María Asunción Pérez, junto a su esposo Marco Antonio Villegas, propietarios del negocio de güirilas más popular de Matagalpa, cuentan su historia de superación, pasando de una mesita en las afueras de un supermercado, hasta contar hoy en día con tres locales y personal a su cargo.

Hace más de 20 años lograban, con gran esfuerzo, preparar güirilas con sólo 300 mazorcas. “En ese entonces apenas trabajábamos mi esposo y yo y no teníamos para cancelarle a otra gente, pero ahorita 10 trabajadores tenemos y más mis hijos que me ayudan”, relató doña María Asunción.

Los Pérez nunca se dejaron amedrentar por sus condiciones y mucho menos por su escaso recurso humano para satisfacer la gran demanda que casi de inmediato lograron. “Nosotros vendíamos elotes cocidos pero siempre nos decían: ponga la güirila, ponga la güirila; y pues dijimos: vamos a probar con la güirila. Un día se me vendieron 20, otro día como que 30, otro día 50, otro día se me vendieron 100 y hasta hoy que estamos vendiendo 500, que 600, por ahí va”, dijo.

De la mano con su crecimiento, valoran que han podido apoyar a gente humilde generando algunos empleos en su ciudad. “Fuimos buscando personas que nos ayudaran a trabajar. Hubo un tiempo que estuvo malo, pero después volvimos a caer en la misma rutina de trabajo”, recordó Marco Antonio.

“Hemos podido generar empleo a las demás personas que tienen necesidad de trabajar. Aquí trabajan bastante la mujeres que son madres solteras, también las que tienen su marido, trabajan ellas y ganan su dinerito. Aquí ganan su dinero y comen de lo que hay aquí”, agregó.

Honestidad, formalidad y perseverancia

Para Villegas, la clave de su éxito ha sido la honestidad, la formalidad y la perseverancia. En ese sentido, aseguró que siempre trataron de no quedar mal con las empresas que confiaron crédito a su favor al momento de suministrar insumos.

“Uno nunca queda mal, porque es la llave del éxito, la honradez, la honestidad, el trabajo. Todo el tiempo, día de fiesta, día domingo, día sábado, es igual. Para progresar, hay que trabajar si es posible las 24 horas”, precisó, insistiendo en que se levanta a trabajar desde las 4 de la madrugada y procede a descansar a las 11:00 de la noche.

Además de güirilas, los Pérez comercializan todos los productos derivados del maíz, que también cuentan con gran demanda. Las “Ricas Güirilas de Matagalpa, de Doña Cony”, como han nombrado a su local, recibe pedidos de todas partes del país y del extranjero.

Gracias al fruto de su trabajo hoy cumplen el sueño de enviar a sus hijos a la universidad. Ahora que procesan un aproximado de 4000 mazorcas al día, esperan heredar la empresa que han concretado a sus futuras generaciones.