Ainkarim es una Asociación de Voluntarios activa en Roma desde 1997.

Las puertas de Ain Karim están siempre abiertas para acoger a Madres, Niños y Adolescentes en estado de necesidad y dificultad.

La Asociación gestiona una “casa familiar difusa” en el Barrio Tiburtino de Roma y trabaja en favor del núcleo materno-infantil cuando este se encuentra en condiciones de malestar, fragilidad y soledad. Hasta ahora, han acogido y apoyado a más de 500 Mujeres y al menos 1000 Niños.

Las Mujeres embarazadas o las nuevas Madres acogidas viven en un estado de fragilidad debido a la violencia doméstica, la explotación sexual, la inmigración ilegal, la angustia mental, la pobreza y la marginación o se encuentran en estado de detención domiciliaria.

Para llevar a cabo la labor de protección y promoción de las Mujeres-Madres, sus Hijos, ya sean Niños o Jóvenes no acompañados, Ain Karim ha preparado un tipo de intervención que se divide en dos fases:

La primera fase está destinada a la acogida. El objetivo es insertar a Madres e Hijos, Niños y Jóvenes en un ambiente de afecto y serenidad porque creen que la única manera de enseñar y ayudar es amar. Este es un aspecto muy importante para la Asociación la cual es mantener una idea de Familia.

Por eso, en Italia existe una ley que permite que las Casas de Familia acojan a un número limitado de Niños, para que el ambiente sea como el de una Familia real.

En la primera fase, los huéspedes se alojan en una de las cinco Casas Familiares, mientras en la segunda fase tiene como objetivo proporcionarles un lugar para vivir e iniciar a los huéspedes de Ain Karim en un camino de reintegración en el contexto social y laboral.

Cuando el Equipo evalúa que “la huésped” está preparada para una fase semiautónoma, se le ofrece la oportunidad de compartir con otro núcleo materno-infantil en uno de los 12 apartamentos que alquila la Asociación. Se pide a cada Mujer que contribuya con una cuota para los posibles los gastos de la casa.

En esta fase, la Asociación apoya a los huéspedes en los cursos de formación y puesta en marcha del trabajo con el objetivo de que sean gradualmente autónomos.

También se implican activamente en favor de los niños de entre 0 y 18 años que han sido apartados de sus familias de origen: los acogen en una estructura dedicada a ellos llamada Siloe y, cuando entran en la adolescencia, en un hogar para ellos que se llama Nazaret.

Todas las casas llevan el nombre del Evangelio, donde los huéspedes se dividen por edad y necesidades, para los niños, Siloe suele ser un lugar de tránsito: un hogar acogedor en el que permanecen antes de ser acogidos, adoptados o reunidos con uno de sus padres.

Nazaret, en cambio, es un lugar de crecimiento y evolución, de protección durante los años difíciles de la adolescencia y de iniciación a la edad adulta y a las opciones que ésta conlleva.

La gestión diaria de las cinco casas se confía a “operadores” (educadores, psicólogos, psicoterapeutas, trabajadores sociales y sanitarios).

Como en una familia, los operadores están presentes todo el día, desde el desayuno hasta el acompañamiento escolar, desde la escucha de los problemas de cada persona hasta la supervisión de las actividades de los huéspedes, desde la compra hasta la preparación de las comidas. Se ocupan de los trámites administrativos (permisos de residencia, entrevistas con los trabajadores sociales, redacción de informes) y participan en las reuniones con los servicios sociales.

El trabajo de los operadores está siempre acompañado y apoyado por un amplio número de voluntarios (alrededor de 50), comprometidos con la variedad de tareas y necesidades que requiere una familia numerosa a nivel personal.

Hoy la fundadora, la Señora Paola Lamartina, la Señora Francesca Vinciguerra y la Señora Iwona Langa, mostraron “su casa” a la Compañera Elliette Ortega Sotomayor, explicando el proceso y el trabajo que realizan en la Asociación.