La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, destacó este jueves 6 de agosto que nuestra Nicaragua ama la paz, prioriza la paz, la concordia, el entendimiento, el bien común, “nuestra Nicaragua que ha izado las banderas de la reconciliación de manera permanente, nuestra Nicaragua que quiere paz, que demanda paz, que ama la paz, nuestra Nicaragua Siempre, Siempre Libre”, enfatizó.

Dijo que este 6 de agosto se habla de paz porque se conmemoran 75 años de la terrible explosión de Hiroshima, “cuánta gente, 140 mil hermanos inocentes allá en Hiroshima, fueron aniquilados por la bomba Little Boy que lanzó el avión norteamericano Enola Gay, radiación mortal en 1.2 kilómetro, bola de fuego 180 metros de radio, estructura completamente destruidas, bahía de Hiroshima”, comentó la compañera Rosario.

Agregó que “el incendio tardó, según los medios internacionales, 3 días en consumirse. Imagínense. Y aquí tuvimos, con el Barco de La Paz que llegó varias veces a nuestro país, a sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki”.

La gran mayoría de las víctimas, dice una de las sobrevivientes fallecieron sin ningún tipo de ayuda, el 90 por ciento personal sanitario había muerto o estaba demasiado grabe para trabajar. Durante días y días lo único que se pudo hacer fue incinerar a los muertos, 42 de los 45 hospitales de la ciudad habían quedado completamente destruidos”, añadió.

Mi padre ayudaba, dice la sobreviviente Keiko Ogura, en las ceremonias que se hicieron en un parque cerca de nuestra casa, ahí 700 cuerpos fueron incinerados, tres días en consumirse, Hiroshima volatizada”, remarcó.

Y tres días más tarde, el 9 de agosto, otro bombardero norteamericano lanzaba otra bomba en plena guerra, 1945, son 75 años, esta vez sobre Nagasaki, el ataque, dice la sobreviviente, estaba planeado sobre Kokura donde las tropas japonesas guardaban arsenales, pero como el cielo sobre esa localidad estaba nublado, la tripulación del bombardero optó por la segunda de la lista, Fat man, se denominó y generó una onda explosiva mucho mayor, pero la bomba no cayó en el centro de la ciudad, sino en un barrio periférico industrial y las montañas ofrecíeron cierta protección frente al impacto”.

Con todo eso ahí en Nagasaki, perecieron 40 mil hermanos, y 30 mil más antes que acabara el año y otras 75 mil personas, seres humanos quedaron heridos, decenas de miles con secuelas que todavía hoy presentan, arrastran y una tercera parte de la ciudad quedó arrasada”.

Y esa bomba no solo cobró vida, no solo diezmó familias, no solo causó una cuantiosísima destrucción, dice el actual alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, sino que dejó profundas heridas, en la mente, en las almas de quienes sobrevivieron, eso es la guerra”.

Luchamos por la Paz

El horror de la guerra, el horror de las bombas, el horror que sembraron, que sembraron allá en esas hermanas poblaciones del Japón, bombarderos estadounidenses en 1945, hace 75 años. Por eso luchamos tanto por la Paz, en todos los foros en todos los organismos, cada vez que nuestro comandante Daniel, nuestro Presidente habla, insiste con Darío Paz, Paz, Paz. Paz para los pueblos, paz para la humanidad, Paz para que los jóvenes, los niños tengan esperanza, para que las familias vivamos y trabajemos seguros, Paz para el mundo, paz para la humanidad en el nombre de Dios”.

Siempre pedimos Paz, Paz Paz, en el nombre poderoso de Jesús, siempre clamamos Paz, Paz, Paz. La humanidad quiere Paz, la humanidad clama por el fin de todas las guerras, la humanidad clama por un mundo sin armas, la humanidad clama por concordia, por entendimiento por Paz, Paz, Paz”.

La compañera Rosario Murillo, en nombre del Gobierno y Pueblo de Nicaragua, envió un abrazo fraternal a los hermanos y hermanas sobrevivientes, “que como decíamos aquí tuvimos varias veces el barco de la paz, nuestro abrazo fraternal a los hermanos del Japón, nuestro abrazo fraternal en esta conmemoración que nos exige reflexiones profundas para que la Paz sea, porque sin Paz no hay vida, sin paz no hay seguridad, sin paz no hay estabilidad, no hay trabajo, sin paz, solo nos agredimos unos a otros”.

Clamamos paz, paz, paz y sobre todo nuestras oraciones de cada día por la paz, para que nos unamos en un solo clamor como familia humana, aquí en Nicaragua como familia nicaragüense nos unamos en un solo clamor de paz y bien, que es lo que la humanidad necesita y más en estos tiempos de pandemia”.

La compañera vicepresidenta recordó que cuando los pueblos hacemos nuestros mejores esfuerzos “ni un país pequeñito como el nuestro, agredido como el nuestro, un país, con recursos limitados después de lo que pasó, cuando se rompió la paz, cuando se rompió la reconciliación, cuando se dieron los acontecimiento que todos conocemos, después de eso con recursos limitados, hemos seguido trabajando día a día para fortalecer un modelo de salud que beneficia a todos, que llega a todo y que nos permite gracias infinitas a Dios, enfrentar estas situaciones difíciles con muchas dedicación, con mucho compromiso, con mucho esmero, y sobre todo con el compromiso cristiano y solidario de cumplirle a nuestro pueblo, porque en el rostro de cada hermano y hermana de cualquier edad, venos en rostro de Jesús y pensamos en la resurrección, en el nacimiento, nuevo nacimiento, renacimiento y pensamos y vivimos con esperanza, clamando a Dios todo el tiempo por la paz, por la vida, por el bien, por los derechos, por el bienestar por el trabajo, por la seguridad, por la justicia, la justicia, por el desarrollo justo, precisamente en nuestra Nicaragua, paz y bien, compañeros compañeras, en orgullopatrio siempre más allá. Esta Nicaragua que es bendita, y será siempre libre por que la amamos, y porque nos amamos”.

“¡Andrés, septiembre, tu piedra es nuestra esperanza!, porque somos un pueblo de lucha, de trabajo, un pueblo tranquilo, un pueblo de cariño, un pueblo de fe, de familia y comunidad.