Niños de la escuela Modesto Bejarano unieron su presente con el una decena de jubilados que son atendidos por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), pintando ambos grupos sus manos sobre una pared de la biblioteca Hermano Hildebrando María que se encuentra en el complejo de las huellas de Acahualinca.

Esa actividad fue realizada tanto por el grupo de adultos mayores del programa de jubilados del INSS como por los niños durante la inauguración de la sala infantil de la biblioteca de ese centro arqueológico, histórico y turístico como son las Huellas de Acahualinca.

La impresión de las manos fue realizada sobre una pared que posteriormente será pintada con un barniz que perennizará esas huellas, emulando de tal forma el hecho ocurrido hace más de seis mil años en esa zona, cuando un grupo de indígenas huían de una erupción, destacó el director de Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua, Clemente Guido.

Guido afirmó que “las huellas de Acahualinca son milenarias, de nuestros ancestros indígenas y son la raíz histórica de nuestro pueblo porque Nicaragua es un pueblo con identidad y por eso es importante que nuestros niños comprendan que las huellas en este sitio no son ajenas a nosotros, son pisadas de gente como nosotros, con los que nosotros nos conectamos a través del ciclo histórico de la vida”.

“Aquí está el ADN de los antiguos, de hace seis mil años, de nuestros ancestros y la idea es unir la generación de adultos mayores con la de los niños para que sientan que somos una sola nación, un solo pueblo con una sola historia y que Nicaragua es un pueblo unido por lo cual las huellas que han pintado en esta pared quedará ahí por muchos años”.

El director de Patrimonio Histórico de la Alcaldía añadió que la comuna invirtió este año más de 500 mil córdobas en obras de infraestructura en las huellas de Acahualinca, como en la bodega que tenía las Huellas de Acahualinca y que fue transformada en un auditorio y en la sala infantil de la biblioteca Hermano Hildebrando María.

Manos impresas para la posteridad

Entre tanto José Ignacio Flores, uno de los adultos mayores que participó con los niños en la pintura de manos en la pared de la sala infantil de la biblioteca Hermano Hildebrando María, consideró que es bueno imprimir las manos con los niños en ese lugar porque así se está haciendo algo para la posteridad, a fin de que niños de otras décadas en el futuro puedan ver el resultado de este acto en el 2013.

Por su lado Rafael Ernesto Benavente señaló la importancia que se deje conocimiento para las generaciones futuras, ligándolas con las que hicieron en aquella época los ancestros indígenas.

Jimy Herrera, uno de los niños de la escuela Modesto Bejarano manifestó que le gustó mucho imprimir sus manos llenas de pintura en la pared de la sala infantil porque con eso estamos marcando nuestras manos para que quede en el futuro y eso es algo igual a lo que hicieron nuestros antepasados hace seis mil años.