El Gobierno de Japón destinará 470 millones de dólares para detener las fugas de agua radiactiva en la central nuclear de Fukushima.

Una gran parte de este dinero será empleada para crear barreras de capas congeladas del suelo, lo que deberá prevenir que el agua contaminada se filtre al mar. Además, se desarrollarán métodos de alta tecnología para purificar esta agua.

El Gobierno teme que el problema de las fugas puede acabar con la esperanza de Tokio de albergar los Juegos Olímpicos de verano de 2020. El Comité Olímpico Internacional (COI) se reunirá el 7 de septiembre para elegir la sede olímpica. Estambul y Madrid son otras de las tres candidaturas.

A mediados de agosto, las autoridades detectaron una filtración de 300 toneladas de agua radiactiva en Fukushima, considerado el mayor vertido desde el accidente nuclear de 2011. La operadora de la averiada planta, TEPCO, no descarta que ese líquido caiga al mar.

La Autoridad de Regulación Nuclear de Japón elevó a “incidente grave” –nivel 3 de la escala internacional de sucesos atómicos– la gravedad de la fuga de agua radiactiva en Fukushima 1.