La institución, diseñada como opción frente a entes multilaterales de la talla del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), está llamada a incentivar acciones tendentes a fortalecer la integración económica.

Por ello, la ratificación del convenio constitutivo del organismo por cinco de sus miembros (Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y Uruguay) allana el camino a la creación física de la entidad.

Incluso, es de esperar que similar paso se concrete por los parlamentos de Paraguay y Brasil.

En efecto, se prevé a corto plazo la celebración del primer Consejo de Ministros del Banco del Sur, encargado de adelantar la instalación e inicio de operaciones del nuevo órgano financiero.

Con casa matriz en Caracas (Venezuela), dispondrá de dos subsedes (Buenos Aires y La Paz) y un capital inicial en torno a los siete mil millones de dólares.

Esa suma se distribuiría según el potencial económico, con un aporte de seis mil millones de dólares a cargo de Argentina, Brasil y Venezuela (dos mil millones cada uno).

Asimismo, 400 millones procederán de Ecuador e igual cantidad de Uruguay, en tanto Paraguay y Bolivia añadirán al total 100 millones cada uno.

Para los expertos, los fondos de la entidad podrían llegar a los 20 mil millones de dólares, tomando en cuenta el potencial de sus integrantes y la fuerza de Brasil, ubicado en la elite mundial por el monto de sus reservas internacionales de divisas (unos 350 mil millones de dólares).