La vicepresidenta de Nicaragua, compañera Rosario Murillo, destacó los millones de seres humanos que se unieron en oración este 14 de mayo, convocada por el Santo Padre y el alto comité para la fraternidad humana.

Además, destacó que el Gobierno de Nicaragua sigue trabajando en solidaridad y pensando siempre en el prójimo, “amando al prójimo como a nosotros mismos, amar a Dios y amar al prójimo, como nos queremos nosotros y por supuesto en primer lugar como rezamos, invocamos y reconocemos el gran poder de Dios”, subrayó.

Añadió que el Santo Padre hizo una reflexión profunda. “Hoy oramos para que cese la pandemia Covid 19. Le pedimos a Dios detenga esta tragedia y que detenga las otras pandemias también. La pandemia de la guerra, la pandemia del hambre, todo lo que se ha dicho, la pandemia de odio, que detenga las pandemias en plural”.

Añadió que el Papa dio una estadística: en los primeros cuatro meses de este año 2020: tres millones 700 mil personas, casi 4 millones, murieron de hambre en el mundo.

Eso lo dijo esta mañana el Santo Padre, esa pandemia que también nos debe llamar a la reflexión, a la acción, a la vida desde las prácticas cristianas, a la solidaridad. ¿Cuántos hermanos y hermanas muriendo en el mundo como consecuencia del odio? Porque el hambre no es amor, ver a los seres humanos muriendo por hambre no es expresar o sentir amor, es todo lo contrario”.

¡Pandemias, pandemias, pandemias, hambre, guerras, desamor, insolidaridad, falta de compromiso humanista! Que Dios detenga todas las pandemias, que Dios se apiade de nosotros, porque las otras pandemias son malas, la del hambre, la de la guerra, la de los niños sin educación. Y le pedimos a Dios hoy, en esta jornada mundial de oración y de práctica solidaria, le pedimos como hermanos y todos juntos, dice el Santo Padre, que Dios nos bendiga a todos y tenga misericordia de nosotros”, exclamó la compañera vicepresidenta.

El Santo Padre también habló de una crisis moral, una pandemia moral que tiene que ver precisamente con la indiferencia, crisis de valores, indiferencia, no sentir el dolor del ser humano, no sentir el sufrimiento del ser humano, no ser capaces de vivir ese sufrimiento y de hacer algo, “pidiéndole a Dios que nos de la energía, la fortaleza para atender esos sufrimientos, es una pandemia moral, ver a la humanidad sufriente y nos comprometernos en nada, seguir descartando y seguir siendo indiferente”.

Dios nuestro señor permita que nos salvemos de todas las pandemias, la guerra, el hambre, los niños sin educación, la falta de políticas y prácticas humanistas en salud, y la pandemia moral que precisamente es la que desde la indiferencia condena a la humanidad a todo tipo de carencia. Y esa pandemia moral es la que se ha puesto en evidencia desde que inició esta tragedia en el mundo, cómo ha sido expuesto uno por uno, una por una, las deficiencias en el sistema de salud en el mundo, que no toman en cuenta al ser humano, sino los billetes, las billeteras, las tarjetas de crédito de los seres humanos”.

La compañera Rosario se refirió a que hay lugares que, si no ponés tu tarjeta de crédito, el que la tiene, si no la ponés y no cancelás, se habla hasta de 500 dólares aquí mismo en Nicaragua, de previo, no te admiten, aunque te estés muriendo. “Esas son las políticas propias de la pandemia moral y como seres humanos, como cristianos estamos llamados a participar activamente de las prácticas cristianas y detener ese sufrimiento, esa injusticia.

Agregó que los sistemas de salud en el mundo deben responder en primer lugar al ser humano, a la familia humana en cada lugar, en cada país, en cada sociedad, al ser humano.

Salud, educación, cese de las guerras, cese del hambre, terrible pecado ver al otro que no tiene nada y no conmovernos y ser capaces de pasar al lado con absoluta indiferencia, con egoísmo absoluto, cuánto tiempo duró aquí la pandemia del hambre, de la indiferencia, la pandemia moral. Cuántos se enriquecieron a costa del sufrimiento del pueblo abandonado a su sufrimiento”.

Dijo que no tenemos que ir muy lejos, está aquí en la memoria corta y en la memoria larga de las familias nicaragüenses.

Se preguntó: “¿Cuántos seres humanos murieron por falta de atención médica en aquella oscuridad de los 16 años? ¿Cuántos seres humanos, cuántos niños quedaron sin educación, porque se cobraba? Se privatizó la educación y se cobraba a las familias para que lo muchachitos, los jóvenes pudieran ir a la escuela, eso no lo podemos olvidar, esa es parte de la pandemia moral y luchamos entonces como luchamos ahora y trascendimos como trascendemos ahora”.

Enfatizó que el costo humano de los sistemas de descarte, de indiferencia de lo que algunos llaman neoliberalismo, “nosotros le llamamos egoísmo, sistemas egoístas, de exclusión. El costo humano es inmenso, talvez mucho mayor como el mismo Santo Padre informa hoy. Muchísimo mayor que el costo humano que está teniendo esta tragedia que nadie esperaba también lo dice el Santo Padre.

Los analistas y las trifulcas mediáticas

Tres millones 700 mil personas que murieron de hambre en los primeros cuatro meses de este año. Y si sumamos ahí a todos los que han perdido la vida porque no fueron atendidos, porque no tenían, en algunos lugares 500 o en otros lugares mil, los dólares o los billetes para ser ingresados y ser atendidos”, recalcó.

De eso no hablan los analistas. Porque ahora se han graduado de analistas, de epidemiología, de expertos, una cantidad de personas que no saben ni siquiera de sí mismos, porque ‘conócete a ti mismo’, dicen los filósofos, para ver en el fondo de nuestros corazones si hay sabiduría, si hay serenidad, si hay amor en primer lugar”, aseveró la compañera Rosario.

Condenamos a todos, levantamos campañas y trifulcas mediáticas, calumnias, mentiras, falsedades en todas partes del mundo se condenan las noticias falsas.

El uso desproporcionado de las fuerzas, dicen las Naciones Unidas, el uso desproporcionado de la mentira, de la falsedad para crear imágenes y para descalificar...”, comentó.

Vamos, veamos cuántos seres humanos han dejado morir por falta de atención médica, por falta de alimentos, por falta de agua, cuántos seres humanos han dejado morir y se atreven a levantar calumnias, falsedades. A inventar, a trasladar imágenes mentirosas usando la de otros países que han tenido grandes problemas. Nosotros somos respetuosos de las situaciones propias de cada país, no nos metemos, pero bien viendo nuestro país y todo el esfuerzo que se hace todos los días, caminando y luchando para vencer y seguir venciendo en el nombre de salud vemos al otro lado a los demonios que pregonan odio, discordia, que son los que nunca reconocen el poder infinito de Jesús, el poder del amor y siguen viviendo como si fuéramos eternos los seres humanos, como que nunca vamos a pasar a otro plano de vida, y como que nunca van a ser examinados nuestros corazones”.

La vicepresidenta compañera Rosario destacó que los nicaragüenses crecimos como cristianos, como creyentes y sabemos que todo en la vida se paga, “el bien que haces, quizás no la misma persona, pero otra persona de repente lo devuelven, en otra forma, el mal que haces. Y sobre todo cuando lo haces con premeditación y alevosía para alcanzar lo que creen que son réditos políticos”.

El mal que haces también lo devuelve el universo, también Dios nos muestra la opción de seguir a Jesucristo en su camino de infinita misericordia y de amor o de seguir escuchando y haciendo llamadas desde campanarios de odio, y siendo parte de la pandemia del odio, eso no se puede ocultar, eso no se puede esconder”.

El odio, la intriga, y las ambiciones políticas que llevan a usar cualquier falsedad para sembrar cizaña, eso no se puede esconder, hay un libro, hay una contabilidad de las acciones y en esa contabilidad va lo bueno y lo que no es bueno, el daño que hemos hecho y la solidaridad que hemos sido capaces de dar, todo eso está ahí”.

Así aprendimos desde niños. El bien y el mal y en una balanza, y aprendimos desde niños que hay que hacer el bien y que no se puede esconder el mal que hacemos. La vida nos pasa la factura. Así es. Así que compañeros aquí luchando con toda nuestra alma todo nuestro empeño y quienes quieran seguir apuntándose a ser parte de la pandemia de odio y de la pandemia moral, pues, libre son, pero de verdad, hoy 14 de mayo que estamos pidiéndole a Dios que detenga las pandemias en plural, pedimos a Dios, seguimos clamando, doblando rodillas para que se abran los corazones y para que entendamos todos que el bien supremo es precisamente el bien de todos. La solidaridad y el sentido de comunidad cristiana en el caso de nuestra cultura nacional, somos un pueblo cristiano y solidario, la comunidad, la fraternidad cristiana y humana”. finalizó.