En el 43 aniversario de la Toma del Comandito de Monimbó, la Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo reflexionó sobre la Paz, afirmando que es un Don de Dios con el que no se juega. También recordó el sufrimiento que la comunidad de Monimbó vivió cuando el terrorismo y la muerte interrumpieron la paz en el 2018.

"Compañeros, compañeras, 43 años de la toma del Comandito en Monimbó. Vigilias culturales allá en Masaya. Nuestro folclore, nuestro arte, nuestra cultura y una cantidad de eventos que celebran el heroísmo de esa comunidad victoriosa de Monimbó, de buena voluntad", expresó.

"Quisieron y no pudieron llenar de desprestigio a esa comunidad heroica. Cuántas veces conversando con familias de Monimbó, ¿bueno, cómo, qué pasó aquí? No, si no conocíamos a la gente que estaba aquí haciendo alborotos, dicen ellos mismos", expuso.

"O sea que ese modelo que se aplicó de pagarle a gente paupérrima de otros lugares, gente que había estado comprometida en actividades delincuenciales y trasladarlas de un lugar a otro para generar caos, terrorismo y muerte. Y algunos que ya sabemos quienes son llamaban y llamaban a tocar las campanas para que saliera la gente a matar y morir, algunos que se creen además sacrosantos y que se creen autoridad moral y que se creen profetas cuando lo que han sido son de verdad visionarios de la maldad, diablos como dice nuestro Comandante Daniel. Diablos, diabólicos que no sirven a Dios, que sirven a satanás", añadió.

"Todavía a estas alturas de la vida en esa comunidad heroica de Monimbó se dio esa invasión de gente de otros lados que llegaban a pregonar la maldad, reforzados con los parlantes de los que de santos o de pastores nada tienen. Pura verdad. Cuánto sufrimiento llevaron a esas comunidades. Las imágenes terribles del policía ardiendo frente a un tranque y un cura diciéndoles: lo hubieran ido a tirar al excusado. ¿En qué país se ha visto? bueno tal vez en muchos. Y a lo largo de la historia quizás en gran parte del mundo. Pero, estos son otros tiempos y hay justicia y la justicia viene de Dios nuestro señor", indicó.

"Antes hablábamos de la conmemoración del Comandito. Y hablábamos de Monimbó y hablábamos de lo que sucedió, de la desgracia, del odio, de la desgracia de los profetas del odio. Cómo se vivían esos terribles días de oscuridad cuando connotados personajes que se decían periodistas... y a propósito del Día Internacional del Periodista que se celebra el día de hoy en homenaje al periodista checho Julius Fucik, quien fue ejecutado en Berlín por el fascismo... seres de no de bien, seres de mal, de maldad que se dicen todavía periodistas, eran capaces de usar cámaras, de usar la frecuencia que el mismo pueblo les garantizaba para transmitir para disponer a la muerte", recordó.

"Anunciaban ellos primero con sus cámaras y se disponían a ver matar y morir. ¿Qué clase de cristianismo es ese? ¿Qué clase de buena voluntad puede ser esa, o de amor cristiano? porque se dicen cristianos además. ¿Puede alguien hacer uso de la comunicación que debe ser útil a los pueblos y estar al servicio de los pueblos, para ver matar y ver morir y después difundir a su gusto y antojo para trasladar la imagen de un país que ellos habían atacado?".

Dijo que "esas son las historias que algún día escribiremos y cantaremos y contaremos como muestra de lo que nunca debe volver a ocurrir. Porque de verdad hemos luchado tanto para tener paz, la paz".

"Con la paz no se juega, un Don de Dios con la que no se juega. Por eso decimos: Cuánto hemos vivido y cuánto hemos luchado para que reine Jesús por siempre, el amor, la esperanza, la buena voluntad y no el odio, no las prédicas odiosas, también sacrílegas, porque promover la muerte es un sacrilegio, más que sacrilegio son crímenes de odio los que se cometen, crímenes de lesa humanidad".

La Vicepresidenta valoró que "todo eso hemos vivido y todo eso tratamos todos los días de trascender porque esos tiempos quedaron atrás pero la justicia es la que nos garantiza la no repetición".

"La justicia es la que nos garantiza que vayamos como queremos ir, trabajando, estudiando y prosperando. Eso es lo que quieren las familias nicaragüenses y eso es Dios mediante, ese Dios verdadero, Dios mediante, eso es lo que tendremos con nuestro empeño, con nuestro trabajo decidido todos los días, con nuestro esfuerzo, con nuestro corazón bueno, con nuestra buena esperanza, con el amor a Nicaragua que crece cada día con una conciencia y con alas de ángeles que nos cuidan, alas de ángeles que tienen los mejores hijos de Nicaragua, que resguardan porque resguardamos los tiempos de justicia y paz".