Esta y otras acciones están encaminadas a la prevención de diarreas y parasitosis intestinales durante la temporada en la que las instituciones del Estado trabajan de manera coordinada en un Plan Verano para velar por la vida y el disfrute sano en los centros recreativos.

Las inspecciones del Minsa trascienden la búsqueda de bacterias en las aguas de los balnearios pues persiguen además el cumplimiento de las medidas de higiene en los restaurantes, cafeterías, ventas ambulantes y bares durante la temporada.

De acuerdo con el director de Vigilancia para la Salud Pública, Carlos Sáenz, algunos lugares no podrán recuperarse para este verano pues requieren de inversiones que en tan poco tiempo no podrán realizarse.

Esos sitios son declarados inhabilitados para el baño y se orienta a las alcaldías la puesta de rótulos de prohibición para advertir a las personas del peligro que correrían si lo usan, explicó.

Sáenz insistió en que esa responsabilidad de cumplir con lo establecido por los inspectores sanitarios debe ser compartida por la institución, la comunidad y cada individuo.