Con una solemne misa oficiada por el Arzobispo de la Diócesis de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes, se celebró esta mañana el 20 aniversario de la Catedral Metropolitana Inmaculada Concepción de María de la ciudad capital.

Monseñor Brenes recordó que en el año 1990, Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando, le encargó la construcción de este sagrado templo, obra que finalmente fue concluida tres años después, cuando fue consagrada por el Cardenal Obando y Bravo.

Brenes agradeció la colaboración de los miles de fieles que con su aporte lograron hacer realidad este sueño; al igual que al filántropo estadounidense Tom Monaghan, quien por mediación del arzobispo de Boston, Bernard Law, también dio un importante aporte para esta casa de oración.

Hay que recordar que el terreno donde se asienta la Catedral fue donado mediante un decreto por el Gobierno Sandinista.

Un lugar de encuentro con Dios

Brenes recordó que este templo es un lugar de encuentro para escuchar la Palabra, para celebrar la eucaristía y para vivir los diversos sacramentos, pero también un lugar de experiencia con el Señor.

“Este tempo, mis buenos hijos, es ese momento de encuentro con el Señor, pero también esta estructura grande, solemne y fuerte tiene que ser la imagen de cada uno de nosotros”, subrayó el arzobispo.

Entre los fieles que llegaron a escuchar la palabra de Dios en celebración de este 20 aniversario, se encontraba la Jefatura de la Policía Nacional.

La jefa policial, primera comisionada Aminta Granera, indicó que esto representa un honor para la institución del orden.

“Ha sido un honor venir no solo como jefatura de la Policía, sino como cristiana también para participar de esta celebración”, sostuvo.

Este templo de oración, tiene un gran significado para los católicos, quienes destacan la comunión con el Creador como eje fundamental de su construcción.

“Bendito sea Dios, porque él hizo posible que se construyera un templo para que nosotros como cristianos católicos vengamos a orarle”, dijo la señora Lourdes Mendoza, una de las miles de files que asistieron a este solemne acto.

Los devotos recuerdan que Managua no tenía un templo donde elevar sus oraciones a Dios.

“Después del terremoto no había catedral, pero hoy lo tenemos por obra y gracia del Espíritu Santo”, indicó por su parte la señora María de Los Ángeles Altamirano.