El presidente norteamericano, Barack Obama, evitó comentar la concesión de asilo temporal en Rusia al extécnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Edward Snowden, buscado por la Justicia estadounidense tras revelar programas de vigilancia electrónica global.

Al término de su reunión con el presidente de Yemen, varios periodistas preguntaron a Obama sobre el asilo ruso a Snowden, ante lo que el mandatario estadounidense se limitó a decir sonriendo: “Gracias a todos”.

Horas antes, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, fue mucho más explícito, al afirmar que el Gobierno de su país está “profundamente decepcionado” con la decisión de Moscú respecto al excontratista prófugo y que tal decisión le obliga a “evaluar la utilidad” de una reunión entre Obama y su homólogo ruso, Vladímir Putin, al margen de la cumbre del G-20 prevista para el próximo mes de septiembre en San Petersburgo.

Por su parte, desde el Senado de EE.UU. se plantearon varias medidas de respuesta aún más contundentes. El senador republicano John McCain, excandidato en las elecciones presidenciales de 2008, declaró que Washington debe ahora ampliar la “lista Magnitski’, concluir el despliegue del escudo antimisiles en Europa, acelerar el ingreso de Georgia en la OTAN y apoyar a la oposición rusa.

“Hacía tiempo que necesitábamos un enfoque más realista ante las relaciones con Rusia”, insistió McCain, quien tildó el asilo a Snowden de “una bofetada a todos los estadounidenses” y un “intento premeditado de molestar a EE.UU.”.

Pese a estas declaraciones, los expertos estadounidenses consultados por RIA Novosti en Washington descartan un deterioro de las relaciones entre ampos países por el ‘caso Snowden’. Jeffrey Mankoff, director adjunto para los Programas de Eurasia y Rusia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, opina que habrá un “aluvión de críticas” por parte de Washington, pero no una crisis de gravedad, ya que Moscú intentará previsiblemente minimizar las consecuencias de su decisión.

Matthew Rojansky, director del Instituto Kennan, coincide en que no se trata de un asunto de gran importancia, aunque admite que la concesión de asilo al extécnico de la NSA disminuye la probabilidad de que Obama viaje a Rusia en septiembre próximo, tal como advirtió la víspera el portavoz de la Casa Blanca.

“Aunque como tal, el ‘caso Snowden’ no tiene gran importancia, si es una señal de lo que Obama puede esperar de Putin en futuras reuniones bilaterales. Si (Obama) viaja a la cumbre (del G-20 en San Petersburgo) y regresa con las manos vacías, puede considerar que es una pérdida de tiempo. Es decir, sin garantías adicionales de los beneficios que puede aportar ese encuentro a las relaciones entre EE.UU. y Rusia, es complicado suponer su realización”, resume el experto.

El Servicio Federal de Migración de Rusia concedió el jueves asilo temporal a Snowden, lo que le permitió abandonar el moscovita aeropuerto de Sheremétievo tras más de un mes atrapado en su zona de tránsito.