En su invocación al Altísimo durante la celebración del 34 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista, Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando Bravo, saludó a la juventud que se ha hecho presente en la plaza Juan Pablo II para festejar la liberación del pueblo nicaragüense.

“La Juventud es la edad del crecimiento y del desarrollo, de la actividad y de la viveza, de la imaginación y del ímpetu. La juventud nicaragüense siempre ha sido una juventud activa, viva y decidida. La juventud ha sido la protagonista de todos los grandes cambios y transformaciones de nuestra patria”, manifestó Su Eminencia.

El Cardenal recordó, que un día como hace 34 años, se acompañaba a celebrar el triunfo de la juventud que había tomado las armas en busca de la libertad para nuestro país, jóvenes que en 1979 se unieron y tomaron el liderazgo para luchar unidos y triunfar.

“Muchos fueron los jóvenes que ofrendaron su vida para que hoy viviéramos una Nicaragua en paz. No hay amor más grande que el que da su vida por el prójimo. Hoy vivimos en paz y son otras las luchas las que protagonizan nuestros jóvenes. Hoy nuestros jóvenes empuñan el arma del amor, de la comprensión, de la solidaridad. Ahora la lucha debe ser contra la injusticia, contra la pobreza, contra el hambre, contra el analfabetismo”, reiteró el alto prelado de la Iglesia Católica nicaragüense.

El Cardenal Obando insistió en que hoy se ve a los jóvenes de Nicaragua en las comunidades y en los barrios trabajando con las familias, con los niños, con los más pobres, los más necesitados, y están unidos participando solidariamente en las campañas y programas sociales como las jornadas de salud, limpieza, alfabetización y sana diversión.

“Nuestros jóvenes hacen eco al llamado de Juan Pablo II. Aquel llamado que hiciera a los jóvenes en el año 1985, en la que el futuro Santo invita a la juventud a que experimente crecimiento mediante el contacto con el pueblo y la naturaleza. Un crecimiento que lleve consigo la acumulación gradual de todo lo que es verdadero, bueno y bello. Un crecimiento mediante el contacto con Dios. Toda la experiencia de la juventud será útil decía este Papa, cuando produzca en cada joven el sentido crítico y ante todo la capacidad de discernimiento en todo aquello que es humano”, declaró.

Afirmó que la experiencia de la juventud será de felicidad si aprenden gradualmente de aquella esencial verdad sobre el hombre, sobre cada hombre al que Dios ha amado por sí mismo, porque no se puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás.

“Felicito a todos los jóvenes que dejan la comodidad, una vida egoísta, pasiva, centrada en el yo para ser agentes de cambio, transformación, crecimiento y desarrollo. Nicaragua necesita del vigor de su juventud, de su energía, de su amor, de su solidaridad, de su entrega. Jóvenes el futuro de nuestra patria está en sus manos”, comentó.

Finalmente, Su Eminencia elevó una oración al Creador para pedir la bendición hacia los jóvenes y que estos se encaminen por el bando de los que aman y fundan, “que vean siempre en tu hijo Jesucristo el ejemplo de entrega y amor al prójimo. Protégelos, ilumínalos, guíalos para que continúen siendo la luz del mundo y la sal de la tierra”.