Hasta hace 7 años formar un nuevo hogar, para muchos nicaragüenses más que un sueño idílico era agregarse una preocupación más, pues la primera traba con la que se encontraban era el acceso a una vivienda digna.

Ante ello la solución a corto plazo era alquilar o buscar un rincón en la casa de los padres, lo cual podía prolongarse por largos e incómodos años.

Una experiencia como esta la vivió la pareja conformada por Virginia Medina, de 32 años, y Geovani Pantoja, de 29 años, a quienes la imposibilidad de acceder a un crédito bancario para tener su propia casa les obligó a vivir durante cinco años en un cuatito de la casa de los padres de ella, en El Viejo, Chinandega, donde nació su primer hijo, quien hoy tiene 8 años de edad.

Maestra una y obrero el otro, nunca tuvieron la oportunidad de vivir aparte, ello a pesar de que se desvivían haciendo todo tipo de gestiones, las que al final siempre terminaban en una respuesta negativa.

Maestros no tenían derecho a una casa

No obstante, la respuesta positiva a sus oraciones llegó hace 3 años cuando se inauguró la Colonia del Maestro, un complejo habitacional construido por el Gobierno Sandinista para satisfacer las necesidades de vivienda de 127 maestros de del municipio de El Viejo.

“Hoy hemos visto el cambio en nuestras vidas porque nosotros vivíamos antes con mis padres en un ambiente todo complicado, y al trasladarnos aquí tenemos un espacio propio”, aseguró Virginia, embargada de felicidad porque su segundo hijo de apenas dos meses ha nacido en casa propia.

“Esto es empezar una nueva vida, es apartarnos, independizarnos y tener responsabilidades también, porque tener una vivienda es eso, pero uno se siente feliz porque esto es de uno”, añadió.

Virginia señaló que para un maestro es bien difícil acceder a un crédito con cualquier institución bancaria, sobre todo en su caso que gana poco más de 5 mil córdobas juntando los salarios que devenga como maestra de primaria en dos colegios diferentes.

“El salario a nosotros apenas nos ajusta para vivir y pagar lo necesario. Ya tener una casa por cuenta propia sin habernos ayudado el gobierno a adquirla era bien difícil pero con el apoyo de INVUR (Instituto Nicaragüense de la Vivienda Urbana y Rural) y el gobierno que nos facilitó (el subsidio) con qué comenzar, pudimos adquirir el crédito”, manifestó.

La casa de Virginia y Geovani tiene dos cuartos, un baño y una sala comedor, y en tres años en medio de sus dificultades han podido adquirir electrodomésticos, adornos e ir sembrando una gran cantidad de árboles y plantas ornamentales que poco a poco ha dotado a su casa del calor de hogar.

“Nosotros pensamos seguir construyendo porque si se fija las casas son algo pequeñas y ya con dos (hijos) varones se necesita más espacio para ellos”, manifestó.

Los hijos están creciendo en lo suyo

La Colonia del Maestro donde vive Virginia junto a su familia tiene las calles pavimentadas, un parque y todos los servicios básicos, un sueño impensable hasta hace pocos años, según refirió.

Allí también habita la pareja de maestros de primaria formada por Jada Lara y Henry García.

Antes de trasladarse a su nueva vivienda hace tres años, Jada, Henry y sus tres hijos tuvieron que vivir tanto en la casa de los padres de ella como en la casa de los padres de él, lo cual era, según dijeron, una gran inestabilidad.

“Los niños no podían andar donde mis padres como lo hacen aquí que es suyo. Aquí corren, gritan, mientras que en una casa ajena te dicen que se callen, que no brinquen”, señaló Jada, agregando que antes no tenían siquiera sus propios muebles porque debían acomodarse en un pequeño cuarto donde apenas alcanzaban las camas.

Ella explicó que el salario de su esposo es con el que se pagan las cuotas de la casa, de allí que sea ella quien corra con gran parte de los gastos del hogar.

“Los dos salarios de maestro son bajos, pero al menos uno sabe que es algo que te va a quedar, que es tuyo, que no estás alquilando”, afirmó.

Al igual que el caso de Virginia y Geovani, Jada y Henry también habían intentado adquirir una vivienda, pero las instituciones bancarias les daban el portazo por no ser sujetos de crédito.

“Para comprar una vivienda teníamos que tener cierta cantidad de dinero, y vos sabés que el salario del maestro no da para eso”, afirmó.

“Nosotros nos sentimos contentos, porque ha sido con este gobierno, con el comandante Daniel y con la compañera Rosario, que ahora tenemos esta casa, una casa que es de nuestros hijos, porque al fin y al cabo esta casa es para ellos”, dijo Jada.

De acuerdo a la Presidenta Ejecutiva del INVUR, compañera Judith Silva, desde el 2007 el Gobierno del comandante Daniel y la compañera Rosario Murillo ha restituido el derecho a la vivienda a 1,200 maestros nicaragüenses.

Adiós a alquilar casas

Si bien para los habitantes de la Colonia del Maestro de El Viejo una vivienda ya es un sueño hecho realidad, y de aquí en adelante ellos serán los artífices de su propio futuro, en el municipio de Chinandega hay una lugar donde el camino apenas empieza a ser andado. Este lugar se llama Montebello, una urbanización de 370 viviendas, de las cuales hace menos de una semana se entregaron las primeras 100.

Una de estas casas tiene como dueña a la maestra Angela Nubia Santeliz Guevara, de 58 años.

“Esta es una gran felicidad. Esto era como un sueño irrealizable, porque yo soy madre soltera y sola no hubiera podido tener mi casa”, aseguró Santeliz, quien tiene 33 años de impartir clases.

“Yo primero anduve posando, después anduve alquilando y no veía ninguna salida a mi situación hasta que se dio esta oportunidad como una bendición de Dios”, afirmó.

Para esta maestra, los educadores son hombres y mujeres que solo necesitan del apoyo que les está dando el gobierno para acceder a su propia casa.

“Lo que queremos es una oportunidad. No somos gente que tiene mucho dinero pero si podemos pagar un precio justo y cómodo que se adecue a nuestros ingresos, y por eso es que le doy gracias a Dios, a nuestro presidente Daniel porque solo él pudo habernos favorecido como lo ha hecho”, sostuvo.

Ley especial para acceder a una vivienda

Cabe señalar que en 2009 se aprobó en la Asamblea Nacional, por gestiones del Gobierno Central, la Ley 677 o Ley Especial para el Fomento de la Construcción de Vivienda y acceso a la Vivienda de Interés Social, la cual permite que los nicaragüenses de bajos ingresos puedan optar a una vivienda cuyo costó esté por debajo de los 20 mil dólares.

La urbanización Monte Bello, es un complejo habitacional de este tipo, y está dirigido para los trabajadores del Estado y para los trabajadores del sector privado.

Una de las que optó a una vivienda allí fue la doctora Jessenia Arreola, de 33 años, casada y con un hijo.

“Esta casa representa un sueño prácticamente inalcanzable, porque si uno tiene dinero para comprar un terreno no tiene para construir. Es algo complicado sobre todo cuando una está empezando su vida”, afirmó Arreola.

Según esta joven ella y su esposo habían intentado adquirir una vivienda pero se les hacía difícil pagar lo que les pedían las urbanizaciones, de allí que la cuota de 77 dólares mensuales que pagarán por su casa en Monte Bello sea toda una bendición.

“Nosotros anduvimos cotizando los precios de las casas pero no, no me arriesgaba, eran demasiado caras, era el triple de lo que voy a pagar aquí”, indicó Arreola.

Entre el 2007 y el 2013 el gobierno ha logrado llevar la esperanza a las familias nicaragüenses con la construcción y rehabilitación de 49 mil viviendas en todo el país.