Su eminencia reverendísima, cardenal Leopoldo Brenes, ofició un homenaje póstumo a monseñor César Bosco Vivas Robelo, obispo emérito de León, Nicaragua, quien falleció este 23 de junio a los setenta y cinco años.

Su eminencia Leopoldo Brenes durante su mensaje recordó el legado de amor y paz que dejó a los nicaragüenses durante su larga vida sacerdotal monseñor Bosco Vivas, quien en el año 2019 remitió su renuncia al Vaticano, tal como lo dicta la norma eclesial.

Su eminencia recordó algunos momentos significativos que compartió con el obispo emérito de León.

Un hombre de Dios

Este servidor tuvo la oportunidad prácticamente de crecer con él desde mis primeros años en el seminario, luego en el 74 como hermanos de este presbiterio, luego como obispos auxiliares y después como miembros de la Conferencia Episcopal, toda una vida y pude descubrir en él un hombre de Dios, explicó.

Ese ardor mariano salía de los poros de todo su cuerpo. Era un hombre que amaba intensamente a nuestra madre y nos enseñó también a amarla, por eso, espero que humildemente en el silencio de nuestro corazón ofrecer nuestra intensión por su feliz descanso, añadió.

Si en algo le hemos faltado al Señor le pedimos perdón. Dios que pusiste al frente de esta familia tuya a nuestro hermano monseñor Bosco para que representando a Jesucristo presidiera la asamblea de tu pueblo y prometiste recompensar al siervo fiel, escucha nuestras plegarias y has del que fue pastor de la iglesia que peregrina en León, pase ahora al banquete festivo al Señor, señaló.

Entrega a Cristo

Conmemoró que la vida de los obispos debe ser una entrega a Cristo y a la salvación de los hombres.

Este día es para nosotros un día humanamente triste, pero desde la fe es un gran momento cuando vemos que uno de los hijos de esta iglesia como era monseñor César Bosco Vivas Robelo, ha terminado una misión aquí en la tierra y se presenta ante el padre para decirle a Jesús misión cumplida, expresó.

Rememoró que hace diez años estábamos inaugurando nuestro Santuario Mariano Arquidiocesano y cuando estábamos frente a la imagen de Nuestra Señora de Lourdes le recordé que durante el año 64 siendo un adolescente en el seminario fuimos de paseo y ahí monseñor Bosco que era un estudiante de filosofía nos reunió y estuvimos orando con él y es una imagen que siempre he guardado al sentir a ese hombre de Dios que también amaba intensamente a nuestra madre, prosiguió.

Manifestó que siendo un hombre de Dios oraba permanentemente por su santificación y de sus fieles.

Más de 50 años de sacerdocio

Fue un hombre que supo dar más de cincuenta años como sacerdote. Habíamos pensado que íbamos a ir un grupo de sacerdotes a Roma a celebrar sus cincuenta años de sacerdocio. Poder acompañarlo nuevamente a la basílica Santa María la Mayor en donde él celebró su primer misa en el año 70, después de ser ordenado por el papa San Pablo VI.

Finalmente recordó que siempre le pedía que presidiera la eucaristía durante las visitas a la basílica Santa María la Mayor, en Roma, Italia.

monseñor César Bosco Vivas Robelo fue sepultado en la Catedral de León a los pies de la imagen de la Señora del Carmen.

Monseñor Bosco deja una huella en cada una de las personas que durante sus casi cincuenta años de servicio estuvieron cerca y fueron parte de sus oraciones.

Hoy le decimos gracias Señor por habernos dado a monseñor Bosco, un hombre de Dios, un hombre que nos enseñó a amarte y que nos enseñó a amar la tu madre, la Santísima Virgen María, que descanse en paz monseñor Bosco Vivas Robelo, concluyó.