Una central hidroeléctrica, un complejo industrial que incluye una refinería y un canal que permita el paso de grandes buques entre el Caribe y el Pacífico es la apuesta del Gobierno Sandinista del Presidente Daniel Ortega para relanzar su economía, generar miles de empleos y combatir la pobreza que afecta al país.

La hidroeléctrica Tumarín, de la empresa Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), conformado por firmas brasileñas, será construida en el municipio de La Cruz de Río Grande, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), con una inversión de 1.100 millones de dólares, y tendrá una potencia instalada de 253 megavatios, de acuerdo con la compañía.

El complejo industrial El Supremo Sueño de Bolívar, en el Pacífico nicaragüense y que incluirá una refinería y un oleoducto interoceánico, es una obra que costará 6.600 millones de dólares y será financiada en parte con fondos venezolanos, según el Gobierno.

En tanto, el proyecto del Gran Canal de Nicaragua, que incluye la vía acuática que unirá los océanos Pacífico y Atlántico, una vía seca, dos aeropuertos internacionales, zonas francas y dos puertos de aguas profundas, tendrá un costo de 40.000 millones de dólares, de acuerdo con las autoridades.

La inversión en la hidroeléctrica representa un 10 % del producto interno bruto (PIB) de Nicaragua; un 60 % el complejo industrial y 380 % el Gran Canal, precisó la no gubernamental Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) en un estudio sobre grandes inversiones enviado a una agencia internacional de noticias.