La vicepresidenta compañera Rosario Murillo se refirió al evento doloroso que representó el incendio en la capilla de la Sangre de Cristo, en la Catedral de Managua, para las familias nicaragüenses.

La compañera Rosario Murillo dijo que este fue un evento “doloroso para todos los creyentes, para todos los que crecimos venerando a la Sangre de Cristo”.

Nunca voy a olvidar a mi suegra, a doña Lidia Saavedra de Ortega, caminando en las procesiones de la Sangre de Cristo con un paraguas, con sus rodillas afectadas en los días santos. Esa veneración a esa imagen sagrada ha sido de la mayoría de las familias de Managua y del país. Así que fue un evento doloroso, un evento que de verdad representa la pérdida de patrimonio cultural y de un patrimonio, una reliquia de nuestra religiosidad, de nuestras prácticas religiosas como familias cristianas, católicas”, expresó.

Y bueno, vamos a seguir caminando, porque Dios nos da la fuerza para seguir caminando, trascendiendo todo mal y trascendiendo cualquier intento perverso de manipulación porque siempre existe el mal. Lo he dicho tantas veces que me costó mucho creer que el mal es parte desgraciadamente de la vida. El mal, la perversión, la manipulación, pero bueno, de todo eso, de todo eso esta hecho el mundo, la vida, la misma humanidad. No somos perfectos, somos gente que camina con fe, confianza en Dios y confiando sobre todo en el bien, en buena esperanza y buen corazón”, agregó.

Por eso decimos aquí este incidente doloroso para tantos de nosotros, bueno es parte de la tristeza que compartimos tantas veces en nuestras vidas. Es una pérdida y una pérdida para quienes hemos tenido ese refugio, porque desde niños, como decíamos acudíamos a venerar a la Sangre de Cristo, a dar gracias por milagros concedidos, incluso en nuestra salud”, reiteró.

La compañera Rosario Murillo, también dijo: “Recuerdo a mi padre que nos llevaba semanalmente a dar gracias a Dios y a venerar y a orar frente a la Sangre de Cristo, precisamente para dar gracias, decíamos, por milagros recibidos sobre nuestra salud en las familia, en el hogar”.

Así que con ese sentimiento de tristeza, de dolor, nos acompañamos y caminamos, porque Dios nos llena de fortaleza para trascender las tragedias y las circunstancias más dolorosas y seguir caminando porque siempre nos ilumina nuestro Señor y porque la Sangre de Cristo tiene poder y el poder del amor es esencialmente la fortaleza que nos da a todos, ese poder de amor de cariño es el que la Sangre de Cristo ha derramado y sigue derramando sobre todas las familias y los hogares nicaragüenses.

"Adelante con la confianza que Dios nos da y que el camino está hecho para caminarse, trascendiendo todas las miserias, trascendiendo todas las circunstancias difíciles, trascendiendo toda manipulación. Este dolor es de las familias de Managua, de Nicaragua y es un dolor que no podemos permitir que se manipule y mucho menos quienes no pertenecen ni a nuestra cultura ni a nuestro país, concluyó la vicepresidenta compañera Rosario.