La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, reflexionó sobre el Día Internacional de los Derechos Humanos que se conmemora este 10 de diciembre, destacando que el pueblo nicaragüense se compromete en “una sola voz y un solo corazón a mantener nuestra Nicaragua libre de odios y culturas ajenas, genocidas y criminales”.

Esta mañana se nos hizo un nudo el corazón, se nos atravesó el corazón en el garganta, viendo, viviendo, reviviendo el sufrimiento del pueblo, nuestro pueblo en aquellos terribles, aciagos días, tenebrosos días que nos trajeron los serviles del imperio, los vendepatrias, los entreguistas, los mismos de siempre. Y viendo, escuchando los testimonios. Doña Manuela del Carmen Flores Grijalba, abuelita de Carlos Miranda. De la inspectora Damaris de Jesús Martínez Hernández, destruida su vida, ella misma lo dijo. Y todos los hermanos y hermanas que estaban ahí con las fotos de sus familiares asesinados por los criminales que conocemos. De verdad, de verdad se nos estremeció el alma viendo y viviendo, reviviendo ese sufrimiento y más en estos días en que las familias celebramos el nacimiento de Cristo Jesús, el niño Dios en nuestros corazones. Viendo los rostros también en las fotografías que han subido los maestros, los padres de familia, de los niños que nos dicen con su sonrisa al recibir sus juguetes, la paz es la esperanza, la paz es el camino”, expresó.

Cuánto dolor, pero también cuánta fuerza la de este pueblo nuestro. Todos nosotros somos fuertes, somos dignos y por un lado admirable, admirable, ese gesto de un pueblo y un gobierno que propició una amnistía precisamente para preservar y fortalecer la paz en Nicaragua. Pero la amnistía no es carta blanca para seguir propiciando odio en nuestro país. Cuando vimos a doña Manuela del Carmen, la oímos decir queremos justicia, pero sabemos que la justicia es de Dios y que Dios sabe, Dios sabe, Dios ve y también Dios nos juzgará a todos”, dijo.

La vicepresidenta comentó que “un día como hoy 10 de diciembre se celebran dicen, dicen los que ocupan espacios dedicados a derechos humanos que no reconocen, que no respetan porque qué derechos humanos, los que les indica el imperio considerar, o los imperios. Porque los derechos humanos de los pueblos ni los reconocen ni los respetan. Si nosotros lo vimos, lo vivimos. ¿Qué derechos humanos reconocen esos organismos o esas personalidades?. Pero aquí como nos dice el pastor Jerry, que es el pastor que recorre el mundo promoviendo los 10 Mandamientos, la verdad de Dios prevalecerá, triunfará a su tiempo y manera. Y nos mantenemos firmes por la verdad, confiando y esperando en el señor con paciencia. No hay santo como nuestro Dios porque no hay ninguno, no hay ninguno fuera de ti oh Señor, no hay roca como nuestro Dios. Y decimos no hablen con soberbia, no salga de esas bocas más arrogancia, porque el señor es un Dios de conocimiento y por el se pesan las acciones. Y el señor da vida y hace ascender, hace subir y el guardará los pies de sus santos y los impíos caerán en las tinieblas, porque con la fuerza nadie prevalecerá”.

Hoy 10 de diciembre, todavía conmovidos profundamente por el testimonio de las víctimas, de los familiares de las víctimas, de los que pudieron llegar a la Asamblea Nacional porque tantos otros están a lo largo y ancho de nuestro país clamando justicia, justicia que llegará de la mano de Dios. Los pueblos nos unimos en clamor y exigencia de respeto a los derechos humanos de familias, mujeres, hombres, juventudes, adultos mayores, hermanos con discapacidad, hermanos con opciones sexuales propias, hermanos, hermanas, todos unidos en la búsqueda del bien común. Reivindicamos el verdadero sentido de los derechos humanos, desconocidos por las agendas políticas de organismos y personalidades de ese mundo que llaman primero y que verdaderamente solo representa la continua violación imperial de los derechos, derechos humanos, derechos a la vida y a las culturas de nuestros pueblos, nuestros pueblos originarios avasallados con las mal llamadas conquistas que fueron verdaderos genocidios. Avasallados hoy por la burda exhibición del poder malsano y mal habido de las mismas potencias imperiales”, agregó.

Expresó que “nos unimos a los pueblos que reivindicamos nuestro derecho a ser escuchados, a ser tomados en cuenta desde nuestros caminos y liderazgos, desde nuestros modelos sociales, culturales, económicos, políticos, soberanamente elegidos, escogidos y defendidos por tantas familias y países que los imperialistas de la tierra pretenden seguir ignorando e intimidando”.

Dijo que “hoy 10 de diciembre desde el vigor y la gloria de los pueblos somos un solo dolor, un solo clamor, convertidos en fuerza espiritual y esperanza cierta, esperanza de tanto heroísmo que no pueden seguir desconociendo quienes ostentas poderes económicos dominantes, subyugantes y avasallantes que vetan el derecho a la vida digna y al bien común de los que implacable y ofensivamente siguen considerando los condenados de la tierra. Nos alzamos en una sola voz reclamando justicia y reparación para tantas víctimas, heroínas y héroes de nuestras luchas, ausentes por supuesto esas luchas en las agendas politizadas de los organismos que controlan y ocultan desde inaceptables dominios los verdaderos reclamos y los genuinos sufrimientos provocados por las grandes y gravísimas violaciones de los derechos humanos que por siglos y siglos han realizado las potencias imperiales”.

En rebeldía y reclamo de dignidad soberana de nuestros pueblos, hoy 10 de diciembre con la autoridad moral que nos confiere la resistencia heroica y sublime de nuestros pueblos y en particular aquí de nuestro digno y valiente pueblo nicaragüense, afirmamos que tenemos derecho a ser considerados en nuestra valentía suprema. No perdemos la esperanza con la confianza en Dios frente a todas las agresiones dirigidas, financiadas y coordinadas por los imperios que todavía hoy pretenden de múltiples formas arrebatarnos la paz y el bien”, añadió.

La compañera Rosario Murillo valoró que “con el sufrimiento y el dolor convertidos en noble, aguerrida y valiente defensa de la paz, hablamos al mundo en nombre de todas las víctimas de las décadas de resistencia soberana del pueblo nicaragüense. Y más recientemente de las víctimas de la intervención golpista armada, terrorista y criminal que impusieron los imperios con un puñado de despreciables sirvientes, rompiendo la tranquilidad de la vida de un pueblo bueno, cristiano, devoto y solidario”.

Seguimos reclamando justicia, seguimos reclamando derechos y seguimos afirmando que Dios es el que sabe, el que ve todo y el que reconoce plenamente a quienes con falsedades, artificios y abominables, aborrecibles ambiciones históricas entreguistas y vendepatrias, secuestraron Nicaragua. Sembraron muerte, destrucción crímenes, violaciones e inesperados e inimaginables e inadmisibles sufrimientos al pueblo grande de Darío y Sandino, pero ni pudieron ni podrán. Y hoy 10 de diciembre lo reiteramos en nombre de todas las víctimas de sus familiares, de las comunidades nicaragüenses asoladas por esa modalidad de crimen organizado que conocimos y sufrimos en carne propia. Identificamos y responsabilizamos a los vendepatrias que llenaron de sangre esta Nicaragua siempre bendita, digna, libre, al mandato y al silbato de sus amos imperiales. Aquí no volverá el odio, Nicaragua está hecha para la paz, Nicaragua está hecha para el cariño, para la paz, para la libertad, para la humanidad”, afirmó.

Señaló que “con el corazón doliente, repito doliente, profundamente adolorido, pero alzado en dignidad y soberanía conmemoramos este día ofreciendo nuestro tributo de honor y gloria a todas las víctimas, a sus familias y a toda nuestra Nicaragua que sufrió tanto porque sufrimos, pero supimos trascender la mortandad espiritual de los que desconocen la honra de ser nicaragüenses por gracia de Dios.

"Conmovidos, desgarrados en nuestros más profundos sentimientos cristianos, nos comprometemos con todos los nicaragüenses y en particular con las familias de las víctimas que siguen llorando su ausencia a defender los derechos humanos de todos”.

Expuso que “nos comprometemos también con todas y todos los que han padecido y padecen las arbitrarias e injustas medidas violatorias de todos los derechos humanos de personas y pueblos en todo el mundo, llamadas descaradamente sanciones. Nos comprometemos repetimos a mantener nuestra Nicaragua libre del odio criminal de ese trágico cruel y aborrecible golpismo que nunca olvidaremos. La amnistía fue una necesidad para propiciar la paz entre nicaragüenses, pero no confiere a nadie el derecho a seguir atentando contra la vida en valores genuinos de cristianismo y solidaridad que rigen la cultura de las mayorías nicaragüenses que solo queremos asegurar nuestro derecho a vivir en concordia fraternal y en familia. Nos comprometemos todos como una sola voz y un solo corazón a mantener nuestra Nicaragua libre de odios y culturas ajenas, genocidas, criminales, a mantener nuestra Nicaragua bendita y siempre libre, libre de odio y culturas ajenas, genocidas, criminales y nos comprometemos a defender y preservar la paz y el bien con el amor cristiano como supremo derecho de todos los nicaragüenses”.

Este día debe ser y es un día para que nuestros corazones repudien, rechacen para siempre el odio como arma de destrucción masiva, porque el odio destruye y el amor construye. Y nuestra Nicaragua bendita y siempre libre es para la paz, la fraternidad, con el bien común como cultura y como modo de vida”, concluyó.