Como la inmensa mayoría de los nicaragüenses, de eso no me cabe la menor duda, me lleno de indignación siempre que los telones del teatro de la mentira caen para cerrar, cada acto macabro que consuman a nombre de la libertad de expresión, a los que siempre ponen en suspenso o punto y seguido porque no paran jamás la producción alucinante de sus inagotables mentiras.       

Ganas sobran siempre para responder a las canalladas que los escribanos o voceadores de la infamia repiten a diario para tirarse contra corriente a desvirtuar o descalificar cualquier esfuerzo, en el sentido que sea, que pretenda dignificar al nicaragüense porque la verdad -dejemos aun lado el periodismo o la libertad de expresión que son temas que nada que ver con lo que denuncio- pero, debemos llamar a las cosas por su nombre y hay que decir con claridad que la Corporación, Canal 10, 12, 14 y el partido de papel, ahora virtual, son medios terroristas donde se atrincheran terroristas para hacer descaradamente terrorismo y eso desde todo punto de vista es inadmisible y lo pueden tomar como quieran porque siempre que uno muestra una pluma ellos, los terroristas siempre ven un cañón y entonces salen diciendo que están siendo amenazados, que ellos únicamente emiten una opinión y que si así lo hacen es porque son “defensores de la democracia”.  

Cuando uno aborda cualquier tema para trasladarlo al dominio público de lo primero que se debe estar consciente es que el primero en ser escudriñado es uno mismo, ni siquiera es el tema, porque dependiendo del autor o la fuente, quien nos lee, nos escucha o nos ve, determina si el análisis vale la pena para ser considerado para ilustración de quien busca información. 

Aquí hay una ofensiva masiva desde medios convencionales y desde esas redes internáuticas, que de sociales no tienen absolutamente nada y que claramente son financiados por el ofensivamente metiche embajador imperial Kevin Suillivan, porque no me vengan a decir a mí, que conozco cómo funciona esto, que con lo que pautan sobreviven empresarialmente, lo que es un cuento que a “huevo”, como pretendiéndonos abrir la cabeza con un hacha para meternos sus heces, quieren hacernos ver que aquí en Nicaragua la pandemia está peor que en el imperio y lo hacen porque muchos de los pitonisos que sobran en esa acera, se atrevieron a decir un día, con seguridad con sus cuatro entre pecho y espalda, que por allá de mayo de 2019, -imagínense bajo esa conclusión cómo estaríamos ahorita- que por esos días andaríamos por los 23 mil muertos y 238 mil infectados y a eso los terroristas mediáticos le dieron una valides criminal solo porque un alcohólico desde Londres disfrazado de gabacha blanca así lo afirmó.    

Es fácil entender la hiperbólica bestialidad de quien dejándose llevar por la politiquería, tal es el caso de esos cerebros deformados, esgrimen como arma el odio y la mentira   para confundir, desde absurdos ridículos, a quienes creen que pueden ser manipulados y lo hacen porque se les ocurre que con eso dañan al Presidente Daniel Ortega, a su gobierno y a su partido y lo hacen al saco y rajo, a ver que les sale, a ver si pegan una, porque la misma bestialidad los empuja a lanzar indiscriminadamente zarpazos. 

Debo asumir claramente que el propósito de tanta falsedad y basura que publican, sobre cualquier aspecto que se les ocurra, así como fue antes la reedición de los tristes eventos de abril de 2018 cuando se trajeron al suelo al país y cuando se sintieron muy cerca, según ellos, de acariciar el poder, son ahora las elecciones que ya tienen como losa lapidaria a solo 18 días de un 7 de noviembre que definitivamente los pondrá en posición horizontal pero metafóricamente viendo crecer el monte desde su raíz. 

La coherencia, la utilidad y el fin son fundamentos importantes con los que debe contar toda persona que pretenda trasladar un mensaje y si estos elementos no están en la sustancia del convencimiento entonces nada se hizo, porque todo se volvió estéril, porque no se dio en el blanco, porque el cartucho disparado era un falso total. 

Imagínense que muchas veces decir la verdad se vuelve ofensivo porque la verdad duele, aunque la máxima universal nos diga que ella nos hace libres, pero entonces analicemos lo que debe representar decir tantas mentiras, tantas infamias sobre la dignidad de las personas, sobre las familias, sobre segmentos sociales o sobre el país y su destino. 

Yo francamente manejo verdades guardadas en mi banco memórico y siempre valoro si decirlas vale realmente la pena. Si esta va a ser conveniente para el país si la suelto, pero lo que no voy a ser nunca es mentir porque la mentira es en gran medida el rostro del fracaso cuando nunca te asistió la razón como fundamento de convencimiento. 

Puedo entender que desde un montón de perfiles falsos cobardes que no dan la cara digan barbaridades de las personas y de las instituciones y se conviertan en terroristas de la mentira, pero no puedo digerir y por más que lo intento me es imposible, que supuestos periodistas, estúpidamente junto a sus jefes, porque si de algo estoy seguro es que no actúan ni solos, es que a cambio de la plata que reciben mensualmente del imperio por destruir Nicaragua, piensen que esto les va a durar para siempre porque va a llegar el momento y de echo ya está sucediendo que los gringos van a tener que soltarlos y dejar ir la relación nefasta que se impusieron con nuestro país y lo van a hacer porque aquí, tanto la guarida oposicionista como sus voceros y marionetas, no producen más que cuitas de bueyes leoneses, es decir gigantescas  plastas de heces que al final los embarra y baña y pringa únicamente a ellos. 

Estas miserias humanas pretenden desde sus absurdas mentiras debilitar nuestro sistema inmunológico porque para esos que quieren ver rebasado nuestro sistema de salud el terreno fértil para que la pandemia haga de las suyas es inocularnos el miedo, el terror y el espanto. 

Si usted se deja atrapar por la mentira es porque quiere y porque se volvió masoquista. Si usted está en una red social y ve que un salvaje hace gala de lo absurdo y postea cualquier estupidez, no se ponga a discutir con él, no redistribuya su falacia a otros con el pretendido de ponerlo en evidencia porque entonces usted se convierte en ese momento en colaborador de la mentira y cayó en el juego del enemigo. 

Si usted sabe dónde está el veneno para que ir a él. Si usted es una persona de paz, gente de bien, ciudadano que construye y que ama inmensamente a su país para qué escucha Radio Corporación, para que ve Canal 10, el 12 o el 14, para que se pone a ver programas en YouTube que huelen a caca, para qué lee la Prensa si sabe que es un partido virtual, para qué poner atención a todos esos medios por donde desfilan falsos religiosos, empresarios, campesinos, universitarios y políticos que por querer únicamente el poder ya no les importa haber perdido la vergüenza porque esta para ellos vale mucho menos que el encargo pagado que les hace la embajada norteamericana por hacer desaparecer la democracia en nuestro país. 

Mucha de esta gentuza vividora de la mentira, que como dije antes son un problema para la seguridad del país, desde mi punto de vista deberían estar presos, ya hay unos adentro, pero hay otros todavía afuera o en el menor de los casos demandados por injurias y calumnias ante los tribunales comunes.  

Aquí todos los días, aparte de lo que en la coyuntura se dice del Coronavirus, un montón de animales te hablan de miles de desaparecidos, de asesinados por el ejército, de ejecuciones masivas contra opositores y aunque esos tapazos dañan la imagen del país, al final todas esas “víctimas” son en realidad fantasmas porque no tienen ni esposas, ni hijos, ni madres ni padres que los reclamen y menos aún que existan denuncias de esas supuestas ejecuciones en las tales comisiones de los derechos humanos que también son parte de este concierto diabólico de mentiras. 

Yo comprendo que el gobierno de Nicaragua tiene que actuar con mucha sabiduría para tratar todos estas casos. Desde que todo esto empezó hay que reconocer que los niveles de tolerancia de quienes deciden en este país, el Presidente Daniel Ortega, la vicepresidenta Rosario Murillo y el partido que los llevó al poder merecerían sin duda alguna una postulación para el Premio Nobel de la Paz porque todo el tiempo, desde posiciones muy dignas y claras, han respondido a la guerra con el olivo de paz y al odio con amor a pesar de la característica criminal de quienes no cesan en su afán de tocar los huevos al tigre y de provocarlo y de retarlo, minimizando e ignorando temerariamente de donde viene y de qué está hecho un sandinismo que desde su experiencia histórica supo enfrentar y conjurar aquella perversidad de abril de 2018. 

Sin embargo, en el ámbito estrictamente ciudadano, los nicaragüenses que nos sintamos afectados, ofendidos, calumniados, difamados y amenazados sí estamos con las manos libres para llevar a los tribunales comunes para enjuiciar y hasta encarcelar, si así lo permitiera el delito, a quienes jueguen con nuestra honra y nuestra integridad.  

A mí políticamente pueden decirme lo que quieran, al fin y al cabo, soy una figura pública, pero tengan cuidado aquellos que desde una identidad constatable afecten mi honra porque yo sí, para establecer un precedente si alguien no lo hace antes, los llevaría a la justicia. 

Toda esta campaña de mentira tiene éxito en la medida que usted sea parte de ella por acción, aunque sin intención. ¿Cómo lo hace? Oyendo emisoras que predican el odio, viendo canales que predican el crimen, leyendo a un partido de papel que destila veneno o discutiendo con la brutalidad en las redes sociales cuando lo que tiene que hacer es reportar al terrorista o al mentiroso ante Facebook como eses usuario que hace del odio su lenguaje común e inmediatamente bloquéelo. Si usted hace eso dejará al terrorista predicando en el desierto para que sea oído únicamente por alacranes, serpientes o bichos de su propia especie. 

De esos insectos es que debemos liberarnos el próximo 7 de noviembre con la decisión que usted tome por el futuro del país. A la basura hay que ponerla en su lugar y lo digo porque la legitimidad arrasadora que el voto mayoritario de los nicaragüenses concederá a la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, que en cabeza el FSLN y su líder Daniel Ortega y su compañera de fórmula, Rosario Murillo, será tal, que aquí nadie dude que a partir del 10 de enero del 2022 habrá una reconfiguración política tan renovada que nos va a permitir el surgimiento de una nueva sociedad política con la que se podrá abordar responsablemente la visión conjunta que del país queremos para montarlo sobre los rieles de su verdadero y definitivo despegue al desarrollo y prosperidad.      

 

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.