El ministro de Defensa y jefe del Ejército egipcio, general Abdel Fatah al-Sisi, manifestó este domingo su disposición de poner fin a la crisis política en su país “de forma pacífica”, siempre y cuando los seguidores del presidente depuesto, Mohamed Mursi, acepten sus condiciones y dejen gobernar a las autoridades de facto instaladas desde hace casi un mes.

En un mensaje ofrecido al país, Al-Sisi condicionó su llamada “solución pacífica” a que las partes -seguidores y detractores de Mursi- “renuncien a la violencia, no vuelvan atrás, no obstaculicen el trabajo de las instituciones del Estado ni destruyan instalaciones públicas”.

Adicionalmente, el General exigió respetó al plan desplegado por el Ejército para conducir la transición política en el país, un llamado que constituye también respeto al Gobierno de facto que preside Adli Mansur, en calidad de jefe de Estado.

El jefe del Ejército comunicó sus condiciones tras una reunión con representantes de las corrientes islámicas, aunque se desconoce qué grupos islámicos han asistido en la reunión. Medios locales reseñaron que no estuvieron presentes dirigentes de la Hermandad Musulmana.

"Si los islámicos con los que el general Al-Sisi se ha reunido no son miembros de la Hermandad Musulmana, entonces sí que los han apoyado en (la mezquita de) Rabia al-Adawiya", justificó el vocero del Ejército, coronel Ahmad Ali, en referencia a las continúas manifestaciones organizadas por la cofradía ante la mezquita.

Al igual que el General Al Sisi, el Coronel Ali llamó a los partidarios de Mursi a levantar la acampada establecida desde hace más de un mes en El Cairo, porque de lo contrario procederán a desalojarlos por la fuerza.

Las declaraciones de ambos funcionarios militares se dieron después de haberse intensificado las protestas contra el Ejército, responsable del derrocamiento de Mursi, el pasado 3 de julio, y de la imposición de las autoridades de facto.

Tras cuatro semanas de protesta, Egipto sigue dividido entre los sectores que rechazan el “golpe militar” y aquellos que consideran el derrocamiento de Mursis como el resultado de su "desempeño deficiente", durante casi el año que estuvo al frente del Gobierno.