El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, afirmó hoy en un artículo en diario El Telégrafo sobre la crisis económica en Europa, que "el problema no es técnico, sino político, quién manda en una sociedad: los seres humanos o el capital".

En un artículo titulado Reflexiones sobre la crisis europea y Economía Política, el economista Correa señala que Ecuador y América Latina somos expertos en crisis: las hemos sufrido casi todas y la inmensa mayoría de ellas las manejamos tremendamente mal.

Al menos en teoría, la política económica busca paliar la crisis con el menor costo, en el menor tiempo posible y repartiendo adecuadamente dichos costos para que caigan sobre los menos vulnerables y los responsables de la crisis, pero comentó que la realidad fue que todo estuvo en función del capital, básicamente el financiero nacional e internacional.

Hoy vemos con preocupación cómo Europa comete los mismos errores, aseveró.

Mientras la crisis golpea con toda su fuerza a ciertos países, se continúan aplicando fórmulas ortodoxas que han fracasado en todas partes del mundo y que son lo contrario a lo técnica y socialmente deseable, señaló Correa.

No se ha podido o querido entender que el principal desafío de la humanidad a comienzos del siglo XXI es liberarse del imperio del capital y su principal extensión, la entelequia del mercado, afirmó.

"En otras palabras, lograr que los seres humanos tengan supremacía sobre el capital; sociedades CON mercado, y no DE mercado; el mercado como siervo, no como amo", recalcó Correa.

Nadie duda que hay que corregir graves errores incluso de origen, por ejemplo, la unión monetaria de países con distintos niveles de productividad y sin mayores diferencias en salarios, reflexionó.

Pero, aclaró, que nadie dude tampoco que en lo esencial no se está buscando superar esta crisis con el menor costo para los ciudadanos europeos, sino que fundamentalmente intentan garantizar el pago de la deuda a los bancos privados.

Al igual que en las crisis de América Latina, nos dicen que hay un problema de "overborrowing", sin reconocer el ineludible y correspondiente problema de "overlending". Pareciera que el capital nunca tiene responsabilidades", recalcó.

Nos han hecho creer que todo es un asunto "técnico", disfrazando ideología como ciencia", y consideró que al hacer abstracción de las relaciones de poder han convertido a los economistas en "inútiles para servir al ser humano, principio y fin de la Economía, pero bastante útiles para los poderes y paradigmas dominantes."