La popular youtuber japonesa Chiharu, con más de 20 mil suscriptores en la plataforma resultó ser un hombre de 37 años con peluca y senos falsos que se dedicaba a hacer videos de rutinas de ejercicios durante la noche.

La historia en este nuevo engaño virtual no tiene detrás ninguna app embellecedora ni filtros, pero sí cumple con el mismo objetivo: ganar popularidad y dinero rápidamente a través de Twitter, Instagram y Youtube.

Chiharu comenzó una meteórica carrera en YouTube que en apenas tres meses le reportó 20.000 suscriptores, y todo ello con tan solo seis videos subidos, donde más que todo mostraba sus pechos mientras corría.

Tras haber alcanzado los 20 mil seguidores, Chiharu decidió publicar un video el 3 de abril en el que reveló su secreto.

La misteriosa mujer japonesa en realidad es un hombre de 37 años al que se le ocurrió la idea de convertirse en YouTuber el año pasado, después de recibir un recorte salarial en su trabajo por la pandemia.

Desde ese momento se dedicó a grabar videos nocturnos sin decírselo a su esposa, después de adquirir tanta popularidad en redes decidió contar la verdad.

Solo con una peluca y una gran prótesis de silicona como pechos bastó para viralizarse y tener varios suscriptores. Actualmente, Chiharu todavía mantiene más de 18 mil seguidores en su canal.

Pero no solo Chiharu montó un engaño para hacerse de dinero fácil gracias a Internet. Hace solo un par de semanas otra estrella de las redes sociales fue desenmascarada la influencer Azusagakuyuki, que en realidad era un hombre de 50 años que utilizaba la app FaceApp para transformar su rostro en el de una atractiva mujer.

En una de sus publicaciones sus seguidores comenzaron a dudar ya que en una de las imágenes se veía que su rostro no encajaba con ciertas partes de su cuerpo, como la diferencia entre su cutis cuidado y sus brazos ásperos cuando se retrataba sin las populares camperas de motociclistas.

En un programa de televisión Zonggu de 50 años admitió que empezó a subir fotos tomadas con el filtro de mujer porque “nadie quiere ver a un viejo”. Cuando llegó al estudio la “influencer” apareció con una foto impresa de la mujer por la que se hacía pasar en redes sociales para compararla.