“Cumplir 50 años se mira fácil, se siente fácil, pero hay que ver toda la historia, son 50 años atendiendo toda clase de gente”, dice orgulloso este hombre, cuya vida no ha sido color de rosa.

Tenía 13 años cuando tomó su primera tijera y peine para aprender el oficio de manos de don José Sirias, su tutor y propietario de la también legendaria Barbería Central en Chinandega. Era la época en que la producción del algodón y el servicio del ferrocarril estaban en sus tiempos de oro.

“Yo decidí ser barbero porque me gustaba estar aseado, limpio, donde aprendí era una barbería limpia”, cuenta don José, que tiene 78 años, pero tiene muy fresco en su memoria los sacrificios que ha pasado en su vida, particularmente en su niñez y adolescencia, una infancia marcada por la carencia y la pobreza de su madre, que se dedicaba al lavado y planchado de ropa ajena de muchas familias de la Chinandega de los años 50 del siglo pasado.

“Yo vengo de la extrema pobreza, mi mama lavaba y planchaba para atender a 8 hijos”, dice don José Ruiz, conocido popularmente como el “Pelón” en la vieja Chinandega, departamento que lo vio crecer en las calles polvosas y calurosas.

Su madre iba de un lado a otro, cargando baldes llenos de ropa y un día de tantos, la recomendaron para ir a lavar la ropa al barbero de la ciudad, era don José Sirias, quien por esos designios del destino llegaría a ser su tutor, el hombre que lo formó en este mundo de las tijeras, navajas y peines, en el cual además de saber cortar el pelo, tiene que saber de política, deportes, medicina, ingeniería y finanzas.

“Es que un buen barbero tiene que platicar de todo”, explica don José, al recordar que tenía 13 años, cuando llegó a la Barbería Central de Chinandega, un lugar que siempre resalta por lo limpio y aseado.

La limosna y el cieguito

Don José apenas logró aprobar el segundo grado de primaria, su condición de pobreza le impidió asistir regularmente a sus clases, pues la prioridad era buscar alimentos para saciar el hambre de sus otros hermanos, mientras su madre se partía la vida restregando y tendiendo ropa ajena.

Recuerda que en ese misión de conseguir dinero para comprar alimentos, se fue a pedir limosna con un cieguito, pero como le daba pena que sus amiguitos lo vieran, se le ocurrió irse con todo y no-vidente hacia León. Claro, ahí nadie lo conocía y podía pedir sin ser reconocido.

“Yo estuve en carpintería, yo fui ayudante de albañil, trabaje en una ladrillería… pero lo que me llenó fue la barbería, mi niñez y adolescencia fue bien pobre, yo anduve descalzo, llegué hasta segundo grado, el tercero no lo termine por pobreza, porque había que buscar para comer, yo hacia cualquier mandado para pedir limosna, pedí limosna cuando tenía 10 años con un santo para Semana Santa y con un ciego, a mi me daba pena pedir en Chinandega y me lo lleve a León”, confiesa este hombre que 60 años después dice sentirse orgulloso de su vida, de su madre y sobre todo el legado que ha venido construyendo.

Barbería Independencia, 50 años de historia

En Barbería Independencia hay fotos de sus inicios, con clientes diversos y particularmente sobresale un set de imágenes de nuestro Tricampeón Mundial Alexis Argüello, un asiduo visitante de este local desde su juventud, hasta que falleció en julio de 2009.

Los barberos han sido personajes muy queridos y recordados en las comunidades donde existan, tanto así que en la Barbería Independencia han pasado muchos personajes, entre los que más recuerda don José Ruiz, es al ex presidente René Schick Gutiérrez, Alexis Argüello y muchos otros.

“Alexis no era un cliente complicado, era más bien alegre. A mí llena de orgullo haber conocido a  Alexis Argüello, lo conocí mucho tiempo antes del terremoto. Se hizo cliente de la barbería hasta sus últimos momentos”.

Las barberías son consideradas lugares de amenas conversaciones, de tertulias, del brollo, del chismorreo: ¿Dónde escuchaste eso? En la barbería lo estaban diciendo... ¿Cómo lo supiste? Lo oí en la barbería... Son algunas de las expresiones que se pueden escuchar en estos lugares. Algo de eso y mucho más tiene la Barbería Independencia.

¿Pero qué característica debe tener una persona que desee convertirse en barbero? Don José tiene la respuesta, que se basa en sus más de 50 años de experiencia, argumentando que se debe aprender todos los cortes habidos y aquellos que aún no se inventan.

“Cuando yo me inicié, mis primeros días, a mi llegó un cliente, un moreno con un pelo crespo grande y yo no hallaba qué hacer, pero le corte el pelo, me las ingenié, pero yo me hice profesional en muchos cortes que es lo que tiene que hacer todo barbero. Para llegar a ser barbero hay que hacer toda clase de pelo, hay que hacerlo con ganas, hay que hacerlo con gusto, tener buena vista, tener gusto uno, sentir placer de cortarle el pelo a alguien, para que ese cliente regrese de nuevo”.

Para don José, ser barbero es una profesión, a como lo es el abogado, el periodista, el médico, “porque ser barbero es una profesión, la barbería no es un oficio como se decía antes, uno se profesionaliza, entonces uno viene haciendo la barbería como una profesión, uno llega a una edad que se vuelve profesional en la barbería”.

“Yo me siento satisfecho de estar cumpliendo 50 años la barbería, porque la barbería nació en 1962 pero yo ya había recorrido alrededor de diez o siete años atrás cuando fundé Barbería Independencia”.

El legado de don José Ruiz

La vida de este hombre no ha sido nada fácil y eso lo conocen muy bien sus hijos, Orlando y José Ruiz, gemelos que aprendieron los secretos del oficio de parte de su padre, que solamente pide que su barbería pueda cumplir otros 50 años.

“Yo espero que mis hijos sepan llevar esto, ellos manejan este negocio bajo mi supervisión y espero que este negocio no lo dejen morir, que sea como una de las casas comerciales que existen en Nicaragua, que tiene más de cien años, yo espero que por lo menos llegue a 50 años más”, pide don José.

Asegura que a la profesión del barbero nunca va a desaparecer, mientras “haya pelo que cortar” y aunque sostiene que los llamados estilistas o peluqueras son competencia, no van a poder desaparecer la profesión del barbero.

“Todos somos competencia, todos los que nos dedicamos a cortar pelo somos competencia, independientemente de la pequeñez o grandeza de una lugar… la barbería no puede perder vigencia, tiene que seguir por muchos años, yo no le veo el final a las barberías, independientemente que hayan pocas barberías con condiciones como estas, pero hay muchos jóvenes trabajando en barberías y yo le veo permanencia por mucho tiempo”.

Hay una persona que don José quisiera cortarle el cabello y es al Presidente Daniel Ortega Saavedra, a quien considera un buen mandatario que ha sabido ganarse el amor del pueblo.

“El comandante Daniel Ortega no ha venido, me gustaría atenderlo. Personalmente vienen muchos, bueno aquí vienen de todo, en la barbería llega de todos los colores políticos y sociales, me gustaría atenderlo, porque uno siente satisfacción… ojalá el comandante compañero Daniel Ortega viniera, aquí lo vamos a recibir muy bien”, asegura.

Hablan los clientes

Pero qué tiene la Barbería Independencia que la hace tan particular entres sus clientes. Alberto Alegría responde que lo más importante en una barbería, es la atención y saber enamorar al cliente.

“Existe un adagio que habla del mejor vendedor del mundo y entonces en cada profesión, uno debe saber vender esa profesión y entonces ahí es donde resultan los enamoramientos, como se dice de un local en el cual hay buen ambiente, música del recuerdo, personas muy amables y entonces hay una serie de elementos que contribuyen que uno se quede en la barbería y eso me ha pasado con Barbería Independencia. Este es un lugar de historia y estando en un lugar histórico, uno también entra en esa historia”, señala don Alberto.

El hijo de don José, Orlando Ruiz, dice que tener una barbería, significa una gran responsabilidad, porque lo primordial es atender bien al cliente, darle la bienvenida y esmerarse todo el tiempo.

“La buena atención que se le da al cliente, la presentación es importante… uno tiene que andar bien presentado, un barbero tiene que afeitarse diario en la mañana, sino lo hace estás contradiciendo lo que estás haciendo, tenés que estar bien arreglado todo el tiempo”, dice Orlando.

Alberto Carballo, director de Radio Nicaragua y hermano de Monseñor Bismarck Carballo, ha visitado esta barbería por casi 20 años y asegura que desde la primera ocasión que don José le cortó el pelo quedó encantado.

“Tengo casi 20 años de visitar esta barbería, por mi estilo y tipo de pelo (chirizo) dieron en el punto exacto, cortando con exactitud a como lo quería. Además aquí se conoce de historia, yo creo que aquí es como abrir un periódico, se comenta lo político, lo económico y eso es lo que gusta al cliente, escuchar de todo”, dice Carballo.

Don José ya no corta el pelo con tanta frecuencia, un problema físico en su brazo derecho le impide trabajar más seguido, sin embargo está feliz y orgulloso por todo lo que ha logrado.

Y aunque no sabe qué epitafio le pondrán en su tumba cuando muera, de una cosa está seguro, quiere ser recordado como un barbero que siempre encontró la plática o el consejo exacto para cada uno de sus clientes.

“Me gustaría ser recordado como un barbero muy ameno, platicón. A mí me gustaría que cuando yo me muera pongan música en la vela, que haya música de la Sonora Matancera y música instrumental toda la noche y el día y a la hora que me saquen de aquí que me pongan el Barbero Loco (una canción) del Gran Combo”.

Barbería Independencia inicio en marzo de 1962 de donde fue el Cine Alameda media cuadra arriba, ocurrido el terremoto en diciembre de 1972 se trasladaron por espacio de tres meses a Chinandega y regresó a Managua siempre al barrio Monseñor Lezcano. Ahora ya cuenta con un local propio que se ubica de la Estatua Monseñor Lezcano una cuadra al sur.