Como un hombre que amó profundamente a Nicaragua, a los nicaragüenses y sobre todo cobijado de una humildad a prueba de bala, así fue calificado el doctor Arturo Cruz Porras por personas que le conocieron de toda la vida y que pueden dar fe del gran legado que deja a su familia y a todo el país.

Este martes se conoció de la muerte del doctor Arturo Cruz Porras, miembro de la primera Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en los primeros años de la Revolución Popular Sandinista y padre del ex embajador de Nicaragua en los Estados Unidos, Arturo Cruz Sequeira.

“El legado que deja en primer lugar, es el legado de humildad de un revolucionario, el legado de un hombre que era apasionado por buscar cómo ayudar a las condiciones de Nicaragua”, reconoció el doctor Alejandro Martínez Cuenca, director del FIDEG y amigo de toda la vida de Cruz Porras.

“Si hay un hombre que yo creo que tiene un legado que ha dejado, primero por el grado de humildad que siempre tuvo, un hombre muy humilde, un hombre que desde muy temprana edad cuando estaba en la lucha contra la dictadura siempre su opción fue buscar cómo resolver el problema de los más desposeídos”, declaró Martínez Cuenca.

El economista nicaragüense brindó una breve semblanza de este hombre de profundas raíces cristianas y solidarias, que también puso sus mejores esfuerzos para derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. El Gobierno de Nicaragua, a través del Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra, decreto tres días de duelo nacional, informó la compañera Rosario Murillo, Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía.

Martínez Cuenca recordó que el doctor Arturo Cruz Porras aceptó de inmediato cuando el Frente Sandinista lo invitó a que se incorporará al grupo de Los 12, que estaba integrado por una serie de personalidades que luchaban contra la dictadura somocista.

“Después del triunfo de la Revolución fue el primer presidente del Banco Central de Nicaragua, me acuerdo que me tocó ir con él, estábamos en las Mercedes y fuimos a tomar el Banco Central para encontrarnos que las bóvedas del Banco estaban saqueadas, a él le toco la reorganización del Banco Central en los inicios del año 1979, en los 80”, dijo Martínez.

“Era un hombre que se caracterizaba por ser muy humilde, por ser un hombre que pensaba mucho lo que iba hablar y no se precipitaba a reaccionar ante los eventos que estábamos viviendo, que eran momentos difíciles y esa fue la características del doctor Arturo Cruz, un hombre de mucho talento que aparte de tener ese talento lo supo utilizar para los momentos tan difíciles”.