Tras años de pertenecer a pequeños grupos delincuenciales que operan en la ciudad de Managua, decenas de jóvenes están dándose una oportunidad para cambiar su estilo de vida y mejorar sus relaciones con la comunidad.

Para lograrlo cuentan con el apoyo de la Policía Nacional, que a través del Centro de Jóvenes “Juventud”, respalda a chavalos y chavalas en su afán para convertirse en ciudadanos empoderados en derechos y deberes.

La restitución de derechos en educación, salud y recreación sana; la práctica de valores humanos y cristianos; y un programa de inclusión social y laboral, son los elementos claves de una estrategia gubernamental que ejecuta la Policía Nacional, para la formación de centenares de jóvenes que se encuentran en riesgo social.

Gracias a ese tipo de estrategias, que se enfocan en la juventud desde una perspectiva social y humana, en Centroamérica, Nicaragua es el país que ostenta mejores indicadores de seguridad, algo que es reconocido a nivel internacional.

También el modelo Preventivo, Proactivo y Comunitario que implementa la Policía Nacional para impulsar la seguridad ciudadana es, sin lugar a dudas, la piedra angular sobre la que se apoyan los diferentes componentes del actuar policial, especialmente aquel que se desarrolla con los jóvenes.

Desaprender las cosas negativas y aprender las positivas

Procedentes de todos los distritos de Managua, al centro llegan diariamente 180 jóvenes, que iniciaron el curso en el mes de febrero.

Durante 10 meses, ellos recibirán orientación vocacional, aprenderán uno de los 10 oficios técnicos que ofrece el centro y finalmente se integrarán en alguna empresa privada que, en alianza con la Policía Nacional, permite a los jóvenes realizar pasantías para luego ser ubicados en trabajos según su perfil.

A lo largo del curso, explica el Comisionado Mayor Pedro Rodríguez, Jefe de la División de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional, los jóvenes deberán desaprender las cosas negativas que, producto de la violencia, han aprendido en las calles. Por el contrario, en el centro a los jóvenes se les enseña un oficio y aprenden valores comunitarios y de familia.

“Aquí traemos a jóvenes que son ex miembros de pandillas de los distritos de Managua. Ellos se han propuesto una meta de cambiar. Están claros que su futuro está en la orientación que les da la Policía Nacional para que ellos salgan de aquí con una carrera técnica y un empleo”, comenta Rodríguez.

Por su parte Elida Alonso Figueroa, docente de la carrera de corte y confección, explica que una de las funciones del centro es restablecer los derechos y los valores a los jóvenes.

“Aquí se les restablecen sus derechos, se les restablecen sus valores, se les enseña que ellos son parte de la sociedad, que ellos no son excluidos. Se trata de incluirlos para que ellos puedan tener un oficio, un trabajo digno y que nadie los excluya”, comenta la docente.

Figueroa asegura que en su curso ha tenido jóvenes con problemas de rechazo social, al respecto sostiene que cuando un joven en riesgo se sienten rechazado reacciona con violencia social.

“Hasta me pueden agredir porque ellos se sienten agredidos. A veces al ver su aspecto (su forma de vestir) nosotros los estigmatizamos, pero ellos tienen un corazón, un alma, sienten como persona; por eso aquí se les enseña que hay un mundo donde se les acepta, se les comprende, se les va integrando”, manifiesta Alonso.

Problema multicausal, respuesta integral

Diversas investigaciones sobre la violencia, señalan que la misma es un fenómeno multicausal y para contrarrestarla se necesita una respuesta integral.

Atendiendo esa necesidad, desde el Centro de Jóvenes, la Policía Nacional ha integrado en la estrategia de prevención de la violencia juvenil, a las empresas públicas y privadas.

Luego de meses de aprendizaje de valores y con conocimiento en diferentes carreras técnicas como panadería, corte y confección, electricidad domiciliar, mecánica automotriz, entre otras, los jóvenes están preparados para integrarse al mundo laboral.

Hasta el momento 84 jóvenes trabajan para empresas e instituciones del gobierno local que colaboran con la Policía Nacional.

“La alcaldía de Managua nos ha abierto las puertas para que los muchachos vayan a hacer sus horas prácticas en los talleres de la alcaldía. Así como la municipalidad, otras empresas están contribuyendo para que estos jóvenes sean de bien”, expresó el Comisionado Mayor Rodríguez.

También en la estrategia funciona un entretejido social que, incluyendo el núcleo familiar y a los Gabinetes de Familia, Comunidad y Vida, deja entrever la importancia de las políticas públicas del gobierno enfocadas en la juventud.

“Tenemos relación con todas las instituciones del Estado. El ministerio de educación nos está apoyando con las clases humanísticas. Inatec con la certificación de los jóvenes, el Minsa trabajando con los jóvenes que tienen problemas con adicciones, el Ministerio del Trabajo con la empleabilidad de los muchachos”, explica el Comisionado Mayor Rodríguez.

“Solamente la Policía no puede hacer el trabajo, si la familia no contribuye a que el joven mejore entonces las cosas no camina bien, incluso los gabinetes de la familia están vinculados en el apoyo de los jóvenes”, mencionó Rodríguez.

Esta es una oportunidad que tenemos que aprovechar

En el centro cada joven tiene una historia que contar, pero en lugar de recordar el pasado prefieren hablar de sus nuevas expectativas.

Andrea y Juan, dos jóvenes que prefirieron reservar su identidad, comentaron que este año fue la primera vez que sintieron un acercamiento de las autoridades de una manera diferente.

“No llegaron a buscarme para detenerme y echarme presa (sonríe), llegaron en son de paz”, comenta Ana, al explicar que tras la visita de un agente policial a su calle, decidió darse una oportunidad para salir de la violencia juvenil.

“Al inicio nadie creía que iba a aguantar este trajín, levantarme temprano todos los días y asumir esa responsabilidad, no niego que fue difícil, pero aquí estoy. El ánimo que nos dan aquí, los consejos y las posibilidades de salir adelante, nos motivan a la mayoría, porque muy en el fondo nosotros si queremos superarnos”, asegura.

Ana, convive en una familia a cargo de una madre soltera. “Esto es importante para mi mamá, ella me está apoyando y mis hermanos también. Cuando termine el curso y vaya a dar mis practicas voy a poner todo mi empeño para que me contraten y apoyar económicamente a mi familia”, comentó.

Juan, por su parte, ama el deporte y según él se ha destacado en el equipo de futbol. “Este programa de la policía es muy bueno, nos garantiza todas las herramientas para aprender en un ambiente agradable. Yo vivía en otro mundo, me estaba destruyendo, pero aquí es como que uno vuelve a nacer”, comenta.

Entre las cosas que este joven se plantea está continuar con sus estudios fuera del centro para obtener mejores perspectivas de trabajo.

“Aquí nos sentimos como en familia, al inicio cuesta adaptarse, pero con el apoyo de los maestros y los oficiales, nos vamos desenvolviendo al suave”, explica Juan y agrega que ahora ni las drogas, ni la violencia, ni la delincuencia son opciones para él.

Nicaragua modelo para la región

El Centro de Juventud de la Policía Nacional es una referencia a nivel centroamericano. Tal como explica el Comisionado Mayor Rodríguez, en la región no hay otro centro juvenil que esté en manos de una institución policial.

Rodríguez resalta que gracias a las diversas estrategias que se desarrollan para prevenir la violencia, la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado, Nicaragua se perfila como un muro de contención que no deja que fenómenos como el de las maras y organizaciones criminales se instalen en el país y emigren hacia el sur.