El desfile canino inició en la Plaza Central de la Iglesia del barrio indígena de Subtiava, en León, lugar hasta donde llegó la feligresía a rendir honores a San Lázaro y como siempre la creatividad e ingenio de nuestro pueblo se puso de manifiesto.

Esta actividad fue apoyada por los representantes políticos del Frente Sandinista en León, por el Gobierno Revolucionario que dirige el comandante Daniel Ortega Saavedra y las autoridades del Instituto Nicaragüense de Cultura, que otorgó reconocimiento a los mejores disfraces caninos.

“En Subtiava es una tradición celebrar a San Lázaro, lo hacemos desde muchos años y agradecemos a las autoridades sandinistas por el apoyo que han venido ofreciendo a estas tradiciones religiosas”, dijo Leónidas Trujillo, Alcalde de Vara de Subtiaba, uno de los impulsores de esta tradición.

En la jornada se pudo observar a diversas razas, entre estas un pastor belga llamado Ringo, que ha hecho pasar diversos sustos a su dueña Doña Dalia Arauz, quien asegura que el hermoso animal en seis ocasiones se le ha perdido, pera lo vuelve a recuperar en cuestión de día, algo que  considera un milagro hecho por San Lázaro.

También participó Canelo, que estaba disfrazado de militar y en su lomo llevaba atado una imagen en miniatura de San Lázaro, por lo que doña Ángela Quintana, propietaria del perrito, llamó al atuendo “El mayordomo Escoltado”.

“Como San Lázaro es el protector de los perritos, él carga a su santo”, dijo doña Ángela al manifestar que no está pagando ninguna promesa, sino continuando la tradición de participar todos los años.

“Este perrito se nos intoxicó con un medicamente, le hicimos la promesa a San Lázaro para que no se muriera. El veterinario le puso un remedio para las pulgas y se intoxicaron, el resto de perros se murieron y solo él sobrevivió”, dijo doña Norma Muñoz, al mostrar un cachorro llamado Volt, al que llevó a la procesión religiosa, junto a su hijo Justin.

Uno de los más simpáticos de la procesión fue “Pinta Muñeca”, una perra de un año, que fue llevada vestida de “bailarina” con un traje rosado.

“Le pusimos un traje de bailarina porque cuando escucha música se pone a bailar, le encanta la música de reggaetón y lo trajimos porque paga una promesa que se salvó de morir cuando la atropellaron hace cinco meses”, cuenta la pequeña Natalia Pérez Cáceres, mientras agregaba el nombre de su perrita Pinta Muñeca Pérez Cáceres.

Otros que llamaron la atención de la feligresía fue una camada de perros  de la raza Chihuahua, propiedad de doña Martha Blanco, quien tenía que controlar con sus correas a los cinco animalitos tamaño miniatura.

Esta señora llevó a la procesión a toda la camada de chihuahueños, para que “Jade” pudiera pagar su promesa, pues estuvo en peligro de morir,  cuando le realizaron una cesárea  para que nacieran dos cachorros que tenía en el vientre. Al final de la operación Jade sobrevivió, pero sus cachorros fallecieron.

“Tuvo dos, pero se les murieron, no importaba que se murieran los perritos, lo que importaba que ella se salvara”, dijo doña Martha, mientras era acompañada por sus nietos.

Las fiestas de San Lázaro es un atractivo turístico, pues nicaragüenses y extranjeros asisten a las diversas procesiones para ser testigo de la creatividad e ingenio de nuestro pueblo, que demuestra su devoción disfrazando a sus mascotas, con coloridos trajes y vestimentas. En Masaya en la Iglesia Magdalena, ubicada en el barrio indígena de Monimbó, se realiza otro homenaje a San Lázaro.