La Vicepresidenta de Nicaragua, Compañera Rosario Murillo, informó con tristeza la partida a otro plano de vida del magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) compañero Francisco Rosales Argüello.

Y hoy viernes 28 de mayo queremos compartir nuestra tristeza por la partida a otro plano de vida de nuestro hermano eminente jurista hombre cultivado, culto, revolucionario entregado a servir a su pueblo en tantas y distintas circunstancias como nos ha tocado vivir a los nicaragüenses y siempre con dignidad, y siempre con fortaleza y siempre lleno de vitalidad, de energía, de esperanza, como debemos ser los seres humanos y sobre todo los creyentes. Estamos llenos de esperanza, estamos llenos de fe en cristo Jesús, salvador, redentor del mundo y de cada uno de nosotros. Cuánto recordamos a Francisco en todos los momentos en los que vimos su inteligencia, su claro intelecto, su don además, porque tenía un don especial para la palabra, y es un don especial para la palabra revolucionaria”, expresó.

Hermano del doctor Óscar Danilo Rosales, que dejó una huella imperecedera, un ejemplo, un camino, porque dejamos huellas en la medida en que hemos servido y entregado nuestros mejores esfuerzos a nuestro pueblo y dejamos camino porque inspiramos y a partir de nuestras realizaciones pretendemos, no creo que sea vanidoso pretender inspirar con buenas acciones, buenas Ideas, y sobre todo consecuencia y congruencia a las generaciones que nos siguen. Ahí está Francisco, agregó.

La compañera Rosario señaló que “hace unos días lo mataron aquellos que andan inventando, sembrando muerte, no solo inventando, sembraron muerte, han sembrado muerte y dolor entre las familias nicaragüenses. Hace unos días lo mataron y pudimos confirmar que no había partido todavía, aunque estábamos pendientes porque su salud era precaria, estábamos pendientes porque una persona con múltiples padecimientos además tenía también un marcapasos, padecimientos cardíacos, en la columna, en fin una cantidad de afectaciones en la salud que marcaban riesgos. Pero en ese momento empezaron a celebrar su muerte los malignos, en ese momento como celebraron además las muertes de tanto nicaragüense honrado, honesto, consecuente, congruente en tantos momentos. Qué falta de vergüenza, qué cinismo, qué falta de pertenencia a la familia, porque las y los nicaragüenses somos una familia y familia humana, humanista, fraternal, solidaria, evolucionaria. Claro, no pertenecen ahí los que le desean la muerte o los que han sembrado muerte, destrucción, crímenes y dolor, siendo además personalidades que responden a otros países, a otras culturas, que han tratado de imponernos cultura de muerte en Nicaragua en todos los sentidos”.

En ese sentido, indicó que “el que celebra la muerte debe saber que todo eso se retorna, se regresa, es ley de la vida. Uno nunca puede, nunca debe desearle desgracia, enfermedad o muerte a nadie, principio de vida. Pero todo eso se retorna. Y esos malos augurios, que son malos sentimientos, que son malos corazones ahí llegan después y nos afectan a los que podamos haber caído en la tentación de desearle el mal a alguien”.

La Compañera Rosario Murillo, también dijo que “caminar por el camino, por la senda de bondad, de generosidad, de fraternidad, de amor, no solo es necesario, indispensable, sino también inteligente y no por cálculo no por manipulación, porque los seres humanos venimos a este mundo a aprender y aprender a convivir y aprender a crecer culturalmente, espiritualmente, a aprender venimos. No puede ser que desperdiciemos nuestro tiempo de vida convirtiéndonos en los más malignos entre los malignos. No puede ser”.

Pero bueno, frente a esos poquísimos miserables hay miles de millones de seres humanos con valores, con sentimientos buenos, con disposición y entrega a los mejores caminos, a los mejores propósitos, a las mejores intenciones y sobre todo a la intención de seguir recorriendo caminos de paz y bien, aprendiendo todos los días y venerando, reverenciando al Dios de todos los días, porque hay un Dios y ese Dios todo lo ve, todo lo sabe, y ese Dios que de espalda bendice al pueblo valiente, noble, generoso, bueno, de esta Nicaragua de cristianismo, de fraternidad, de familia, de solidaridad”.

La Compañera Vicepresidenta envió “nuestro abrazo a Ruth María como le decía él, Ruth Castro, nuestro abrazo a Ruth, a Edwin hermano de Ruth, a Patricia esposa de Edwin, a los hijos de Francisco, Leonardo, Daniel, Salomón, Paulo, Francisco y Danilo, a los nietos. A todos ellos nuestro abrazo orgulloso”.

Nos sentimos orgullosos de la vida, del desempeño, de la congruencia, de la consecuencia, de esa entrega a los caminos de bien común de nuestro querido compañero y hermano Chicón, así lo conocía todo el mundo, Francisco Rosales Argüello, de ese León heroico, primera capital de la revolución, de ese león que sentimos como lo que es, patrimonio cultural y patrimonio heroico de nuestra Nicaragua bendita,abrazos a todos y abrazos orgullosos".

"Sabemos que aquí está Francisco, Chicón, lleno de vida, porque la vida es ese espíritu y esa eternidad de la que venimos y a la que volvemos. Esa vida y esa eternidad y el propósito de reconocernos todos en esa eternidad de la que venimos y a la que volvemos como hermanos, como familia humana. Y en ese propósito Chicón, Francisco, estamos unidos y vamos adelante y aquí estás con nosotros recorriendo los caminos de la revolución, de la familia, de la revolución del amor, de la revolución tranquila, de la revolución que para todos nosotros significa dignidad en la vida”, concluyó.