La compañera vicepresidenta Rosario Murillo destacó el ejemplo de los héroes y mártires , de los trabajadores del Ministerio de Gobernación y el rol que han jugado los trabajadores de esa institución en la preservación de la tranquilidad, la seguridad y la paz.

Qué bonito el acto del día de ayer, qué intenso, que hermoso el discurso de nuestro comandante Daniel. Qué orgullosos que nos sentimos de nuestras posiciones dignas, qué orgullosos que nos sentimos de ese caminar nuestro, histórico, un caminar con la dignidad en alto, a través de todos los tiempos de la historia revolucionaria en Nicaragua, comentó en su mensaje de este martes.

La historia del decoro nacional, la historia de la lucha por la soberanía nacional, la historia heroica, formidable, de esta Nicaragua nuestra, qué orgullosos, decíamos ayer al culminar el acto que nos sentimos de ser parte de esa historia. Qué privilegiados y cuánto agradecemos a Dios por tener el orgullo de ser parte de una historia de dignidad, de una historia de confianza en Dios, como parte esencial de nuestros principios y valores cristianos y solidarios, resaltó.

Qué bendecidos que nos sentimos y no podemos dejar de afirmar que quien no tiene historia, quien no tiene memoria, quien no es parte de esa lucha legítima, necesaria indispensable por la fraternidad humana, que son los derechos para todos.

Dijo que quien no tiene esa historia no tiene, no conoce la gloria de ser humanos.

Porque aprendemos, la experiencia nos enseña, la historia del mundo nos enseña y sabemos que debemos aprender y debemos aspirar a ser mejores todos los días. Y con ese principio, esos valores, tratar de ser mejores y hacer las cosas mejor cada día, es que caminamos, es que avanzamos, enfatizó.

Ayer cuando veíamos las cisternas, los camiones de bomberos, ayer cuando veíamos en los distintos destacamentos a los compañeros y compañeras del Ministerio de Gobernación, de los Bomberos Unificados, del Sistema Penitenciario, de Migración y sobre todo cuando veíamos los camiones, las unidades de bomberos que se han venido instalando en ya casi la mayoría de los municipios de nuestra Nicaragua, para disfrute, tranquilidad de las familias veíamos los camiones y recordábamos mientras nosotros trabajamos para apagar fuego maligno, otros incendiaban y unos cuantos, qué atrevimiento, qué osadía, sin perdón de Dios, pegaban fuego a centros técnicos, a centros de estudio, a oficinas y hospitales y centros de salud, recordó.

No podemos olvidarlo y veíamos los camiones y veíamos a los compañeros bomberos y nos acordábamos de esos días innobles, como innobles son los que hicieron, los que cometieron esos crímenes, recalcó.

Esos días innobles cuando la avaricia, la ambición, la locura, la criminalidad y el terrorismo se apoderó de unos cuántos malos hijos de Nicaragua que sembraron muerte y destrucción. Y ahí estábamos nosotros a los compañeros, alineados, con sus equipos, con sus uniformes, orgullosos de servirles a las familias. Ese es un contraste, unos caminamos en amor al prójimo, cumpliendo nuestro compromiso cristiano y solidario de servir y las migajas insignificantes e innobles destruían y han destruido también en otros momentos. Cuánta acción destructiva que no tiene perdón de Dios, agregó.

Cuánta acción cristiana, solidaria de bien común que las familias reconocen. Gracias infinitas al Señor, ahí estaban los contrastes. A un lado en las memorias, las imágenes vivas del terror, de los criminales, de los terroristas, los vendepatrias, de los ‘tutti cuanti’ o unos cuántos, ahí estaban las imágenes y ahí estaban los humildes compañeros trabajadores, funcionarios, servidores del Ministerio de Gobernación, que cómo corrían a apagar las llamas del infierno que desataron sobre Nicaragua los innobles, porque así fue y así es, indicó.

El que quiere ver, porque tiene ojos para ver, ve y el sabe oír porque tiene oídos, oye, y el  que tiene entendimiento comprende y por eso, las mayorías nicaragüenses aquí lo que respaldan es un camino de entendimiento, un camino de trabajo, de seguridad, de paz, de prosperidad como el que traíamos antes de que el odio de unos cuantos miserables, destruyera nuestra economía y el bienestar de las familias.

Cómo se nos va a olvidar cuando destruían los hospitales primarios, cuando incendiaban las ambulancias. Cómo se nos va a olvidad, cómo puede tener perdón de Dios incendiar ambulancias, esos son, que contraste, llenamos el país gracias a Dios, con la bendición de Dios, de centros de salud, puestos de salud, casas maternas, casas para atender las necesidades especiales, hospitales que se están construyendo en todas partes, ambulancias, unidades para atender emergencias”, añadió la compañera Rosario Murillo.

Ese es el contraste. A un lado los planes de Dios para Nicaragua: crecer en fraternidad, en solidaridad, en bien común. Privilegiar el derecho a la salud, a la educación”, dijo.

Señaló que “al otro lado: los destructores, terroristas, criminales, que ya sabemos a todo, a todo ser humano que atenta contra su hermano, le llega su día. Bíblicamente está dicho, no lo decimos nosotros”.

Cuando recordamos la saña, la vileza, la maldad, la perversidad, el satanismo con el que se movieron los malos hijos de Nicaragua, sabemos, sabemos que todo se paga en la vida, porque ninguno de esos médicos, enfermeras, trabajadores de la salud, trabajadores de los centros técnicos, de las universidades, a los que le pegaron fuego, por qué, por que eran para servir a los pobres”, indicó.

Manifestó que “servir a la lucha contra la pobreza, para que salgamos de la pobreza, ellos quieren tener al pueblo en miseria absoluta para dominarnos. Ah, pero esos tiempos con la fortaleza que nos da Dios, con el coraje que nos da Dios, con la valentía que nos da Dios, con la fuerza victoriosa del alma nicaragüense, esa fuerza que nos da Dios, esos tiempos ya pasaron”.

Y ni pudieron ni podrán y hay que repetirlo todos los días a los malos hijos de Nicaragua. Es con el bien que se trabaja, es haciendo el bien cómo se avanza, es haciendo el bien como se congrega, se reúne, se convoca a las personas también de bien. Y es haciendo el bien que se gana la confianza de las personas, de las familias. Ni con destrucción, ni con incendios, ni con saqueos, ni con robos a lo largo de la historia es que se puede ganar la confianza de nadie”.

Nosotros nos encomendamos siempre a Dios y le agradecemos sus dones, sus prodigios, sus portentos, sus bendiciones en esta Nicaragua bendita, cristiana y solidaria y le pedimos, le imploramos seguir alejando el mal de esta patria buena y seguir fortaleciendo el bien, el bien común y sobre todo, la dicha, la alegría de vivir seguros y en paz”, expresó.

Un país chiquito como el nuestro, agredido, calumniado por los mismos que le pegaban fuego a los hospitales y a las ambulancias y quería quemar las bodegas de médicamente, eso es lo más increíble, en este país dejar a las familias sin medicamentos, ese es el alma con la que se mueven”, añadió

Ningún país pequeño, asediado, acosado, agredido, difamado y calumniado por los vendepatrias, como ha ido paso a paso en un modelo de persona, de familia, de comunidad, promoviendo salud y enfrentado las circunstancias más difíciles con amor y esperanza que es lo que nos da Cristo Jesús”, reflexionó.

Instó a “no perder nunca la fe en Dios y saber que es con amor, que es con esperanza que podemos seguir venciendo, porque así como hemos vencido”.

Resaltó que en Nicaragua “hemos promovido salud, educación en todas las modalidades, así es como promovemos vida buena, en valores, vida con ideales. Decimos el orgullo de ser parte de una historia de dignidad son ideales. El que no tiene ideales pierde más de la mitad de su talento humano, porque no hay corazón, el que no tiene ideales no tiene corazón”.

Con el nombre de Dios en nuestros labios diciendo, Nicaragua siempre será bendita porque tiene hijos e hijas que aman a Dios y que aman la patria buena, la patria libre, la patria que queremos cada vez más unida fortalecida en ideales, valores, fe, familia y comunidad”.