La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, invitó a sus homólogos suramericanos a participar en la misa que el papa Francisco oficiará el próximo 28 de julio en Río de Janeiro (sureste brasileño), y que cerrará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

La invitación de la mandataria se hizo por medio de las respectivas embajadas en Brasilia (capital), indicó un portavoz de la Cancillería brasileña.

A la misa campal del próximo 28 de julio, que se realizará en un descampado en la región de Guaratiba, se prevé la asistencia de cerca de 1,2 millones de fieles debido a que será en un local alejado de Río de Janeiro.

Francisco llegará a Brasil el próximo 22 de julio y se reunirá con la presidenta Rousseff. Su visita a la nación suramericana ha obligado a las autoridades brasileñas a desplegar una logística semejante a la de un Carnaval y un esquema de seguridad tan ostentoso como el de una Cumbre de varios jefes de Estado.

Según la Alcaldía de Río, se movilizará a miles de policías, socorristas, médicos y bomberos.

El esquema de seguridad fue organizado por el Ministerio de Defensa y tuvo que ser reforzado tras las protestas que sacudieron a Brasil en junio pasado y por la decisión de Francisco de utilizar un "papamóvil" abierto y sin blindaje en sus desplazamientos.

Para la Jornada Mundial de la Juventud, que se realizará entre el 22 y el 28 de julio, se prevé la llegada a Río de 800 mil turistas brasileños y extranjeros, entre ellos 300 mil jóvenes peregrinos, la mayoría de los cuales desembarcará en al menos 10 mil autobuses fletados. Sumados a los cariocas, los participantes en la Jornada pueden llegar a los dos millones de personas.

Por otra parte, ya han sido anunciadas algunas manifestaciones en Río durante la visita del pontífice, entre estas la de un grupo de ateos y otra de una organización que lucha contra la supuesta idea de que las mujeres son "responsables" por los abusos sexuales que sufren.

Otro grupo prevé celebrar un "beijaço" (besazo) homosexual en la playa de Copacabana el próximo 25 de julio, durante el saludo del papa a los jóvenes de la JMJ.

Asimismo, el grupo Anonymous Rio ha convocado a una manifestación para el próximo lunes frente a la sede del Gobierno de Río de Janeiro contra los gastos públicos para la visita del papa Francisco.

La convocatoria fue realizada a través de la red social Facebook, donde Anonymous aclaró que "no se trata de religión, y sí de gastos públicos".

Según el grupo, los gastos públicos abarcan "180 millones de reales (unos 90 millones de dólares)" para la visita del papa.

Brasil es el país con más católicos en el mundo: 123 de sus 194 millones de habitantes.