La Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua destacó que este 5 de noviembre es un bonito día donde están ya entre nosotros los colores, los aires, los aromas de las Purísimas  y las Navidades.

Destacó la compañera Rosario la alegría del año que va concluyendo, la alegría de un año que hemos ido venciendo, consolidando paz y bien.

La alegría de un año para los estudiantes exitosos, para las madres de familias que tiene a sus hijos estudiando y prosperando éxitos. La alegría de un año que culmina con luces triunfales, luces de victoria. ¿Y cuál es la victoria? La victoria en primer lugar es la paz. La victoria en primer lugar es el trabajo bueno. La victoria en primer lugar es la buena voluntad, la concordia, la vida armoniosa entre las familias nicaragüenses, cuánta paz se respira en nuestra Nicaragua”.



¡Cuánta alegría, cuánta sonrisa, cuánta esperanza, cuánta confianza en Dios!, sabemos y agradecemos al Padre que somos prosperidad, somos integridad, que somos Patria, Patria buena, Patria de familia, amorosa, generosa, de comunidad, de fe, y de esperanza. La celeste esperanza, la mágica esperanza, dice Darío:

La mágica esperanza anuncia un día
en que sobre la roca de armonía
expirará la pérfida sirena.

La perfidia, la perversión, y este poema de Darío,  el Canto de esperanza, que todos hemos aprendido desdes niño, cómo reflejaba nuestros deseos, nuestras aspiraciones, nuestras búsquedas espirituales en aquellos días aciagos, días terribles, días de escarnio, días en que tantos de nuestros hermanos fueron humillados en los territorios”, comentó la compañera Rosario.

Recordemos un poquito aquellas escenas que se subían a esas redes sociales que se convirtieron en armas de destrucción masiva, de destrucción de familias, de destrucción de seres humanos buenos, de reputaciones, de tanta destrucción".

Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste.
Un soplo milenario trae amagos de peste.
Se asesinan los hombres en el extremo Este.

Se han sabido presagios y prodigios se han visto
y parece inminente el retorno de Cristo.

La tierra está preñada de dolor tan profundo
que el soñador, imperial meditabundo,
sufre con las angustias del corazón del mundo.

“Así nos sentíamos en aquellos días, angustias del corazón  del mundo, verdugos de ideales. Imagínense, que expresión más exacta”, enfatizó.

Verdugos de ideales afligieron la tierra,
en un pozo de sombra la humanidad se encierra
con los rudos molosos del odio y de la guerra.

“Qué días mas terribles, que no volverán nunca”, subrayó.

¡Oh, Señor Jesucristo! ¡Por qué tardas, qué esperas
para tender tu mano de luz sobre las fieras
y hacer brillar al sol tus divinas banderas!

Porque veíamos, pero no encontrábamos el rostro de Jesucristo, y lo buscábamos por eso le decíamos: ¡Por qué tardas! Qué esperas para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillas al sol tus divinas banderas!

¡Oh, Señor Jesucristo! ¡Por qué tardas, qué esperas
para tender tu mano de luz sobre las fieras
y hacer brillar al sol tus divinas banderas!

Y tu caballo blanco, que miró el visionario,
pase. Y suene el divino clarín extraordinario.
Mi corazón será brasa de tu incensario.

Así invocábamos a Cristo Jesús, nuestro príncipe de amor, Cristo Jesús que sí es amor, y no quienes desgraciadamente quisieron suplantarlo, pero no, no pudieron porque Cristo no es odio, Cristo no divide, Cristo no separa, Cristo no destruye, Cristo nos manda a amarnos y respetarnos unos a otros.  Divino clarín extraordinario”, recordó.

No obstante dijo que “en estos días que son rumbos de victorias, del amor, de la paz  del bien, sentimos la esencia de la vida y sentimos que aquí renació esa fuerza de Cristo Jesús en todas partes, la aurora se alzó con la victoria. No es dulce aurora olvidada, no son tinieblas, amor y paz trajo Cristo y ese amor y esa paz todos los días fructifica en todos los rincones de la Patria, de la Tierra Sagrada que es nuestra Nicaragua. Divino clarín extraordinario”.

Ese es el llamado que escuchamos todos los días, al amor de verdad cristiano, a la unión de verdad cristiana, a la fraternidad, a la hermandad de verdad cristiana y solidaria”.

Estos otros versos son una parte de un poema más grande, dicen:

Mientras tenéis, ¡oh negros corazones!,
conciliábulos de odio y de miseria,
el órgano de amor niega sus sones.
Cantad, oíd: «La vida es dulce y seria».

Así hemos invocado al Cristo que nos aleja de todo, que nos redime a todos, y cuando nos aleja es el odio y de la miseria, que nos redime a todo y que nos relanza en las dulces auroras.  Esas son las albas, los amaneceres, las auroras que estamos viviendo con intensidad de corazones buenos”.

Nos sentimos contentos, agradecidos a Dios, orgullosos de consolidar cada día paso a paso, la paz y el bien común. De ir adelante cada día todos juntos, siempre más allá, de ser un pueblo con tanta historia, gloria, memoria y vencimiento, y por lo tanto futuro, futuro de esperanza, futuro de tranquilidad, de trabajo, futuro de prosperidad, porque el trabajo, la educación, la salud, nos auguran esos nuevos tiempos de prosperidad, de alegría, de felicidad. Somos un pueblo alegre naturalmente”, dijo.

Hizo énfasis que en medio de aquellos dolores lo que más extrañábamos era la alegría que nos caracteriza, “aquellos  dolores y aquellos horrores, propios de la  miseria humana, pero bueno, no pudieron, no podrán, y ahora estamos  aquí de pie, caminando, adelante todos y todas, juntos, sabiendo que el porvenir se va forjando con el esfuerzo de tantos buenos corazones y con tantas buenas esperanzas. Somos prosperidad".

Credenciales

Se refirió que este 5 de noviembre presentó credenciales ante el Secretario General de la OEA, don Luis Almagro, nuestro nuevo embajador, Compañero Arturo Mcfields Yescas, “quien hizo un mensaje a nombre de todo nuestro pueblo y nuestro gobierno. Un mensaje en el que destacó:

“Nicaragua está comprometida con la democracia, entendida como el poder del pueblo, el derecho del pueblo a participar y el derecho del pueblo a decidir, de forma digna, soberana y sobre todo libre de injerencias extranjeras”.

La Compañera Rosario Murillo dio lectura, por su importancia, a uno de los párrafos del mensaje de Arturo Mcfields en la OEA al presentar cartas credenciales ante el señor Luis Almagro.

Lo decimos claramente, lo decimos todos los días, lo decimos en voz alta, soberanía en mi tierra, dignidad, decoro nacional. No podemos olvidar de dónde venimos, tanta lucha heroica, tanta defensa de nuestra soberanía nacional, que es nuestra identidad, es nuestro carácter, nosotros somos un pueblo valiente, amoroso, digno, tranquilo, y un pueblo de honor, de gloria y de victoria”.

“Y vamos todos juntos, vamos cada día consolidando ese espíritu que nos distingue. Soberanía en mi tierra que se escribe con letras grandes, y no con tinta. A lo largo de la historia se ha escrito con sangre. Son miles de nicaragüenses, centenares de miles los que han ofrendado su vida, para hacer valer nuestra soberanía nacional, y eso estpa en nosotros, es parte de nuestro ADN, nadie puede pedirle a un pueblo que haga a un lado su soberanía. Nadie, en este mundo, nadie. Y lo dicen todos los instrumentos internacionales y las cartas de naciones unidas y la misma carta de la Organización de Estados Americanos”, enfatizó

Bueno decir y hacer, decir y cumplir, quien sabe, pero nosotros sí, en esta Nicaragua de bendición, gloria, victoria y alabanzas al Padre, somos soberanos, y rechazamos cualquier forma de injerencia. No queremos injerencia de extranjeros. ¿Y qué dijo el más grande héroe, la soberanía, esta no la discutimos, nada más la defendemos. Actos de soberanía nacional, actos de dignidad nacional, actos de más glorias y más victorias, actos de carácter, de identidad, fortalecimiento inclusive de una conciencia que cada día crece y en las nuevas generaciones ahí está esa marca, que no se borra, esa marca que señala un destino. El destino de todos nosotros es amar, glorificar a Dios y amar la tierra sagrada donde nacimos”.

Ya lo dijo Darío:

Tu triunfo es ése,
pese a las sombras, pese
a la noche, y al miedo y a la lívida Envidia.
Tú pasas, y la sombra, y el daño, y la desidia,
y la negra pereza, hermana de la muerte,
y el alacrán del odio que su ponzoña vierte,
y Satán todo, emperador de las tinieblas,
se hunden, caen. Y haces el alba rosa, y pueblas
de amor y virtud las humanas conciencias,
riegas todas las artes, brindas todas la ciencias;
los castillos de duelo de la maldad derrumbas,
abres todos los nidos, cierras todas las tumbas,
y sobre los vapores del tenebroso Abismo,
pintas la Aurora, el Oriflama de Dios mismo.

¡Helios! Portaestandarte
de Dios, padre del Arte,
la paz es imposible, mas el amor eterno.
Danos siempre el anhelo de la vida,
y una chispa sagrada de tu antorcha encendida
con que esquivar podamos la entrada del Infierno.

¡Oh, ruido divino!
Pasa sobre la cruz del palacio que duerme,
y sobre el alma inerme
de quien no sabe nada. No turbes el Destino,
¡oh ruido sonoro!
El hombre, la nación, el continente, el mundo,
aguardan la virtud de tu carro fecundo,
¡cochero azul que riges los caballos de oro!

“Nosotros somos paz, nosotros somos amor, nosotros somos hijos del sol, hijos del maíz. Aquí nos ilumina un Sol que no declina y ese Sol alumbra todas las nuevas victorias de la paz y del bien, todas las nuevas victorias de un pueblo que merece un lugar en la gloria, un pueblo que merece todas las victorias. Adelante compañeros, siempre más allá, todos juntos vamos adelante, somos Nicaragua que va adelante, somos Nicaragua que sabe luchar y vencer, somos trabajo, somos paz, somos prosperidad, somos unidad. Esta Nicaragua bendita va unida, va adelante y vamos siempre con cariño entendiéndonos cada vez mejor para gloria de Dios. Adelante compañeros, es nuestro el porvenir”, finalizó la Compañera Rosario.