El siervo de Dios, Yiye Avila, el único predicador que, en la década de los 80s vino a Nicaragua sin ínfulas de grandeza, ha pasado a la presencia del Señor la mañana del Viernes 28 de junio de 2013, mientras dormía en su casa en Camuy, Puerto Rico, a la edad de 87 años.

Durante la década de los Ochenta, se puso de moda en el mundo evangélico conservador de Estados Unidos, venir a Nicaragua a provocar al gobierno Sandinista con el fin que el gobierno les prohibiera realizar sus cruzadas “evangelísticas”.

Dichas provocaciones buscaban recibir cobertura periodística favorables para aparecer como héroes ante el público de los Estados Unidos. por parte de las grandes cadenas de televisión norteamericanas quienes sufrían de una grave histeria antisandinista, para aparecer como héroes ante el público de los Estados Unidos.

Los “showman” de la iglesia electrónica como el predicador estadounidense Jimmy Swaggart de las Asambleas de Dios, el tele-evangelista bautista Pat Robertson, el argentino Alberto Motessi y el judío Morris Cerullo, vinieron a provocar con bravuconadas al gobierno Sandinista.

La publicidad resultante de tales “desafíos” al “comunismo ateo” se traducía en jugosas donaciones del público manipulado por la brutal campaña de desprestigio que impulsaba la administración Reagan contra la Revolución Sandinista por medio del Instituto de Religión y Democracia, IRD.

Pero el famoso, diminuto, físicamente frágil y fogoso predicador Yive Avila jamás fue parte de esa impía conspiración “evangélica” que desde los antros de la Casa Blanca, proclamaba “otro evangelio” en contra de los patriotas nicaragüense de la agresión militar mas prolongada y mas devastadora que Nicaragua haya sufrido jamás en toda su historia, la guerra de los Contras, declarado ilegal por un tribunal de Jurisprudencia Internacional.

El evangelista internacional creó hace 53 años en Puerto Rico el Ministerio Cristo Viene, extendiéndolo luego a América Latina, a países como Colombia, Venezuela, Bolivia, República Dominicana y a Estados Unidos.

En 1988 creó la “Cadena del Milagro” que se transmite internacionalmente. Ávila nació en Camuy en 1925. En las biografías publicadas sobre su persona, se señala que fue “un joven luchador y destacado en todas las ejecutorias y metas que se proponía”. Estudió en la Universidad Interamericana de San Germán, que entonces se conocía como el Instituto Politécnico, obteniendo un bachillerato en Ciencias Naturales. Luego completó estudios de pre médica con miras a continuar sus estudios en medicina, pero su vida dio un giro.

De acuerdo a sus biógrafos “Dios le tenía preparado un don de sanidad divina el cual llevaría salud a los cuerpos de miles, por medio de la oración de fe y del poder sanador que hay en Cristo Jesús”.

El predicador Pat Roberton por su parte, acogió como suya la causa de los Contras nicaraguenses. Su condición de pastor no le impidió pasar revista a las tropas somocistas del coronel Enrique Bermudez en sus campamentos en Honduras. Durante un sermon dirigido a los “paladines” de Reagan, Robertson llamó a los ex-guardias de Somoza: “Ejército de Dios.”

Pocos meses despues Robertson se encontraba en Managua, en donde ofreció un babilónico almuerzo en el mas elegante hotel de la ciudad a un grupo de humildes pastores evangélicos, a quienes arengó sobre la urgente necesidad de salvar a Nicaragua del “comunismo ateo” con el mensaje redentor de Jesucristo.

En cambio, el humilde predicador de Camuy, Puerto Rico, vino a Nicaragua, no a torear a la Revolución sino a sanar las heridas de una nación que vivía la agresión de una guerra ilegal e inmoral. El hermao Yiye vino a Nicaragua con la humildad de un verdadero pastor evangélico, logrando una estrella que nadie había logrado. El carismático predicador logró que el comandante de la Revolución Daniel Ortega Saavedra le entregara su corazón a Jesucristo.

El predicador borícua guió en oración al comandante Ortega, quien aceptó a Jesucristo como su único y suficiente Salvador personal. Y si esto sucedió gracias al ministerio pastoral de un gigante espiritual como el evangelista Yiye Avila, quienes somos nosotros para cuestionar un encuentro espiritual tan íntimo y solemne como ese que salva a todo aquel que en El cree y que no se pierda mas tenga vida eterna?

En esa década dolorosa para Nicaragua, Yiye Avila salvó la dignidad de la iglesia evangélica, enlodada por aquellos que creen más en la ideología del imperialismo que en las Sagradas Escrituras. Gracias hermano Yiye Avila por no haber manchado tus blancas vestiduras con la sangre del pueblo de Nicaragua como ignominiosamente hicieron otros tele-evangelistas de la iglesia electrónica y sus lugartenientes locales.

Siervo de Dios Yiye Avila, ya estás en las moradas celestiales que por 53 años le predicastes a millones, muchos de ellos en Nicaragua. Los evangélicos nicaragüenses debemos sentirnos orgullosos, que entre las ovejas espirituales de Yiye Avila se cuenta el actual presidente de todos los nicaragüenses, el comandante Daniel Ortega Saavedra.