El Ministerio Agropecuario y Forestal certificó las buenas prácticas agrícolas de 21 fincas de campesinos productores de tamarindo y jocote, lo que les dará la posibilidad de competir en mejores condiciones en el mercado nacional y a la vez poder prepararse para exportar su producción a otros países, destacó la ingeniera Juana Rodríguez, subdirectora de la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria (DGPSA).

Las 21 fincas pertenecen a pequeños campesinos de las localidades rurales de El Comején 4 y de Llano Grande, entre otras, en el departamento de Masaya, que por décadas han cultivado los mismos productos, pero ahora podrán obtener mejor precio al tener una producción de más calidad debido a que han estado siendo asesorados por técnicos de la DGPSA.

De acuerdo con la ingeniera Rodríguez, el certificado de buenas prácticas agrícolas que les fue entregado a nombre del gobierno del presidente Daniel Ortega, les permitirá a los 21 productores de cuatro comarcas del municipio de Masaya, ofertar mejor sus productos, más limpios y sanos, en distintos mercados.

“El proceso de certificación de los productores de tamarindo y jocote fue iniciado en septiembre del 2012, nosotros les dimos asesoría técnica, además fueron elaborados los dos manuales por cada uno de los rubros y hemos continuado con capacitaciones, inspecciones en los lotes, para que ellos pudieran optar en estas certificaciones”, manifestó la subdirectora de la DGPSA.

A competir con productos inocuos

La compañera Rodríguez dijo que la certificación les permitirá a los productores competir en los mercados con sus productos libres de químicos y de biológicos a fin de poder enviarlos al mercado local, al centroamericano o al internacional.

Al respecto, José Téllez Gaitán inspector de buenas prácticas agrícolas y trazabilidad del MAGFOR, afirmó que se ha capacitado a los 21 propietarios de fincas sobre cómo cuidar sus plantíos, como mantener salud e higiene del personal y entre otros el uso y manejo seguro de plaguicidas y enfermedades transmitidas por alimentos.

El compañero Gaitán expresó que estas fincas están cumpliendo con la norma técnica obligatoria nicaragüense a fin de que la producción de ellos esté libre de contaminantes y pueda ser certificada como un producto inocuo, lo que le da valor agregado y les permitiría obtener mejores precios por sus productos agrícolas.

Capacitación y certificación

Por su lado el pequeño agricultor Manuel Hernández González dio gracias a Dios que como productor campesino están recibiendo esta certificación y capacitación de parte del gobierno sandinista, lo que les beneficiará con la mejoría económica de sus familias.

Aseguró que “la producción antes entraba a un mercado que no llenaba requisitos y los productos eran más baratos, pero que ahora tenemos un producto de carácter orgánico, al que no se le echa insecticidas, ni plaguicidas y es inocuo”.

Entre tanto Juana Mercedes Chavarría Jiménez, de la cooperativa de producción de tamarindo La Esperanza numero uno, dijo que para ellos como pequeños productores es de gran importancia ser certificados, porque así entran en mercados más exigentes, pero los cuales a su vez pueden pagar más.