El modelo de alianza y complementariedad que promueve el Gobierno Sandinista, sigue demostrando su efectividad al convertir en protagonistas del programa Casas para el Pueblo, a diez humildes familias del municipio de San Nicolás en el departamento de Estelí.

Estos nuevos protagonistas se suman a otras diez familias, que en semanas pasadas recibieron sus viviendas dignas, gracias al esfuerzo combinado del Gobierno Sandinista que dirige el comandante Daniel Ortega Saavedra y la compañera Rosario Murillo, y los gobiernos locales en este caso el que dirige la compañera Brendalis Molina de San Nicolás.

Cabe destacar que estas diez nuevas familias vivían en condiciones de vulnerabilidad, ya sea en zonas cercanas a ríos o lugares con problemas de inundación, lo que hacía urgente trasladarlos a lugares seguros.

“El proyecto consiste en 20 viviendas, pero en total hemos logrado construir 33 viviendas en años anteriores, más 25 viviendas de mejoramiento y mil 100 Plan Techo y lo relacionó porque todas estas acciones tienen que ver con esa estrategia nacional de Vivir Bien, Vivir Limpio y Bonito”, dijo la compañera Brendalis Molina.

Subrayó que estas viviendas son posibles gracias al modelo Cristiano, Socialista y Solidario, que tiene como principal objetivo la erradicación de la pobreza. Las diez familias protagonistas de esta jornada de restitución de derechos, son muy humildes, algunos se dedican a la agricultura y algunas mujeres trabajan como asistentes del hogar en el municipio de Estelí.

“Estos triunfos son gracias a esa alianza por la prosperidad entre el Gobierno Sandinista, las alcaldías del Poder Ciudadano y el Instituto Nicaragüense de la Vivienda Urbana y Rural, esta alianza promueve viviendas dignas, viviendas solidarios, para familias pobres”, subrayó la alcaldesa.

Cada vivienda entregada a las familias, es 36 metros cuadrados, de mampostería reforzada, con un valor que supera los siete mil dólares. A cada vivienda se le instaló su sistema eléctrico, servicio de agua potable y alcantarilla.

Orgullosos y con más esperanza

Entre los protagonistas se encuentra la familia del pequeño agricultor Erick Gómez Rayo y su esposa Reina Balladares, quienes tienen más motivos para seguir esforzando por su pequeña hija de tres años, que lo primero que hizo fue correr dentro de la casa en señal de felicidad.

Para esta humilde familia quedó atrás el miedo de que su vieja casa de adobe le cayera encima, o que un vehículo les pasara arrollando al encontrarse ubicada en una peligrosa curva.

“Infinita gracias al Comandante Daniel Ortega, a la alcaldesa, al gobierno, pero primeramente a Dios porque nosotros somos muy pobres y no teníamos para dar (comprar) una casa, pero ahora con esto nuestra vida viene a mejorar”, dijo Erick, mientras su esposa le regalaba una sonrisa cómplice.

Y es que precisamente la sonrisa de la joven tiene que ver con la inmensa felicidad que le embarga al convertirse en realidad su gran sueño de tener una vivienda, tal situación hizo que expresara que pasó de ser “pobre a rica”.

“Nosotros queríamos comprar un mueble, pero en esa casita (su antiguo hogar) no podíamos meterlo porque es demasiado pequeño, pero ahora sí, pienso comprarme un ropero y una camita para la niña, un televisor, tenemos muchos planes, me siento contenta, feliz porque por el comandante Daniel ahora tenemos una vivienda digna, puedo decir que pasamos de pobre a ser rico ahora con esta vivienda”, dijo Reina Balladares.

Esta joven confesó que hace un par de meses escaparon de morir, pues un camión fue a estrellarse a pocos metros de su antiguo hogar de adobe.

Otra familia feliz es la conformada por la madre soltera Mariluz Gámez, que tendrá resuelto, además de su problema de hogar, la salud de sus cuatro hijas mejorará considerablemente, pues no le caerán las gotas de lluvia que se cuelan por el techo de la vivienda de sus padres.

Mariluz trabaja como Asistente de Hogar a una familia de Estelí, cuenta que vivía en condiciones de hacinamiento, pues tenía que compartir hogar con sus padres, sus tres hermanos y sus sobrinos, es decir unas 15 personas.

“Vivía en una casa con 15 personas, cuatro familias y era difícil, no tenía privacidad, dormíamos apretados, pero ahora ya tengo mi casa y voy a vivir bien con mis cuatro hijas, gracias primero a Dios y después al gobierno que me donó mi nueva casa”, dijo Mariluz.