Dado que hace 61 años vine al mundo y que, por supuesto, le doy infinitas gracias a Dios por tenerme aquí, vivito y coleando como popularmente se dice, quiero hacer una reflexión por la vida por ese milagro del que la humanidad creciente de todos los días es testigo porque quienes poblamos este planeta lo hacemos más pesado en cada micro segundo del tiempo.

La vida es palpitar, es la dinámica de la naturaleza, es el reto de todos los días por la sobrevivencia y no hablo solo de la vida del ser humano sino de todo lo que encierra el gran misterio de la Creación y lo primero que viene a mi mente es fijar como una realidad irrebatible que la vida es el resultado de una voluntad divina porque reto a quien me diga desde el génesis quien hizo a Adán y a Eva, que son el origen de lo que siguió después, quien nos puso el oxígeno que respiramos, quien hizo la tierra que nos alimenta, de donde surgió cada planta, de dónde los océanos, los ríos, de dónde toda esa especie animal terrenal o acuática.

Los ateos ortodoxos, los ateos agnósticos que son más light y los filósofos materialistas, enfundados en la ciencia, en consecuencia llamados científicos, han querido imponernos sin éxito que fue el hombre como transformador de la materia y no Dios el que hizo el mundo, pero se quedaron aquí, en el planeta tierra, y perdieron de vista que este este pequeño punto de la galaxia, pues además somos infinitamente pequeños, necesita del sol, de la luna, de un espacio qué habitar en el universo que precisamente también es la casa que se construyó para sí el Creador.

La vida te empuja siempre a filosofar y para eso no se necesita ser filósofo masterado en las universidades porque esa es una facultad del pensamiento a través del cual la persona en su silencio contempla, interpreta, analiza y reflexionar sobre temas que nos permiten entender la realidad y eso es parte de la vida y eso también es obra del Creador que nos dio discernimiento para separar al mal del bien.

Mi generación los que andamos por los 61 que hoy cumplo, siempre he dicho, es super privilegiada porque nos tocó ser herederos del pensamiento y de las acciones que hicieron de nuestra historia la base de lo que hoy somos y dónde se almacenan vivencias heroicas de seres humanos que dieron sentido a nuestra nacionalidad porque sustentaron con valores el lado bueno de la nación qué tenemos.

Yo digo que somos privilegiados aquellos que somos la generación de los 60s porque vivimos los cambios más radicales de la humanidad al nacer y vivir nuestra juventud enorgullecidamente y en medio de contradicciones, conflictos y rebeldía somos testigos presenciales de grandes acontecimientos como la llegada del hombre a la luna, el inicio de la era de los computadores, las telecomunicaciones por satélite y la fabricación de los jets.

En el campo de la música, el mundo entero se revolucionó con los Beatles, los Rolling Stones Elvis Presley, los Bee Gees. Latinoamérica con sus leyendas, Roberto Carlos, Palito Ortega, Leo Dan, Piero, Enrique Guzmán, César Costa y Sandro, José José, Juan Gabriel, Armando Manzanero y otros que me quedo corto.

Aquella era una sociedad más calma, más serena, la integrada, más sana, más de familia y es que fuimos educados de una manera distinta a un mundo que como el actual fue invadido brutalmente por una tecnología que nos sustrajo de la intimidad hogareña y nos obligó a vivir más aceleradamente los tiempos y a lo mejor por eso tomamos decisiones erráticas, absurdas, donde el egoísmo del individualista es una amenaza contra los demás.

Desgraciadamente ya no filosofamos como antes, ya no reflexionamos sobre las consecuencias de nuestras acciones. Antes por el inmenso peso de los valores que nos inculcaban aquellos nuestros férreos y estrictos padres teníamos detentes pensábamos una y otra vez lo que diríamos o lo que haríamos, pero ahora los padres no educan como antes, hoy más bien son mal educados porque a fin de caer bien o cool a los hijos lo que hacen es ponerse al mismo nivel de sus criaturas.

Gracias a Dios por la característica de los nicaragüenses, que tenemos una idiosincrasia muy particular, es que aún tenemos patria y lo digo invitándolos a revisar nuestra historia porque hemos aprendido de una gran cantidad de eventos y circunstancias que han sido trágicos y dolorosos que, por supuesto no deseamos a ninguna otra nación, pero nos han servido para alimentar el profundo significado de nuestra nacionalidad que es lo que mantiene con vida a nuestro país.

Imagínense Honduras, Costa Rica, Colombia, nos robaron territorios, dinastías como la de los Chamorro y los Somoza, invasiones e intervenciones imperiales, revoluciones y contrarrevoluciones, guerras fratricidas, golpes de estado, el saqueo inmisericorde de gobiernos que se decían demócratas, toda la gama imaginable de fenómenos naturales que nos han golpeado y aquí estamos y aquí seguimos luchando por la vida, primero Gracias a Dios y después por esa generación de los 60s que sigue dando lo que puede gracias a la inspiración que recibió de sus antecesores que fueron la semilla del buen árbol que sembraron y que hoy cosechamos.

El significado de la vida es algo que creas día tras día con tus propias acciones y pensamientos. Lo defines tratando de aprender siempre, preguntado qué puedes aprender y cómo puedes seguir adelante para dejar de culpar a los demás si las cosas no son como te hubieran gustado que fueran. Mi generación no se detuvo a culpar a los demás, actuó por los demás partiendo de la razón y de la justicia, no del capricho y el egoísmo de aquellos que hoy solo sirven para criticar porque no se les lleva el bocado de comida directamente a la boca sin que hagan el mejor esfuerzo por ganárselo con dignidad.

Hay un cliché que reza que la vida es un viaje, no un destino, pero también es una gran verdad. La vida se trata tanto de cómo llegar al lugar al cual te diriges como a qué lugar vas y en esto se pierden algunos que con espíritu de ‘millennials’ te dicen que te quieren conducir al paraíso y en realidad te llevan al infierno porque no saben que la vida es un proceso que toma muchas paradas adversas de las que se toman concejos y lecciones que son los efectos que te maduran y te desarrollan plenamente.

La honestidad con uno mismo es el primer paso hacia el respeto hacia los demás y en la vida uno toma decisiones que muchas veces no son comprensibles por los demás. Los principios y los valores si son fundamentados no cambian su esencia porque estuviste hoy aquí y mañana en otro lugar y ante los ataques de aquellos que cuestionan mis posiciones políticas, que son parte de mi vida, les diré que estoy del lado correcto de la historia del lado de quienes construyen, de quienes se compadecen, de quienes hacen efectiva la reconciliación, de quienes hacen crecer al país con dignidad y eso no existía en el lado oscuro de dónde vengo.

Digo lado oscuro porque lo habité, porque un largo trecho de mi existencia fue una mezcla negativa de muchas cosas, de muchas circunstancias, que no me permitieron una niñez y juventud deseada y que en un afán de rebeldía absoluta me lanzaron a luchar contra el mundo pero sin norte, sin idea, solo haciéndolo porque sí, sin medir riesgos y consecuencias pues ahora que me rio de todas esas cosas me doy cuenta que en realidad en todo ese tiempo no existí y que si aun cuento el cuento es porque sobreviví Gracias a Dios.

Exalto el Gracias a Dios no porque diga creer en Él sino porque lo tengo y habita en mi corazón y eso no me hace ni santo ni ángel, nada que ver, no me hace ser mejor que nadie, pero sí honesto para decir que mi Creador me sacó de la miasma en la que me revolcaba por el mal discernimiento por el que opté y decir las cosas tal como son y cómo las siento es lo que ahora a mis 61 años me ayuda a enriquecedora y plenamente.

Hoy por hoy vivo mi vida no la que otros quieran que viva. Me acepto como soy, hermosísimo, franco, directo, jodedor, alegre, bromista, pero también en lo serio que debo ser, en lo perfeccionista que me conduce a lo cercanamente ideal para lo que pretendo cambiar y sobre todo dejando ir el pasado siempre y cuando no afecte mi presente que personal y ciudadanamente hablando es el mejor que he tenido porque ahora veo coronado el esfuerzo y lucha de lo que sufrí y arriesgue y es algo que disfruto plenamente porque a estas alturas todo me sabe a postre.

Mi andar político desde los 16 años que la circunstancia de la autodefensa me impuso luchar por mi vida contra la dictadura de Somoza desde el FSLN, desde ARDE después, desde el periodismo en los noventa y desde el liberalismo siempre, ha sido un recorrido que aun no termina, pero a estas alturas puedo sentirme plenamente satisfecho porque hoy cosecho la libertad plena de mi país, hoy respiro la democracia que tanto demandé, hoy veo a un pueblo redimido y reivindicado en sus derechos y pienso ahora que desde esta trinchera de lucha que es la televisión o la radio o desde la que tenga que ocupar en el futuro la misión será defender el proceso político que vivimos de quienes desde adentro o desde afuera quieren destruir la mejor página que nuestra historia escribe de su presente en su ruta hacia el futuro.

Finalmente quiero decir que mi agradecimiento a Dios es también por haber, más que puesto en mi camino, llevado a mi casa a mi esposa Saraí Medrano Tenorio, porque ella fue, como siempre se lo expreso, la que recogió los tucos dispersos de la existencia que tenía para devolverme la vida.

No hay más realización más grande que llegar a una edad como la mía sabiendo que tienes una vida que cambiaste, una patria que cuidar, un hogar que habitar, una esposa o pareja que retribuye el amor que das y por supuesto tener antes que todo el agradecimiento al Creador por dártelo todo.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.