No tardó mucho la gran prensa, con relación a las elecciones en Nicaragua en hacer coro a los gobiernos occidentales que, sabido es, van detrás de lo que dictamine Estados Unidos. Esto lo pudimos comprobar recientemente cuando Joe Biden “inspiró” a los dirigentes europeos a repetir efusivamente el estribillo “América is back”. La llegada del presidente estadounidense a la última cumbre de la OTAN fue como un “revival” del berlanguiano “Bienvenido Mister Marshall”.

En Nicaragua, habrá elecciones en noviembre de este año, pero como la derecha y la ultraderecha, financiada y asesorada por los Estados Unidos, no tiene opciones de ganar, hay que desprestigiarlas. Por supuesto, lo primero que nos encontramos es la descontextualización y tergiversación sobre las leyes electorales o acerca de figuras políticas que son financiadas por una potencia extranjera para subvertir el orden constitucional interno, algo perseguido judicialmente en todos los países del mundo.

En España, hay múltiples altavoces de los intereses estadounidenses, grandes cabeceras, pasando por una diversidad de periódicos digitales, agencias y televisiones. La manipulación y la tergiversación de los hechos con relación a América Latina, siempre y cuando los líderes de este continente no sean del agrado del imperio, es asombrosa.

Nicaragua, principalmente desde la época de su Revolución, ha sobrevivido a los más brutales abusos de su vecino del Norte. Para el poder estadounidense, que históricamente ha considerado el sur de su frontera su coto particular, el hecho de que cualquier país elija un camino diferente al que ellos prescriben es combatido por todos los medios sin dudar en llegar al “a sangre y fuego”, algo que Nicaragua sufrió con una terrible guerra diseñada, patrocinada y armada desde Washington.

Los grandes medios occidentales han actuado como caja de resonancia de las falsas teorías estadounidenses sobre el país centroamericano. Teorías promovidas y publicitadas por los “Think Tanks” que se ocupan de diseñar la geopolítica para mantener a Estados Unidos como la potencia global que impida la consolidación de unas relaciones internacionales multipolares.

En esta estrategia, Centroamérica es fundamental y Nicaragua, un eslabón a someter política y económicamente por medio de los asalariados cipayos que fungirán como mayordomos de las decisiones surgidas en la capital del Imperio.

Es por eso que, los Estados Unidos y la gran prensa internacional, llenarán con los perores calificativos todos los noticieros del globo para desinformar sobre los motivos que hacen que, Nicaragua en un acto de dignidad, defienda su soberanía con todos los medios constitucionales que sus ciudadanos han puesto en manos de su gobierno, que no es baladí recordar, fue elegido democráticamente por una amplia mayoría.

Independientemente del color del gobierno, de que ayer su presidente se llamará Trump y hoy Biden, desde Washington se seguirá intentando que ningún pueblo de Iberoamérica y el Caribe goce de la soberanía que le garantiza la Carta de las Naciones Unidas.

Afortunadamente, con lo que no cuentan casi nunca es con la dignidad de los pueblos latinoamericanos que, como dice uno de los más populares corridos nicaragüenses, sabe de luchas y de honor.

*Exeurodiputado, exvicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo. Trabajador audiovisual. Miembro de la Red de Artistas, Intelectuales y Comunicadores Solidarios con Nicaragua y el FSLN. Autor del libro En pie de Calle.