Hugo Paguaga Baca, acusado de estafar a la orden Santa Teresa de Jesús, deslindó responsabilidades en el caso y afirmó que los más de 520 mil dólares que invirtieron las religiosas fueron a parar a las cuentas de las empresas de Álvaro Montealegre y Roberto Bendaña.

El denunciado se presentó a rendir declaración al Ministerio Público, donde afirmó que el dinero de las monjitas fue depositado a la sociedad Café Don Paco S.A., cuyos socios eran Montealegre y Bendaña.

Paguaga Baca aseguró que era el gerente general y que los temas financieros los miraba Montealegre.

De acuerdo a la denuncia realizada por el grupo religioso, Montealegre, Bendaña y Paguaga les estafaron con la cantidad de 520 mil dólares, dinero que fue depositado mediante certificados de inversión a la empresa International Investments and Financial Services Inc., la que no está registrada ante las autoridades nicaragüenses.

Estos personajes vinculados al ex candidato presidencial Eduardo Montealegre, acusado del mayor robo financiero en el caso de los Certificados Negociables de Inversión (CENIS), se han presentado en diversas ocasiones al Ministerio Público, donde se han acusado y contra acusado, originando un enredo con el movimiento del dinero de las monjitas y de otras personas que depositaron fondos en las empresas fantasmas.

“Yo no recibí ese dinero. Ese dinero se lo prestaron a empresas de Álvaro Montealegre Rivas, se depositaron a cuentas de Café Don Paco S.A, ahí tienen que estar, porque según los recibos aún no han sido pagados (a las monjitas), no sé si son responsables (de estafa), pero ellos saben dónde está ese dinero”, comentó Paguaga.

“Yo era el gerente general, ese dinero se los prestaron a empresas controladas por Álvaro Montealegre y a través de los años siempre pagaron los intereses. El cliente que quería sus depósitos, sus inversiones al final del periodo (vencimiento de los certificados) se los pagaban, pero no sé lo que pasó en los últimos meses”, agregó Paguagua antes de rendir sus declaraciones ante la Fiscalía, lugar donde permaneció por más de dos horas.

Sostuvo que tiene 30 años de experiencia en la administración de empresas y que en ese periodo nunca ha sido señalado de cometer estafas, por lo que insistió que las preguntas relacionadas a la denuncias de las monjitas deben ser dirigidas a Montealegre y Bendaña.

“No creo que Montealegre esté escondiendo algo, yo creo que la prioridad número uno es que el cliente reciba hasta el último centavo”, dijo Paguaga, señalando que las acusaciones de Crimen Organizado y Lavado de dinero son absurdas.

Aconsejan invertir en empresas que están debidamente registradas

Luego de salir del interrogatorio, Paguaga Baca no quiso brindar mayores comentarios sobre las acusaciones que pesan en su contra, pues salió rápidamente y abordó su vehículo.

Monseñor Miguel Mantica, vicario pastoral de la Arquidiócesis de Managua, declaró que las personas deben tener mucho cuidado al momento de invertir sus ahorros en entidades que no gozan del respaldo necesario.

“Es necesario que se haga justicia en todo y este es un punto bien claro, quisiéramos que hubiera una respuesta (devolución del dinero a la orden Santa Teresa) satisfactoria en eso, entendemos que hay procesos para todo, esperemos que termine bien todo”, dijo Mantica.

“Hay que tener un poco de prudencia en esas cosas, se han visto muchos casos, hace unos años estuvo el caso de Agave Azul, eso fue un problema”, indicó Monseñor Mantica.

El asesor económico del Gobierno Sandinista, Bayardo Arce Castaño dijo que lo primordial es que las monjitas teresianas, recuperen el dinero que les ayuda a seguir impulsando sus obras sociales y educativas.

“Yo creo que se están siguiendo todos los pasos que manda la ley. Lógicamente lo fundamental es que las monjas del teresiano recuperen el dinero que es para sus obras sociales, para su obra educativa y si no se regresa el dinero, la ley contempla las formas en que tiene que responder”, valoró Arce.

Al igual que Monseñor Mantica, Arce pidió a la población a confiar en aquellas instituciones que están debidamente legalizadas y registradas ante las autoridades nicaragüenses.

“Por eso es que tenemos por un lado a la Superintendencia de Bancos y por otro lado la Comisión Nacional de Microfinanzas, para que la gente confié nada más en aquellas instituciones que están registradas, que están legalizadas y por lo tanto supervisadas y así se evitaran dolores de cabezas, estafas, etcétera o malos manejos que pudieran hacer empresas que nadie las controla, nadie sabe cómo funcionan”, comentó Arce.