridad.

Esta celebración litúrgica se enmarca en la Jornada de Oración y Ayuno que el Papa Francisco convocó a nivel mundial para pedir por la Paz en Siria.

Estudiantes universitarios, autoridades académicas, miembros de la Juventud Sandinista 19 de Julio y vecinos de las comarcas aledañas a la UNICA, se hicieron presente para elevar sus oraciones y pedir a Dios que no se promuevan nuevos conflictos bélicos.

“Por los dolorosos momentos que está sufriendo Siria provocada por la violencia, el Papa Francisco nos ha invitado a todos los cristianos, miembros de otras religiones y hombres de buena voluntad, a sumarnos a una Jornada de Ayuno y Oración por la Paz en Siria, en Medio Oriente y el Mundo, que se eleve fuerte en toda la Tierra el grito de la Paz”, afirmó Su Eminencia al momento de la eucaristía.

Unidos al llamado de Paz del Papa Francisco

El Cardenal Obando, indicó que como comunidad universitaria católica, se están uniendo al llamado del Papa Francisco, por lo que invitó a que en todas las iglesias del país, eleven sus plegarias a favor de la Paz en el mundo.

“Iniciamos esta jornada con la Santa Misa, elevando nuestras plegarias para decir No a la Violencia, No a la Guerra, Sí a la Paz. Bienaventurados los que trabajan por la Paz, porque serán llamados hijos de Dios”, exclamó Su Eminencia.

Manifestó que la Paz es un Don de Dios y es una obra de los hombres, por lo que la verdadera Paz nace en el espíritu y el corazón, en la voluntad y en el alma humana, porque tiene su origen en el verdadero amor hacia el prójimo.

“La Paz al igual que el Amor nace de un corazón renovado por el Don Divino de la Reconciliación, ese mismo corazón renovado constituye el verdadero fundamento de la Paz en el Mundo. La promoción de la Paz en el Mundo es parte integrante de la misión con que la Iglesia prosigue la obra redentora de Cristo sobre la Tierra”, citó al alto jerarca católico.

Afirmó que la Iglesia Católica enseña que una verdadera Paz es posible, solo mediante el perdón y la Reconciliación, ya que no es fácil perdonar a la vista de las consecuencias de las guerras y de los conflictos, porque la violencia cuando llega a los límites de lo inhumano y de la aflicción, deja siempre como herencia una pesada carga de dolor, que solo puede aliviarse mediante una reflexión profunda, leal, valiente y común entre los contendientes, capaz de afrontar las dificultades del presente, con una actitud purificada por el arrepentimiento.

Construir un mundo mejor

“La Iglesia lucha por la Paz con la oración, la oración libra, abre el corazón no solo a una profunda relación con Dios, sino también al encuentro con el prójimo inspirado por sentimientos de respeto, confianza, comprensión, estima, amor. La oración infunde valor, sostiene a los verdaderos amigos de la Paz, a los que tratan de promoverla en las diversas circunstancias en que viven”, dijo.

Subrayó el Cardenal Miguel que la realización de la Paz depende en gran medida, del reconocimiento de que en Dios somos una sola familia humana, “la Paz no es un sueño, no es una utopía, la Paz es posible, nuestros ojos deben ver con mayor profundidad bajo la superficie de las apariencias y de las manifestaciones para descubrir una realidad positiva que existe en nuestro corazón, porque todo hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, llamado a crecer, contribuyendo a la construcción de un mundo nuevo”.

Concluyó diciendo que Jesús es nuestra Justicia, nuestra Reconciliación y el que trabaja por la Paz, según la bien aventuranza, es aquel que busca el bien del otro, del alma y del cuerpo.

“La Paz se afianza solamente con la Paz, la Paz no separada de los deberes de justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad, la autodestrucción no es el destino de la humanidad, los conflictos ideológicos, las aspiraciones y necesidades pueden y deben ser resueltos y alimentados por métodos que no sean la guerra y la violencia, la Paz es obra nuestra, exige nuestra oración decidida y solidaria”, mencionó Su Eminencia.

La ceremonia religiosa fue co-celebrada por Monseñor Eddy Montenegro, Prelado de Honor de su Santidad Juan Pablo II, quien instó a toda Nicaragua a ser eco de ese llamado a la Paz del Papa Francisco.

“Ojalá que ese llamado tenga eco en los corazones que muchas veces están nublados, endurecidos, la vista nublada, el corazón endurecido, para poder dejarse penetrar por la palabra de la paz, que no hay duda que viene del amor”, dijo Montenegro.

También participó Monseñor Bismarck Carballo, quién indicó que los líderes políticos del mundo, los religiosos de cualquier denominación, deben de promover la Paz y No la Guerra.

“Yo estoy viendo al Papa Francisco como el Jonás Bíblico proclamando ayuno y oración para la conversión del mundo, particularmente para que no entremos a una nueva guerra mundial, esta sería una guerra mundial al involucrarse las potencias y yo creo que el primero que debe oír es el Presidente Barack Obama y los Estados Unidos para que escuchen este grito que hemos lanzado hoy: Sí a la Paz, No a la Guerra”, mencionó Carballo.