El avión en el que viaja el Papa, un “Boeing 777?, de la compañía italiana Alitalia, despegó del aeropuerto romano de Fiumicino a las 09.50 horas locales (03.50 GMT) y tiene previsto aterrizar en el aeropuerto de Guanajuato a las 17.30 horas (22.30 GMT) tras cubrir los 10.267 kilómetros que separan ambos aeródromos.

El pontífice viaja acompañado por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone; el Sustituto (”número tres” del Vaticano) de la Secretaría de Estado, el arzobispo Giovanni Angelo Becciu, y de miembros de ese departamento.

También viajan con el Papa el cardenal español Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y el purpurado canadiense Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos y presidente de la Comisión Pontificia para América Latina.

Asimismo le acompañan el cardenal mexicano y ex ministro vaticano de Salud, Javier Lozano Barragán; el purpurado Robert Sarah, presidente del Consejo Pontificio “Cor Unum”, el organismo de la Santa Sede que se encarga de distribuir la caridad del Papa, y el “ministro de Exteriores del vaticano”, el arzobispo Dominique Mamberti.

Los restantes integrantes de la comitiva Papal son el maestro de Ceremonias Pontificias, Guido Marini; su médico personal, Patrizio Polisca; el organizador de los viajes Papales, Alberto Gasbarri; miembros de la seguridad del Vaticano y otras 70 personas entre periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión.

El pontífice fue despedido en el aeropuerto romano por el presidente del Gobierno italiano, Mario Monti, y por el obispo de la diócesis de Fiumicino-Porto Santa Rufina, de la que depende Fiumicino, Gino Reali, y otras autoridades italianas.

Este es el vigésimo tercer viaje de los realizados por el mundo por el Papa Benedicto XVI en sus casi siete años de pontificado, el segundo a América Latina tras el efectuado a Brasil en 2007 y el primero a dos países de esa región de lengua española.