- El embustero igual que la mojarra cae por su boca.

Ahora resulta que según el “Gran Calificador” aquí se combatió y se luchó para hacer una Revolución donde la aspiración de el vivir bien y bonito es pecado. Si esto fuera así, díganme ustedes qué sentido tienen las luchas de los pueblos si en opinión de ese maloso, su destino es ser pobre y desgraciado. Es más, si acaso esto fuera acertado, insisto, hoy es fácil de entender al otrora magnífico Ministro de Planificación de los años 80 en su política excluyente, centralizada y dura para insistir—igual que Somoza—en ultrajar a la gente manteniéndola en la miseria.

Pero bueno, en medio del chacuatol de mentiras y poquísimas medias verdades que el “Gran Calificador” señala, en esa entrevista facilitada a ese Diario que llena los dedos de tinta y el corazón de encono, es cierto que en el seno del Frente Sandinista en aquellos momentos históricos existían “diversas corrientes de pensamientos” (por eso es un Frente). Unas que eran auténticamente revolucionarias y, otras, como la de él, sospechosamente encaladas en una falsa modestia y poco adaptables a una realidad específica que pretendíamos cambiar: El derrocamiento de la dictadura y crear una nueva cultura política que derribara el monumento de la eterna exclusión que en Nicaragua se había entronizado como actitud de vida, para cambiarla por una de todos, sin distinción alguna como la que estamos viviendo hoy con Daniel, pero que en su arrogancia vetusta el “Gran Calificador” malosamente se niega a reconocer.

Esos elementos, unidos a una nueva expresión en la redistribución de la riqueza, estábamos seguros nos permitiría construir una nueva patria en consenso, en democracia y con pan y en paz. Eso es lo que planteaba la Propuesta Insurreccional que fue la que --guiando la lucha de todos-- triunfó e hizo posible este 19 de julio hoy hace 34 años.

Y esto habrá que decirlo alto y claro porque ya es tiempo: Esas ideas de la lucha Insurreccional y de una Nicaragua para todos y sin exclusiones, fue siempre un terreno árido y baldío para ese dirigente inepto, que con displicencia pernoctaba en una floresta testaruda y soberbia al no aceptar las realidades y nuevas formas de lucha que imponía el actor principal en la modalidad insurreccional, con los combatientes populares y todo el pueblo armado.

Después del triunfo del 19 de julio, desde su matizada posición de Ministro de Planificación; que en aquel momento sus aliados derechistas de hoy calificaban de estatista y excluyente, caló quimeras con sus reflexiones universitarias y logró contaminar las ideas benefactoras que la Propuesta Insurreccional que Daniel ofertaba para todos, trayendo consigo la resurrección de la exclusión y con ella la guerra de agresión.

El triunfo del 19 de julio que hoy celebramos; la reconquista del poder político, el pueblo en el poder y los avances socio-productivos en todos los campos, así como el futuro promisorio por lo que murieron nuestros muertos y que no son sueños de futuro si no que ya están aquí con Daniel y la Poeta Murillo al frente y con el Frente, son las realidades que hoy celebramos… lo demás son cuentos de embusteros, los que sí se alojan en un profundo olvido donde los ha ubicado el pueblo y de donde no saldrán jamás.

Con Daniel y en el mes de los Triunfos

Raúl Venerio

Comandante Guerrillero