El papa Francisco celebra este miércoles una eucaristía en la Basílica Nuestra Señora de Aparecida, en Sao Paulo, al sur de Brasil. Allí, en el santuario de la patrona del Brasil, conocida también como la virgen negra. La homilía está dedicada a todo el pueblo brasileño y latinoamericano, en el que corresponde el tercer día de su visita a la nación suramericana.

Desde su residencia temporal en Río de Janeiro (sur), el Santo Padre se trasladó en un helicóptero a las 09H30 (12:30 GMT). Previo al comienzo de la eucaristía, Francisco rezó en la capilla del Santuario donde se encuentra la imagen de la Virgen y luego dio inicio la misa en la Basílica.

Seguidamente, almorzará con los obispos de la región en el seminario "Bom Jesus" y por la tarde, ya de regreso en Río, visitará el hospital San Francisco de Asís, especializado en la atención de jóvenes indigentes y personas adictas a las drogas.

Medios locales reseñaron que desde tempranas horas de este martes, miles de peregrinos aguardan en Sao Paulo la llegada del Papa, en largas filas que se extendían a lo largo del muro exterior de la iglesia, en espera de poder ingresar al templo y presenciar la ceremonia.

La Basílica de Aparecida es el segundo templo más grande del mundo, luego de la Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano. Tiene una capacidad para acoger a unas 300 mil personas y es visitado cada año por 10 millones de visitantes.

En el interior del templo se encuentra la imagen de la Virgen de Aparecida, santa patrona de Brasil, conocida también como la virgen negra. Fue allí donde su predecesor, el Papa Benedicto XVI, inauguró la V Conferencia General del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), el 13 de mayo de 2007.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, destacó que Francisco solicitó agregar esta visita a su agenda, por razones de devoción mariana y también por haber albergado la Celam, un evento clave en su trayectoria hacia la silla de San Pedro. Durante esa Conferencia del Celam, el Sumo Pontífice coordinó la redacción del documento final.

En una entrevista concedida en noviembre de 2007, el Papa argentino sostuvo que “celebrar la eucaristía junto al pueblo es diferente a celebrarla sólo entre nosotros los obispos. Esto nos da el vivo sentimiento de pertenencia a nuestra gente, de la Iglesia que camina como pueblo de Dios, de nosotros obispos como sus servidores”.

De momento, en Aparecida reina un ambiente festivo, pues la anunciada visita papal originó que las principales calles fueran asfaltadas, se pintarán las fachadas de viviendas y abunden grandes carteles de bienvenida al máximo representante de la iglesia católica.

Se prevé que más de 15 mil personas participen en esta misa, mientras unos cinco mil agentes militares y policías estarán a cargo de la seguridad del Santuario.

La tradición dice que un grupo de pescadores pidió la intercesión de la Virgen porque necesitaban una buena pesca. Entonces, entre las redes cargadas “apareció” una pequeña imagen de una virgen negra. En 1834 se construyó la primera basílica y pronto se formó un pueblo alrededor. En 1946 se inició la construcción de la monumental basílica actual, de 18 mil metros cuadrados.