El profesor Orlando Pineda, un verdadero Héroe de la Alfabetización, destacó los alcances de esa epopeya heroica que redujo sensiblemente los índices de analfabetismo en el país en la década de los 80 se profundizó aún más después con un esfuerzo sostenido.

Considerado un verdadero Héroe de la Alfabetización, Pineda, originario del Triángulo Minero, de padre minero y madre campesina, ha entregado su vida a la noble tarea de la enseñanza y en particular de la alfabetización de adultos en la regiones de Caribe, Norte, Sur y Río San Juan.

Gracias a esa labor tesonera la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), otorgó a Nicaragua en dos ocasiones el premio Nadezhda K. Kruskaya.

En declaraciones a la revista En Vivo de Canal 4, Pineda dijo sentirse orgulloso de haber nacido pobre, de ser hijo del pueblo, de ser nicaragüense y sobre todo, de ser sandinista.

Dijo que nació en el mineral de Bonanza y que era originario de la Calle del Olvido de aquella población minera, ocupada por los yanquis y marginada totalmente de las políticas gubernamentales en la época somocista.

El próximo 23 de agosto se conmemora el 41 de la gran Cruzada Nacional de Alfabetización (CA) y en esa ocasión al profesor Pineda se le entregará la Orden Augusto C. Sandino en reconocimiento a su meritoria labor a favor de la educación del pueblo nicaragüense.

Este educador, con su sombrero característico, fue un guía certero de los miles de jóvenes que se integraron al Ejército Popular de los Alfabetizadores que se movilizaron a las más remotas regiones del territorio nacional a impartir el pan de la enseñanza.

La CNA permitió reducir los niveles de analfabetismo en el país tras la caída del somocismo y bajarlos aún más tras concluir esa epopeya.

Pineda es fundador de la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca Amador y continúa en sus labores de alfabetización.

Señaló que antes a mucha gente le daba pena decir que había nacido en la Costa Atlántica.

A mi nunca me ha dado pena, más bien, me siento muy orgulloso de ser nicaragüense, de haber nacido en esta América en primer lugar, y por ende, soy costeño, y nacido en Bonanza, en la Calle del Olvido”, reiteró.

Soy muy orgulloso de haber nacido de los pobres, por ende soy sandinista de nacimiento, porque el sandinismo es de los  pobres y nosotros los pobres tenemos que luchar duro para defender esta revolución que nos ha dado un horizonte, un horizonte ya no de aquella explotación minera, ahora ya no se puede, ya nadie está en el suelo donde nací yo… Ahora la Calle del Olvido se llama la Calle del Triunfo”, dijo.

Ya hay una bonanza en toda Nicaragua y me siento muy feliz de ser nicaragüense como ya decía, pero especialmente haber nacido de ese padre minero y de esa madre campesina, que me enseñaron los principios morales que deben tener un hombre y una mujer, pero principalmente ser un luchador”, añadió.

Sobre la Alfabetización habló sobre los desafíos que asumió para llevar la luz de la enseñanza a zonas alejadas en Río San Juan.

“Lo que más he amado desde que he venido caminando, por esos ríos, montañas, es la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización. Esa fue mi gran escuela de la vida pero mi gran escuela espiritual”, confesó.

Indicó que la Dirección Nacional del FSLN “fue muy audaz, el Frente Sandinista era muy audaz, si no fuéramos audaces no podríamos lograrlo”, enfatizó.

Destacó el papel y el rol de la juventud nicaragüense en esa epopeya heroica y agradeció el apoyo logístico de muchos países que se enamoraron de ese proyecto para beneficiar al pueblo.

Añadió que todos los países se unieron para ayudar, unos con las botas, otros con las pizarras y otros implementos.

Confesó que cuando le dieron la tarea de llevar la alfabetización a Nueva Guinea, Muelle de los Bueyes y Rama, con la movilización de miles de brigadistas que dirige y distribuye en todas esas zonas.

Los muchachos fueron recibidos con cariño por los campesinos que entablaron una relación de doble vía, de enseñanza, aprendizaje, en territorios difíciles y peligrosos por la guerra de agresión extranjera que imperaba en el país, recordó.

Asimismo refirió anécdotas de aquella experiencia donde tuvieron que tomar las decisiones más acertadas contra el tiempo y confiando siempre en vencer los inconvenientes, para lograr la victoria sobre el analfabetismo.