"No es americana, no le voy a donar mi médula." Esa fue la respuesta de un donante estadounidense a la solicitud de los padres de la pequeña Giada Lunardon, una niña italiana de 11 años.

La situación de la niña, que sufría leucemia, estuvo a punto de tener a un final feliz. Durante mucho tiempo sus padres buscaron un donante de médula compatible. Pero cuando lo encontraron recibieron un 'no' como respuesta, y Giada murió, informa 'Il Gazzettino'.

Una médula ósea compatible con la de Giada era muy difícil de encontrar. Sin embargo eso no conmovió al donante, un ciudadano de EE.UU. que se había inscrito al registro internacional de donantes.

Ese registro permite que un donante se niegue a donar su médula ósea cuando su órgano es requerido, pero esos casos son muy raros. Los ciudadanos de EE.UU. reciben una compensación por este tipo de donación. Muchos estudiantes estadounidenses se inscriben en el registro para ganar dinero extra. En muchos otros países, entre ellos Italia, los donantes no reciben ninguna remuneración.

Giada ha muerto este 9 de agosto en el hospital de una pequeña ciudad del norte de Italia, dejando desesperados a sus padres y a su hermana Gioia.