Más de la mitad de la gente encuestada ha anunciado que no quiere invertir sus finanzas en activos de alto riesgo, mientras que el sistema financiero de EE. UU. depende en su mayor parte precisamente de este tipo de inversiones. El consultor en asuntos económicos y financieros Isaac Cohen cree que esta cautela afecta al funcionamiento de la economía, que ya está bastante deprimida por el alto nivel de desempleo, que se mantiene a un 8%.

La principal razón por la que los norteamericanos están descontentos de su sistema financiero es la falta de justicia e igualdad en el reparto de la riqueza. La mayoría cree que en el país no hay igualdad de oportunidades para todos y que los ingresos de una persona tampoco dependen de su talento o perseverancia en el trabajo, y solo un 20% afirman lo contrario.

Las preocupaciones sobre las perspectivas de la economía del país, de acuerdo con la encuesta, se distribuyen uniformemente por todos los segmentos de la sociedad, aunque los estadounidenses más ricos y educados son ligeramente más escépticos en su evaluación de la situación. Sin embargo, las posiciones políticas sí que cambian el punto de vista de los encuestados. Un 77% de los demócratas están en contra del modelo económico actual, también un 66% de los partidarios de candidatos independientes, mientras que este porcentaje se reduce hasta un 51% en el caso de los republicanos.