Regreso de unas muy merecidas vacaciones y digo merecidas porque siempre es importante recargar baterías y mejor aún si lo hacemos en familia, con tu núcleo más cercano, desde el cual se desprenden importantes reflexiones que son al final la materia prima con la que construyes tus nuevos propósitos. 

Me resultó muy agradable desde las diferentes propuestas de recreación, por demás diversas, observar la devoción que por el azul y blanco se respiró en todos los rincones de Nicaragua. Fue clara la disposición de quienes decidieron salir a distraerse para gozar de la paz que gracias a Dios recuperamos para disfrutarla guardando celosamente las recomendaciones que se han hecho para cuidarnos de la pandemia, aunque otros también hayamos decidido quedarnos en casa para relajarnos y compartir muy sanamente con la familia que nos visitó de otros lados. 

¿Pero entonces se preguntarán cómo observé a la gente disfrutando de sus vacaciones si este servidor decidió quedarse en casa? Pues ahora con la televisión y las redes sociales, en su conjunto un mundo avanzado de tecnología a la velocidad de la inmediatez te das cuenta de todo y no porque te lo contaron sino porque lo ves.  

Cómo estuvieron esos restaurantes que durante el 14 y 15 de septiembre, por disposición del gobierno, vendieron sin cargar a la cuenta el IVA y eso además de beneficiar el bolsillo del ciudadano para motivar la convivencia familiar, en gran medida, fue una mano amiga para el comerciante y por supuesto un gran estímulo para la economía que éste año a pesar de todo lo que ya sabemos crecerá sustancialmente y eso se debe a que hay una visión social para que todos seamos beneficiarios de esas medidas que solo para la voracidad capitalista es populista, pero que en realidad buscas un sentido de equidad para que el país crezca integralmente desde un modelo cristiano, socialista y solidario que es mucho más que un eslogan de gobierno. 

Lo importante sin embargo es que venimos de reflexionar y en diferentes escalas, pero todos por parejo, teniendo en el horizonte que regresamos para romper los fuegos de la campaña electoral el próximo sábado 25 de septiembre, que es el día y fecha anunciada por el Consejo Supremo Electoral para la cita ciudadana que tenemos el próximo 7 de noviembre para que nosotros los nicaragüenses decidamos nuestro destino.  

Recordemos que los magistrados que conforman el Consejo Supremo Electoral, acordaron trasladar la fecha de inicio del período de campaña para el 25 de septiembre, 35 días más tarde de la fecha pautada originalmente terminando ésta el 3 de noviembre, cuatro días antes de los comicios. 

El Consejo Supremo Electoral en su momento dijo que para el cambio de fecha se tomó en cuenta la solicitud de las organizaciones políticas participantes en el proceso, así como las recomendaciones del Ministerio de Salud, para frenar contagios por COVID-19 debido a la pandemia y francamente me parece una decisión responsable. 

Para efectos prácticos usted y yo, a estas alturas del juego, los que somos parte del voto duro de los diferentes partidos políticos que participan en la contienda ya tomamos nuestra decisión y a través del convencimiento, nunca de la imposición, vamos tras aquellos qué, por no tener opciones partidarias aún son parte del bolsón de los indecisos los que por supuesto juegan un papel importante para los resultados del próximo 7 de noviembre. 

Esta pandemia que afecta al mundo y que ya es endémica, lo que implica que debemos estar claros que vamos a tener que convivir con ella por muy vacunados que nos encontremos, nos cambió la perspectiva de la vida que teníamos y del quehacer de nuestros días de manera que no esperemos ver ni siquiera algo parecido a lo que en otros tiempos fueron las campañas electorales que conocimos y no hablo solo de Nicaragua, hablo de que las modalidad y formas cambiaron en todo el planeta de manera que yo no veo a las multitudes en las plazas públicas, porque eso sería el mejor banquete para ese monstruo invisible que mata, sino que esas multitudes las veo ahora operando desde las tecnologías.

Siempre lo comenté con altos personeros del gobierno sandinista que en gran medida, aquella tragedia del 2018, cuando al imperio a través de sus lacayos nacionales, se les ocurrió ejecutar un golpe de estado que se estrelló contra el pueblo nicaragüense, las redes sociales jugaron un papel determinante para crear ese ambiente tenebroso que solo muerte, dolor y sangre nos dejó y cuando hablábamos de estas cosas siempre existió la consciente conclusión que nos habían agarrado manos arriba, que por estar gobernando en paz, al sandinismo se le pasó por alto el inmenso peso que tenía la tecnología, el poderoso frente que representaban las redes sociales y que nunca se calculó ni en el tiempo ni en la distancia el uso infame que el odio llegó a hacer de ellas. 

La estructura muy bien montada por el imperio norteamericano, que entrenó con años de antelación a los operarios de esas redes sociales, definitivamente nos sobrepasó porque cuando la orden de ejecutar el plan golpista fue dada por la Casa Blanca todos nos quedamos congelados y sin reacción ante aquel alud de desinformación. Hoy por hoy las cosas cambiaron. Haberlo logrado fue un proceso ansioso y muy lento que poco a poco fue creciendo, multiplicándose, perfeccionándose y sobre todo desmontando las mentiras, las calumnias y las difamaciones contra instituciones y personas que eran bombardeadas todos los días desde centros de operaciones abiertos operados por algunas personas que manejaban miles de cuentas y perfiles falsos en las redes sociales con el único propósito de pintar un panorama distinto a la realidad que vivíamos los nicaragüenses. 

Recuerdo esa situación porque ahora que tenemos dominio y control de las redes sociales y que ahora muy poco o nada sirve al odio que las manipulaba, pienso, que nuestro principal frente de campaña serán las redes sociales, pero no para ofrecer, como los partidos tradicionales estilaban en sus estrategias electorales y al final como siempre nunca cumplieron, sino para seguir destacando lo que se viene haciendo desde el 2007, para seguir evidenciando que el gobierno sandinista no dice que va a hacer, sino que inaugura todos los días lo que hace.

Esta campaña electoral también será mediática y aquellos que tenemos el privilegio de ser parte de la radio y la televisión debemos igualmente asumir que lo que está en nuestra manos es un cañón que debe disparar razones, argumentos, evidencias y profundos mensajes de paz, no porque tengamos dudas de los resultados del 7 de noviembre, sino porque una vez ganadas las elecciones, que definitivamente serán potencialmente históricas para el país, debemos crear conciencia de previo que lo que viene es una verdadera convivencia entre nicaragüenses que queremos, a partir del 10 de enero de 2022, una Nicaragua gobernada por la ley, pero sobre todo por nosotros mismos. 

Para nosotros los que estamos plenamente comprometidos con este modelo de gobierno y que vamos por más de lo que tenemos la campaña electoral la hacemos haciendo desde el 2007. Esto no es un asunto de gorras, de camisetas, de suvenires, de discursos en plazas públicas, de decir que se hará un puente donde no hay río porque si es así entonces va también el río, aquí nuestra campaña es contra la pobreza.

Hay quienes piensa que la lucha contra la pobreza se resuelve ejecutando el manual que los ricos usaron para hacerse millonarios explotando a los que un día fueron de su misma clase. Hay quienes creen que luchar contra la pobreza es adaptar a naciones donde prevalece la injusticia social sistemas capitalistas e inhumanos donde únicamente crecen los banqueros, que terminan matando a aquellos que les prestan, embargan y terminan mandando a la indigencia. Hay quienes piensan que se lucha contra la pobreza confiriendo empleos de hambre donde no hay correspondencia entre los que el explotador y el explotado ganan y en todos esos casos es de donde surgen los candidatos que resultan ser los niños buenos y bonitos del imperio y en Nicaragua los hemos conocido a muchos de esos.       

Los que tenemos una visión social nacida desde una conciencia verdaderamente cristiana pensamos distinto y estamos ciertos que se lucha contra la pobreza acabando con el hambre y la mal nutrición; Generando la cobertura universal y gratuita para la salud de los ciudadanos; Tomando medidas efectivas que permitan una mejor adaptación al cambio climático; Creando efectivamente el acceso universal a la educación de calidad y además gratuita de los nicaragüenses; Aumentando la inversión en el desarrollo de regiones y comunidades empobrecidas y siendo verticales contra la desigualdad de género. 

Exactamente lo anterior es lo que desde el 2007 hemos venido haciendo para acabar con nuestro verdadero enemigo, la pobreza. Para los que habiendo estado en el poder por 17 años y nunca hicieron otra cosa que no fuera acaudalar sus bolsillos hoy huecamente y sin sustancia, dicen que los hospitales, las escuelas, la salud y la educación gratuita, las carreteras, la electrificación nacional, la integración del atlántico con el pacífico, las instalaciones deportivas, los centros recreativos, los parques, los bonos productivos, la merienda escolar, los más de cuarenta proyectos sociales, el apoyo a los emprendedores, la prioridad social en el presupuesto de la república, la modernización del estado, la profesionalización del ejército y la policía y la paz que tenemos es campaña electoral.

Qué tragedia para quienes así lo afirman porque entonces están más fritos de lo que realmente creíamos porque la verdad es que venimos por más y no veo que el Altísimo se oponga a ello porque nos hemos convertido en la verdadera opción preferencial por los pobres y son los pobres, los grandes beneficiados, los que son la mayoría, los que tienen un voto igual al rico explotador que es el menos y eso equivale a una victoria no electoral, sino a una arrasadora victoria del gran futuro que espera a la nación. 

 

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.