La Vicepresidenta, Compañera Rosario Murillo, pidió nuevamente al Niño Dios que traiga alegría, salud, cariño y paz para las familias nicaragüenses.

Estamos "pidiéndole al niño Dios que nos traiga alegría, salud, cariño creciente, que nos traiga paz y bien, paz y bienestar, trabajo, seguridad, estabilidad, prosperidad a las familias nicaragüenses, familias honradas íntegras, amorosas, bondadosas, generosas. Nosotros somos una gran familia y en nuestros hogares cultivamos los valores de familia y comunidad y somos agradecidos y somos bendecidos. Para nosotros vivir nuestra cultura que es de encuentro, que es de diálogo, que es de convivencia armoniosa, es una dicha y es además un reconocimiento de lo bueno, lo bueno que somos como pueblo cristiano, solidario y, sobre todo, lo reconocidos y agradecidos que somos a Dios. A Dios a quien le pedimos en estos días, como Niño Dios, que nos siga reuniendo el amor", expresó.

"Con odio nunca más. El odio no tiene sentido, el odio es destructivo, el odio termina, termina con la vida, en primer lugar de la persona que lo siente. Como hablábamos ayer, el odio disminuye la capacidad de pensar, de ver, por supuesto que también se siente en una sola dirección. Cuando hay odio no somos capaces de disfrutar la vida que dejamos", agregó.

Destacó que en estos días de Navidad, fiesta del amor, "nosotros pedimos a Cristo Jesús como niños que nos permita nacer, renacer con ese sentido de amor supremo, porque venimos a este mundo a aprender".

"Y la única manera de aprender a vivir como hermanos, a ser buena voluntad, es llenarnos de amor y dejar atrás el odio. Con odio no se construye, lo decimos todos los días. El odio nos destruye si sentimos odio y destruye a otros seres y en este caso a un país como el nuestro, tan amoroso, tan generoso y por ello venturoso", comentó.

En ese sentido reiteró que "todos los días pedimos, todos los días invocamos al creador, al altísimo, a María santísima para que sigan los milagros, porque es desde el amor y todo por amor que nos llenamos de esperanza, todos los días, esperanza victoriosa. Por qué victoriosa, porque tenemos absoluta, plena confianza en el Dios del amor, que es el sol que nos ilumina, el sol que no declina, el sol que alumbra todos los nuevos triunfos de la paz, del entendimiento de la concordia del cariño. Armonía y plenitud, luces sobre luces, lucha porque la vida es lucha y la vida es bienaventuranza, sobre todo cuando nos llenamos de ese potente sentimiento que es el amor".