La Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua destacó que vivimos en una Nicaragua siempre llena de fuerza, siempre llena de fe, de confianza en  Dios, siempre viviendo en este modelo que es privilegiado, de familia, de comunidad, de fraternidad, de libertad, de solidaridad, de bien común.

Dios es grande, dicen las sagradas enseñanzas y sabemos que Dios está aquí en esta Nicaragua, precisamente de su bendición”, proclamó la Vicepresidenta compañera Rosario.

Dijo que esta Nicaragua avanza de su mano, de la mano de Dios, “esta Nicaragua donde por mandato divino negamos el odio y afirmamos el paso cargado de esa Gloria de Dios Nuestro Señor, con todos los clarines del alba, del alba nueva sonando, cantando, renaciendo, nos reconocemos profundamente en la grandeza del Padre que nos inspira y fortalece todos los días, nos da tanta certeza, sabemos que vamos hacia tantas victorias del alma buena, del espíritu cristiano, genuino, solidario, de protagonismo y complementariedad con el que continuamos batallando con amor en las enseñanzas de Cristo Jesús, con amor y esperanza, con amor  y garantía, porque todo vence y todo puede, de tantas nuevas victorias”.


Y avanzamos, el corazón del cielo late por las victorias de este vivir que es un combate y una gloria. En nosotros la vida vierte fuerza y valor y vamos por el camino del amor, dice nuestro Darío”, agregó la Compañera Rosario.

Todos juntos en octubre y hacia octubre victorioso vamos adelante, en unidad para la prosperidad. Tantos triunfos forjándose desde el alma, desde el espíritu, desde la fuerza, desde la fortaleza de nuestro pueblo”.

“Dice Darío: Fuego es mío del azul. Y fuego de corazones y almas que creemos en la paz, que somos, y la iluminación perenne y creadora porque somos amor. Cuántas obras, cuántas obras realizándose, cuánto amor”, resaltó.

Recalcó que en unidad para la prosperidad es que vamos adelante “y todos juntos, avanzando sin perder el ritmo, caminando con seguridad, tranquilidad”.

Lucha contra la pobreza

Nadie impide que caminemos, nadie. Avanzando. Nadie impide que avancemos. Unidos. Nadie impide que nos unamos, unidos por el bien común, unidos para prosperar, y sobre todo asegurando que en Nicaragua nuestra brilla la paz, asegurando que vivimos ese tiempo nuevo de amor, ese tiempo nuevo de victorias que se anuncian, ese tiempo nuevo que Darío nos dice, son tiempos de armonía: hombres, mujeres, mujeres, hombres libres en tierra libre”.

Cuánto hemos aprendido. Aquí hay amor, aquí hay concordia, aquí se fortalece cada día la dignidad humana desde este modelo de trabajo y paz, de seguridad, estabilidad, tranquilidad, de concordia, este modelo de familia y comunidad, y este modelo que privilegia la lucha contra la pobreza, para vencerla, para derrotarla, para ir adelante hacia el desarrollo humano”.

“Este modelo de humanidad, libertad, fraternidad, solidaridad, protagonismo complementario, de mujeres, hombres, de todas las edades, que perseguimos  afanosos y afanados la vida buena, la familia, los valores, esa cultura de familia que nos caracteriza, que nos llena de orgullo, la armonía, la Patria, la Patria, la Patria de todos, por el bien de todos.”

En cada vibración, en cada respiración, desde todos los corazones decimos, es la hora de vivir como merecemos, de crear más y más unidad, de redescubrir los poderosos misterios del amor que todos puede, todo vence, ese amor que nos habla, nos pregunta, nos responde, nos dice Siempre más allá, y adelante con la potente vitalidad del cariño y de la paz, esa es Nicaragua.”

“Aquí no hay odio, esa es Nicaragua. Aquí promovemos convivencia respetuosa, armoniosa, tranquila, amorosa. Aquí no hay exclusiones, no hay discriminación, aquí hay caminos, caminos de esperanza, caminos de paz y bien, caminos de victorias, caminos de unidad para la prosperidad, caminos para ir adelante, todos juntos, siempre más allá, consolidando nuestra cultura de encuentro, de reconciliación, de paz”.

Todos juntos vamos adelante, en estos tiempos de renacer, tiempos de revitalizarnos, tiempos de comprender, de entender, que con odio nunca más”.

Tiempos, tiempos, tiempos. Tiempos para renacer, tiempos, como nos dice Darío, después de un amargor como el de la mar, ese  amargor que nos hicieron vivir las almas precarias, ese amargor, pero eso quedó atrás, como quedaron atrás los heraldos negros que solo muerte anuncian. Eso quedó atrás, aquí vamos adelante en vida, salud y fuerza”.  

Es el tiempo. Haremos danzar
al fino verso de rítmicos pies.
Ya nos lo dijo el Eclesiastés:
tiempo hay de todo.

Y este es el tiempo de amar, de ganar, este es el tiempo de plantar, de cosechar, de seguir plantando, de seguir cosechando, nuevos tiempos de conciencia, de unidad  para la prosperidad”.

“Adelante, adelante, adelante compañeros, cuánto hemos aprendido, cuánto aprendemos todos los días, por eso decimos con propiedad y orgullo nacional, en esta Nicaragua de soberanía, de dignidad, de amor, entre todos y por el bien de todos vamos adelante, creando el porvenir que merecemos”, finalizó.