El secretario de Estado, John Kerry, habló con varios homólogos como parte de la cruzada de Washington por recopilar con premura presuntas pruebas sobre el uso de armas químicas por las autoridades de Siria.

Con el objetivo de buscar consenso para un pretexto que le permita una acción militar contra el gobierno de Damasco- que niega rotundamente esas acusaciones-, Kerry hizo una serie de llamadas ayer a los ministros de Exteriores de Jordania, Turquía y Arabia Saudita, así como el secretario general de la Liga Árabe.

Así lo confirmó un funcionario estadounidense no identificado, citado hoy en medios digitales de prensa, quien agregó que "en todas estas llamadas, el secretario hizo hincapié en la importancia de determinar rápidamente los hechos y subrayó la seriedad y gravedad de cualquier uso de armas químicas".

El presidente Barack Obama sostuvo un encuentro ayer con su equipo de seguridad nacional y ordenó reunir "los hechos y las pruebas" antes de tomar cualquier decisión, todo en medio de indicios de movimientos navales y que efectivos del Pentágono se posicionan cerca de las costas sirias.

Incluso los consejeros de Obama le han sugerido que en el plan tenga en cuenta el modelo de intervención en Kosovo en 1999, realizado bajo el paraguas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que permitiría actuar sin un mandato de la Organización de las Naciones Unidas, según informó el The New York Times.

Obama ha dicho meses atrás en tono amenazante que las fuerzas de Al-Assad cruzarían una "línea roja" si utilizan armas químicas, lo cual podría desencadenar una respuesta militar de Estados Unidos.

El mandatario demócrata y el primer ministro británico, David Cameron, acordaron el sábado que "el uso de armas químicas merecería una respuesta seria".

Sin embargo, la opinión pública estadounidense no muestra disposición a involucrarse en otro conflicto costoso en el Oriente Medio, según reveló una reciente encuesta.

Solo el nueve por ciento de los sondeados cree que el presidente debería tomar medidas contra Siria, mientras que un 60 por ciento de los entrevistados expresó que Estados Unidos no debe intervenir en otra guerra.

Además, cerca del 46 por ciento de los ciudadanos se opondría a la acción militar contra ese estado árabe aun con el presunto argumento del uso de armas químicas, puntualizó la exploración.

Obama recibió ayer una "revisión detallada de una serie de opciones posibles" en el actual escenario y pidió a sus asesores que tanto Estados Unidos como la comunidad internacional estén preparados para responder.

Un comunicado de la Casa Blanca no dio ningún detalle acerca de las opciones presentadas, solo especificó que la comunidad de inteligencia de Washington continúa recopilando datos para determinar lo que ocurrió.

El miércoles, grupos de la llamada oposición armada acusaron al Ejército Árabe Sirio de efectuar un eventual ataque con gases tóxicos.

Damasco negó rotundamente las imputaciones, que calificó de burda manipulación para impulsar los añorados planes de intervención militar en el país, al tiempo que aportó maás pruebas sobre la utilización de esos artefactos por las fuerzas opositoras que intentan derrocar al presidente Bashar al Assad.